Análisis de Fire Emblem: The Sacred Stones (Game Boy Advance, Wii U)

Fire Emblem regresa a la consola que lo dio a conocer fuera de Japón con esta nueva aventura repleta de combates épicos y una historia apasionante.
·
Actualizado: 21:31 17/8/2020
GRÁFICOS
8.5
SONIDO
8.5
NOTA
9
DIVERSIÓN
9.5
JUGABILIDAD
9
Análisis de versiones Game Boy Advance y Wii U.

Con un retraso notable con respecto al lanzamiento japonés e incluso estadounidense, el nuevo Fire Emblem para Game Boy Advance llega al mercado europeo acompañado de la entrega para la doméstica GameCube, formando un dúo a tener en cuenta por los aficionados al género. En The Sacred Stones la saga vuelve a la consola que le ha dado vida fuera de Japón, pues aun siendo una de las series de videojuegos con más soleras en el panorama del ocio electrónico, nunca había llegado al mundo occidental hasta 2003, año en el que la anterior entrega aterrizó en el continente americano, para hacerlo, a mediados de 2004, en las tiendas de nuestro país.

Estamos ante un juego de rol estratégico que mantiene todos los rasgos principales que ya conocimos en la anterior entrega, la primera, como hemos dicho, para nosotros, pero la séptima para los japoneses. De este modo, quienes hayan disfrutado del anterior juego son perfectos conocedores de lo que va a poder ofrecerles este título que, cómo no, viene enmarcado en una historia completamente nueva que vuelve a hablarnos de traiciones políticas basadas en oscuros intereses que descubriremos poco a poco, según pasen las horas de juego.

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The Sacred Stones está formado por tanto por una mecánica de juego fiel a sus bases, fuertemente establecidas a lo largo de todos estos años, y todo un plantel de personajes nuevos con sus características, motivaciones y rasgos intransferibles, con personajes tan carismáticos como los que ya hemos tenido el placer de conocer. Así, por ejemplo, Ephraim y Eirika, los hijos mellizos del rey de Renais, en la tierra de Magvel, conseguirán hacerse rápidamente con las simpatías del jugador, sobre todo la chica, Eirika, que tomará un papel relevante durante las primeras horas de juego, cuando el reino de Grado traicione a sus antaño aliados dando muerte al padre de los hermanos. Es interesante ver cómo la historia irá presentándose ante el jugador desde la perspectiva de ambos, sobre todo cuando en algunos momentos tengamos que escoger a quién de los dos deberemos acompañar en su viaje. De este modo, tendremos diferentes visiones de los hechos y, también, diferentes batallas a las que hacer frente.

Pero pese a las novedades en la historia y los personajes que nos irá presentando, lo cierto es que el juego repite no sólo la mayor parte de las mecánicas de juego y la librería gráfica (animaciones, elementos de los mapas, y la representación de los enemigos sobre éste) ha sido recuperada del juego anterior. Su falta de novedades en este sentido le resta frescura, pero no por ello es peor juego en su desarrollo que el anterior. De hecho, en su amplio repertorio de capítulos nos ofrece muchas situaciones diferentes, complejas, que nos harán desarrollar estrategias diversas en cada momento, dando lugar a una experiencia de juego larga e intensa que, frente a su acabado gráfico, sí resultará fresca para los jugadores.

El desarrollo del título se estructura en capítulos lineales que van precedidos de un diálogo entre varios personajes, siendo éste esencial, pues es a través de sus palabras cómo conocemos su pasado, sus intenciones, y cómo se van desarrollando los hechos de la historia. El guión está muy bien llevado, como es habitual en los juegos de esta saga, con giros argumentales y personajes de todo tipo que se enfrentan a múltiples situaciones, dando lugar a una de las historias más elaboradas y complejas que se pueden encontrar en el género. Eso sí, su desarrollo no es interactivo en ningún momento, pues todo responde a la evolución predefinida del guión. Incluso si un personaje muere en batalla (lo que hace que no podamos volver a usarlo jamás), si éste tiene alguna línea en la historia, seguirá apareciendo en las escenas previas al combate.

En cada batalla controlaremos a un número determinado de unidades que deberemos seleccionar de entre las que conforman nuestro grupo (una vez nuestro pequeño ejército haya crecido lo suficiente como para tener la posibilidad de escoger, dejando a otras a salvo). Con esas tropas, que responden a personajes únicos e irrepetibles, tendremos que alcanzar el objetivo que se nos dé en cada momento, ya sea eliminar todos los enemigos, resistir durante una cantidad determinada de turnos, o conquistar algún punto del mapa.

Durante nuestro turno moveremos a nuestras unidades desplegándolas por el escenario de combate mientras las preparamos para el ataque, que va acompañado de una pequeña animación que nos muestra el cruce de armas. Estas luchas suelen ser rápidas, y si no planteamos una buena estrategia, podremos perder algún personaje en pocos turnos... y como ya hemos dicho, una vez muertos, son irrecuperables. Además, la inteligencia artificial de nuestros enemigos es bastante elevada y sigue una progresión según avanzamos en el juego, de manera que podemos encontrarnos con combates complejos en los que tendremos en contra no sólo algunos elementos determinados y una notable inferioridad numérica, sino también un rival digno capaz de aprovechar nuestros errores.

Las diferentes unidades de nuestro pequeño ejército tienen la posibilidad de evolucionar de clase, de manera que sus habilidades se verán notablemente mejoradas e incluso adquirirán algunas nuevas. Además, según su clase podrán usar diferentes armas (arcos, hachas, espadas, lanzas...), irán a pie o montados (en caballos o dragones, por ejemplo), etc. Habrá que tener por tanto la astucia necesaria para componer una tropa lo suficientemente bien preparada para afrontar con posibilidades reales de victoria cada batalla, y, en consecuencia, no desatender la evolución de los diferentes personajes, ya que sólo adquirirán experiencia si los empleamos en combate.

Uno de los añadidos más importantes del juego, sino el que más, es que ahora, cuando tengamos la posibilidad de cambiar de clase a un personaje, podremos escoger entre dos opciones, cada una de ellas siendo –por lo general- tan diferente de la otra que añade un componente estratégico más, por no hablar de que nos ofrece la posibilidad de ir mejorando la clase de nuestras tropas de manera que ésta se adapte mejor a nuestro estilo de combate. De este modo se han incluido muchas nuevas clases que los aficionados a la saga estarán encantados de descubrir. Es, además, algo exclusivo de esta entrega, pues por ejemplo Path of Radiance, el juego de GameCube, no cuenta con esta posibilidad. A esta peculiaridad hay que añadir las criaturas sobrenaturales que irán apareciendo, como cíclopes o centauros, seres con habilidades especiales como poder usar cualquier tipo de arma, ser invulnerables a determinados ataques, y demás modificadores de las reglas que afectan al resto de personajes, lo que puede ser un elemento desestabilizador del combate que habrá que tener en cuenta.

Al igual que las mecánicas de juego básicas, como el triángulo de fuerza de las armas (las hachas son fuertes frente a las lanzas; las lanzas, frente a las espadas; las espadas, frente a las hachas) y el de la magia (la elemental vence a la sagrada; la sagrada a la negra; la negra a la elemental), esta novedad del juego referente al cambio de clases se nos introduce durante los primeros capítulos del juego, que funcionan a modo de tutorial. Y es que es tan importante conocer los puntos fuertes como las debilidades de nuestros personajes, del mismo modo que tendremos que aprender a usar los accidentes naturales (montañas, bosques, ríos...) a nuestro favor, obteniendo mayor cobertura de ellos. Pero lo que es una ventaja para nosotros, también lo es para el rival; es algo que tendremos que tener en cuenta, y buscar adelantarnos siempre a sus movimientos. Del mismo modo, tendremos que dosificar nuestras armas, teniendo en cuenta no sólo los triángulos de fuerza, sino que todas y cada una tienen un número de usos limitados que habrá que controlar, pues no podremos permitirnos desperdiciar las armas especiales contra enemigos de poca monta. Por suerte, tenemos un amplísimo catálogo de cada una de ellas para escoger; sobra decir, claro está, que tendremos que distribuirlas de manera acertada entre todos los personajes, ya que dejar a uno de ellos desarmado (o equipado de forma poco acertada) en mitad del campo de batalla le conducirá, inevitablemente, a la muerte.

Pese a lo que pueda parecer, y aunque tenemos muchas variables de juego, lo cierto es que este videojuego, al igual que sucede con la saga Wars, es muy asequible dada su cuidada curva de dificultad, y puesto que nos va a ir ayudando bastante durante las primeras horas de juego, dándonos también pistas más adelante. En este sentido, Fire Emblem es muy similar los Wars, y es que no en vano ambos son creaciones de Intelligent Systems. Sin embargo, éste es un juego que puede resultar mucho más difícil y apasionante para el jugador, dada la relevancia que supone perder a un personaje en un momento determinado, implicando al jugador mucho más en su desarrollo.

The Sacred Stones nos ofrece algunas pequeñas novedades más con respecto a la anterior entrega. Por ejemplo, ya no somos un estratega implicado en la historia, sino que tomamos el rol más tradicional del jugador omnisciente, pues ya no somos un personaje integrado en la trama. Ha desaparecido, asimismo, el mercader, un personaje que antes era jugable y al que debíamos recurrir para adquirir objetos durante la batalla. Ahora podremos comprar esos objetos directamente, sin tener que usar ningún personaje como intermediario, lo que implica una variación en el planteamiento de varios combates, sobre todo en las batallas más largas y agotadoras. Pero la otra novedad más importante es que ahora podemos movernos por el mapa, visitando zonas ya conocidas. Esto no altera la jugabilidad principal, pues sigue siendo completamente lineal, pero volver a determinadas zonas cuando lo deseemos es algo bastante interesante, y que va acompañado a menudo de enfrentamientos aleatorios contra tropas enemigas, lo que nos servirá para aumentar el nivel de experiencia. Esto puede ser útil si nos encontramos ante un punto que se nos haga muy cuesta arriba, pues aumentar la fuerza de nuestras tropas será siempre una gran ayuda para aumentar nuestras opciones de victoria.

Para completar el juego, además de los diferentes niveles de dificultad, y varios elementos por descubrir durante su desarrollo (como pequeñas historias paralelas, esenciales para conseguir a todos los personajes), contaremos con un multijugador que nos permite organizar combates para hasta cuatro jugadores simultáneos, una opción muy interesante y divertida que servirá para alargar la ya de por sí muy dilatada duración del juego.

Pese a lo ya comentado sobre el reciclaje de buena parte de la labor gráfica realizada para el anterior juego, lo cierto es que los diseños de los personajes a nivel artístico, durante las escenas de conversación entre batallas, muestran un muy buen nivel, con gran calidad técnica y un estilo japonés que le dota de la suficiente personalidad en su diseño. Por otro lado, la música del juego sí es completamente nueva, y es de tanta calidad como la de la anterior entrega, es decir, sobresaliente. Las composiciones se adaptan magistralmente a la narración y también al desarrollo de la partida... pero, sin embargo, los efectos sonoros son los mismos del anterior juego, lo que da un contraste un tanto extraño, ya que parece mentira que se haya puesto tanto cuidado en las composiciones y, sin embargo, no se haya intentado mejorar el repertorio de efectos sonoros ni los gráficos durante los combates. De todos modos, lo cierto es que la saga ha tenido siempre un toque bastante minimalista, así que aunque siempre se agradece un mayor cuidado en estos aspectos, entra dentro de la tónica habitual de la saga.

Conclusiones
Fire Emblem: The Sacred Stones es un gran juego que, si bien no cuenta con novedades realmente esenciales con respecto a la anterior entrega de la saga, sí nos ofrece elementos que bien vale la pena disfrutar. Tanto su apasionante historia como su cuidada jugabilidad son sus principales valores, por no hablar de que incluye varias zonas extra de gran extensión en las que nos iremos enfrentando a sucesivos enemigos para conseguir, en última instancia, personajes secretos, aumentando consecuentemente la duración del juego para todos aquellos que quieran conseguir el completo plantel de personajes. Eso sí, los veinte capítulos del juego (más el prólogo y los secretos, sin contar las rutas separadas de Eirika y Ephraim) no son precisamente cortos, pero siempre es de agradecer elementos añadidos que aumenten la duración de un título que vuelve a ofrecernos todas las cualidades de la saga, con quizá no demasiadas novedades, pero desde luego las suficientes como para hacernos disfrutar, una vez más, de un gran juego de estrategia en nuestra consola portátil.
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Género/s: Tactical RPG
PEGI +7
Plataformas:
Game Boy Advance Wii U

Ficha técnica de la versión Game Boy Advance

ANÁLISIS
9
  • Fecha de lanzamiento: 4/11/2005
  • Desarrollo: Nintendo
  • Producción: Nintendo
  • Distribución: Nintendo
  • Precio: 39.95 €
  • Jugadores: 1
  • Formato: Cartucho
  • Textos: Español
  • Voces: No tiene
COMUNIDAD
8.26

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Fire Emblem: The Sacred Stones para Game Boy Advance

47 votos

Ficha técnica de la versión Wii U

  • Fecha de lanzamiento: 1/1/2015
  • Desarrollo: Nintendo
  • Producción: Nintendo
  • Distribución: eShop
  • Precio: 6,99 €
  • Jugadores: 1-4
  • Formato: Descarga
  • Textos: Español
  • Voces: No
  • Online: No
COMUNIDAD
9.03

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Fire Emblem: The Sacred Stones CV para Wii U

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