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Watchmen 1x04: Si no te gusta mi historia, escribe la tuya - Resumen y análisis

Angela Abar y Laurie Blake colaboran juntas, sin saberlo, en la investigación del misterioso William Reeves y el asesinato de Judd Crawford... y Ozymandias ha pasado una noche muy mala.
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Watchmen es una utopía. Son los sueños de personas, como la que escribe este artículo o como quien puede estar leyendo, de hacer de este mundo un mundo mejor. Ya hemos dejado claro cada vez que abordamos la cuestión Watchmen, que esta no es una producción de superhéroes al uso. Así que los métodos que los personajes tienen para hacer de este un lugar mejor son bastante dispares: algunos lo hacen cubriendo sus rostros con máscaras, eligiendo curiosos disfraces; otros, lo hacen con dinero.

El dinero es el superpoder del mundo

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Después de todo, el dinero es el superpoder de este mundo. Adrian Veidt era consciente de ello y lo comprendió; ahora, parece que es el turno de la enigmática Lady Trieu. If You Don't Like My Story, Write Your Own es el título del cuarto episodio de Watchmen para HBO. Angela Abar continúa investigando al misterioso William que parece ser su abuelo, mientras que Laurie Blake y el agente Petey le pisan los talones peligrosamente. Mientras tanto, el propio Adrian Veidt está intentando escapar de su encierro.

Lady Trieu y Adrian Veidt

Es el turno de conocer a Lady Trieu (Hong Chau), la que parece ser la figura donde se están dando la mano todas las tramas que forman parte de la producción de HBO. Un poco de contexto: cuando Adrian Veidt "desaparece", su empresa, Veidt Enterprises, acaba siendo absorbida por Trieu Enterprises. Esa maniobra le permite a Lady Trieu ser la poseedora no sólo del imperio que Adrian Veidt había erguido durante toda su carrera: eso también le proporcionó acceso a su tecnología, a sus avances en genética, farmacia, biotecnología… todas las disciplinas de las que se encargaba Veidt Enterprises, que no eran pocas. Gracias a estas vías de investigación, Trieu Enterprises puede comprar a una pareja de granjeros para comprarles su casa y sus tierras a cambio de un bebé que es biológicamente idéntico a ellos. Hay que señalar que parece que Damon Lindelof ha querido hacer aquí una especie de parodia sobre los orígenes de Superman, pero este personaje no pertenece al universo Watchmen. En otras palabras: Superman no existe en esta serie.

Si aquí Lady Trieu no parece la misma Muerte con guadaña incluida, que alguien me lo diga a la cara

Nada es casualidad: Lady Trieu quiere precisamente ese hogar porque poco después de agenciarse la casa y sus terrenos, algo cae del cielo. Si algo hemos aprendido de Watchmen es que todo aquello que caiga del cielo es digno de tener en cuenta. ¿De qué puede tratar? En un primer momento, mi pensamiento fue que se trataba de Dr. Manhattan regresando de Marte. Esta opción no la descarto, porque parece la más viable… pero también la respuesta más obvia. Hagamos un pequeño salto narrativo en el capítulo y viajemos con Adrian Veidt, porque es donde podría ocultarse, quizás, la respuesta sobre ese fenómeno que ha caído del cielo.

Adrian Veidt buscando al nuevo Mr. Phillips y a la nueva Ms. Crookshanks

En este cuarto episodio obtenemos algo más de información sobre Adrian Veidt: lleva encerrado cuatro años en lo que parece ser algún tipo de enclave paradisíaco. No le ha sentado muy bien tener que soplar cuatro velas en la tarta de aniversario, y ha llevado a cabo una masacre de Mr. Philips y Ms. Crookshanks. La escena es dantesca, pero Veidt no parece muy preocupado: simplemente, tiene que ir a un lago a extraer más bebés que se convertirán después en sus sirvientes gracias a una máquina incubadora. Esto ya nos hace pensar en algo: si Lady Trieu es capaz de crear bebés en sus laboratorios, es sencillo llegar a la conclusión de que en este lago también se nota la mano de ella. O de Veidt. Al fin y al cabo, lo mismo da, ¿no? Pues recordemos que Trieu Enterprises posee la tecnología de Veidt Enterprises.

A Adrian Veidt no le gusta soplar velas

Una vez que sus dos sirvientes han aprendido a andar y hablar como seres adultos, Veidt los lleva con ellos frente a otro de sus inventos: es una especie de catapulta. La montaña de cadáveres de sus sirvientes se acumula a su lado. "Vosotros me ayudaréis a escapar de aquí", señala el hombre más inteligente del mundo. Y no es para menos: literalmente está usando los cuerpos para arrojarlos al aire y hacer cálculos. ¿Qué clase de cálculos? Pues aquellos que le van a servir para atravesar lo que parece ser esa cúpula que le mantiene encerrado en ese extraño lugar.

Volvamos con Lady Trieu y su granja: ¿Y si eso que ha caído del cielo es Adrian Veidt consiguiendo escapar por fin de su prisión? Partamos de la base de dos cosas: es el hombre más inteligente del mundo y ella parece haber sido la responsable de que esté ahí encerrado. Si Adrian desde donde está encerrado ha podido hacer los cálculos para salir de allí, más fácil lo ha podido tener Trieu para saber dónde va a aterrizar. ¿Y si nuestra intrépida empresaria no quiere que Adrian Veidt se le escape de las manos? Después de todo, cuando cae esa especie de meteorito, ella musita un: "Eso es mío", cuando le preguntan de qué se trata. Si luego sabemos que Trieu Enterprises ha comprado Veidt Enterprises… bueno, eso la haría dueña, en un sentido metafórico, de Adrian Veidt. La otra opción que puede restar: ¿Es, finalmente, Dr. Manhattan el que ha bajado como un meteorito a la Tierra? No tendría mucho sentido, teniendo en cuenta que puede desvanecerse sin tantas teatralidades y aparecer en el lugar que quiera. Ah, muchas preguntas, muchas teorías. Y aún quedan episodios por delante.

Parece, además, una mujer que cree firmemente en la ideología de Adrian Veidt: la idea de crear un nuevo mundo, una utopía de paz con desarrollo científico y energías limpias, eran las grandes ambiciones de Ozymandias. Lo que quiso conseguir cuando puso en marcha su plan del D.I.E. en el 1985. Lady Trieu se ha tomado la licencia de crear un Vivarium, incluso, similar a la cúpula que Adrian Veidt poseía en su base en el Ártico, Karnak. ¡Hasta tiene una escultura de oro dedicada a Ozymandias! Así que, ¿cuáles son sus intenciones respecto a Adrian Veidt? Sólo nos queda esperar a descubrirlo.

Búnkers, vigilantes y tick-tocks

Es el momento de volver con Angela Abar y Laurie Blake. La vigilante y la agente del FBI corren paralelamente en una línea en la que la una intenta que la otra no la cruce. Angela Abar sigue investigando quién es William Reeves, el anciano que ha descubierto que es justamente su abuelo por parte paterna. Las incógnitas que ha dejado Will con su desaparición, después de que una especie de nave espacial lo enganchara dentro del coche de Angela, son muchas. ¡Incluso ha aumentado su árbol genealógico! Pero Angela no parece tener tiempo para reflexionar sobre ese detalle: prefiere, primero, destruir la silla de ruedas de William. No quiere que el FBI descubra que estuvo en contacto con William ni por asomo: así que encarga a Looking Glass que oculte las pruebas. Esas pruebas son el bote de pastillas que Will parece que dejó abandonadas adrede en su vehículo y la túnica del Ku Klux Klan que encontró en el armario del jefe de policía Judd. Sister Night deja en manos de Looking Glass la investigación de dichas pastillas.

En este momento conocemos un poco más del detective Wade Tillman, también conocido como Looking Glass. Este otro vigilante vive en una especie de búnker antinuclear como el que adquieren ciertos estadounidenses llamados "preparacionistas". Se trata de un grupo de gente que, movidos por el miedo de que llegue el fin del mundo, hacen acopio de víveres y, literalmente, se van a vivir a un búnker por lo que pueda pasar. Looking Glass parece ser una víctima del trauma que dejó el calamar alienígena de Adrian Veidt en el mundo: obsesionado con los calamares que llueven del cielo, parece que Looking Glass forma parte de esa parte de la población que, aunque no pereció en el ataque de Ozymandias, quedó con serias secuelas mentales.

Pero la historia sigue, como marcan las agujas del reloj. Toca centrarnos en la figura de Laurie Blake: la que un día fue Espectro de Seda II acaba de ser nombrada jefa de policía de Tulsa. La que fuera Espectro de Seda II se está tomando muy en serio la investigación del asesinato de Judd Crawford, y sigue tirando del hilo apoyándose en la figura de Angela. Laurie se acerca peligrosamente a Sister Night cuando descubre huellas dactilares de William en su vehículo. En este momento, la implacable Laurie descubre que dichas huellas pertenecen a William Reeves, que fue policía de Nueva York en los años 40. ¿Recordáis a los Minutemen, ese equipo de vigilantes capitaneados por el policía Búho Nocturno? ¿Ese grupo de vigilantes del que formaron parte también el Comediante o Espectro de Seda? ¿Os acordáis de la teoría de que William Reeves fue Justicia Encapuchada? Pues el hecho de que William Reeves fuera policía en la misma época de los años activos de los Minutemen estaría acercándonos a la confirmación de esta teoría.

Pero Laurie descubre algo más: concluye que Trieu Enterprises está detrás del secuestro del vehículo y de la desaparición de William. Es entonces cuando, junto a Angela, se encargan de visitar las instalaciones de Trieu Enterprises, tan ostentosas como lo era la Torre Veidt en pleno corazón de Nueva York. Es en ese momento cuando descubrimos que William realmente sí que fue "abducido" por maquinaria de Trieu Enterprises. A espaldas de Laurie, y empleando el idioma vietnamita, Lady Trieu pide a Angela que le devuelva las pastillas de William. Una petición que Angela rehúsa diciéndole que si William quiere sus pastillas, se las puede pedir él directamente. ¿Qué son esas pastillas? Tendremos que esperar a que Looking Glass lo averigüe, aunque Lady Trieu parece que las considera más bien un cabo suelto.

Digo esto porque, al final del episodio, podemos escuchar una interesante conversación entre la propia Lady Trieu y el mismísimo William. Ambos parecen haber establecido algún tipo de acuerdo, un acuerdo que Trieu teme que se vaya a la porra por la presencia de Angela y el sentimentalismo que eso puede despertar en William. Un plan que parecerá que tendrá lugar en tres días. ¿Esa es la fecha límite? ¿La cuenta atrás contra la que tienen que luchar Angela Abar y Laurie Blake dando palos de ciego? No sabemos qué ocurrirá dentro de tres días, pero el hecho de que el propio William entone el "tick-tock" de la Séptima Caballería nos hace, cuanto menos, alzar una ceja con sorpresa. Después de todo, ¿qué sentido tiene que William, que sufrió en sus carnes la matanza de Tulsa, tenga algún tipo de familiaridad con este grupo racista? De todas formas, esto es Watchmen: la verdad la solemos tener delante de nuestras narices aunque no lo sepamos… y nada es lo que parece.

Rarezas de Tulsa

Hay dos cuestiones que me gustaría mencionar antes de terminar este análisis. En primer lugar: ¿Qué demonios? ¿Qué es esa especie de vigilante, larguirucho, en buena forma, que se desliza por las malditas alcantarillas? Si pensabais que iba a terminar este análisis sin hacerle mención, estáis muy equivocados. El detective Red Scare le bautiza con el nombre de Lube Man, el Hombre Lubricante, para entendernos. ¿Mi mejor apuesta? Por su complexión, resistencia física, inteligencia y frikismo a la hora de hablar de los vigilantes, me atrevería a pensar que se trata del agente Petey. Después de todo, en el departamento de policía de Tulsa no tienen constancia de ningún vigilante que haga uso de ese cinturón de lubricante que utilizó el enmascarado para huir de Sister Night. Así que tiene que tratarse de un forastero. Y el agente Petey ha sido el último en llegar, como quien dice. ¿Será Petey el increíble Hombre Lubricante?

Otra escena que resulta llamativa y digna de mención es la pesadilla de Bian (Jolie Hoang-Rappaport), la supuesta hija de Lady Trieu. Digo supuesta porque si ese es el amor que destila una madre de verdad hacia su progenie, que el Dr. Manhattan nos libre. La relación de ambas es, cuanto menos, extraña. Corrijo: la actitud de Lady Trieu hacia Bian es rara de narices, pero es que esta mujer también es que destila rareza en cantidades industriales. El hecho de que Bian duerma con su brazo conectado a un gotero de Trieu Enterprises no me da buena espina, y me hace pensar en que se trata de algún tipo de experimento. Pudiendo Lady Trieu jugar con la genética a placer, ¿quién sabe si Bian no es acaso una propia creación suya, pero no en el sentido humano en el que estamos pensando? Por otro lado, encontramos la pesadilla en sí que tiene Bian: ambas mujeres son de origen vietnamita hasta donde sabemos, y parece que Bian ha soñado con una escena de la Guerra de Vietnam*. Lo verdaderamente extraño llega cuando dice: "Mis pies todavía duelen", como si ella de verdad hubiera experimentado ese sueño en sus propias carnes. ¿Qué clase de experimentación está llevando a cabo Lady Trieu?

*Recordemos que, en la realidad de Watchmen, Estados Unidos ganó la guerra de Vietnam gracias a la intervención de Dr. Manhattan. Mencionar también que Adrian Veidt pasó algunos años en Vietnam, donde incluso tiene una residencia, y eso podría explicar que conozca a Lady Trieu.

El Reloj del Milenio: ¿nos vamos a Marte? La gravedad artificial

Como telón de fondo, encontramos la construcción de lo que Bian bautiza como "la primera maravilla del nuevo mundo". Esa forma de hablar de un "nuevo mundo" es muy propio de Ozymandias, como hemos mencionado antes; pero, si bien Ozymandias soñaba con un mundo utópico de paz, lo cierto es que Lady Trieu podría estar refiriéndose a otra cosa. En la época de Cristobal Colón, hablar de "nuevo mundo" hacía referencia a descubrir América; en 2019, el término bien podría referirse directamente a la colonización de otro planeta.

Si nos fijamos en la estructura del Reloj del Milenio, bien parece la lanzadera de un cohete espacial en su estructura base:

Pero la cosa no acaba ahí: pasemos a fijarnos a esa composición circular que es lo que culmina la magnífica construcción de Trieu Enterprises. En distintas series y películas de ciencia ficción, los humanos a menudo viajan por el espacio a bordo de una formación de aspecto similar que se repite de forma constante. Veamos algunos ejemplos:

The 100

Passengers

Interestellar

2001: Odisea en el Espacio

Ahora, prestemos atención a la forma en la que termina el Reloj del Milenio:

¿Encontráis el patrón que se repite? Exacto: el círculo. Es posible que este análisis se nos esté yendo de las manos si menciono aquí el término "gravedad artificial": empleando fuerza centrífuga y aceleración lineal, se busca crear gravedad natural de forma artificial en el espacio. Para ello, la ciencia emplea, precisamente, esas estructuras circulares ya que imitarían mejor la rotación de la Tierra.

No sé si Damon Lindelof nos quiere llevar al espacio o a Marte, el hogar de Dr. Manhattan; pero será mejor que echemos un pormenorizado vistazo a ese Reloj del Milenio porque, quizás, Lady Trieu planea iniciar su nuevo mundo más allá de estas fronteras. Y, de ser así, ¿qué Tierra es la que va a quedar atrás? ¿Estamos volviendo a correr contra las agujas del reloj? Es posible. Al fin y al cabo, esto es Watchmen.

Conclusiones, esperanzas y más enigmas

If You Don't Like My Story, Write Your Own es el cuarto episodio de Watchmen, escrito por Damon Lindelof y Christal Henry, dirigido a su vez por Andrij Parekh. Es un cuarto episodio de un total de 9, así que la primera conclusión que saco es la siguiente: este es un episodio de transición. En los tres primeros episodios nos han mostrado y afianzado la idea de quiénes son los personajes principales - Angela Abar, Laurie Blake, Looking Glass o el propio Ozymandias -, sentando las bases del contexto en el que nos vamos a mover a lo largo de la producción.

Un cuarto episodio que abre las puertas a más novedades, sin saturar al espectador

Con If You Don't Like My Story, Write Your Own era el momento de ampliar horizontes y abrir las puertas a novedades, de una forma muy cuidada y sin saturar al espectador. Midiendo los tiempos para que cada pieza de este puzle quede clara y nadie se pierda. Era ahora la oportunidad idónea de conocer a la enigmática Lady Trieu, al tiempo que Lindelof nos pone sobre la mesa nuevas incógnitas sin llegar a responder las cuestiones que llevan abiertas desde el primer episodio. Parece que el laberinto de conspiraciones que envuelven a Tulsa se están enmarañando alrededor de Trieu Enterprises, del mismo modo que en la novela gráfica todo conducía a Veidt Enterprises. Para los lectores de la obra de Alan Moore y Dave Gibbons es bastante evidente pensar que Lady Trieu es la que está moviendo los hilos de los tejemanejes de Tulsa. Es tan evidente desconfiar de ella, llegados a este punto, que espero de corazón que Lindelof nos sorprenda con algo más. De lo contrario, el buen sabor de boca que teníamos hasta ahora podría agriarse. Sin embargo, confiemos.

Cristina M. Pérez
Colaboradora
hbo
watchmen
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