Países Bajos se encamina hacia un cambio que, en la práctica, suena a “fin de era”: el Senado ya dio luz verde a la Wet veilige jaarwisseling, una norma que veta para particulares el vasto grueso del fuego artificial de categoría F2 (el típico de Nochevieja) y prepara el terreno para que el gran apagón llegue en la transición 2026/2027, no de forma inmediata en 2026. El texto mantiene el foco en el uso doméstico: los espectáculos profesionales quedan fuera y las excepciones, si las hay, pasan por permisos muy tasados.
La gasolina política la puso otra Nochevieja desbocada. Los bomberos contabilizaron 4.286 avisos en todo el país durante la última noche del año, con una presión inédita sobre los servicios de emergencia. Y en Ámsterdam, el incendio que arrasó la Vondelkerk (templo neogótico de 1872, junto a Vondelpark) terminó de fijar en imágenes lo que las autoridades describieron como una escalada de violencia.
La noche que aceleró la prohibición
El saldo sanitario también empuja: organizaciones de seguridad han hablado de 1.239 personas atendidas por lesiones vinculadas a la pirotecnia en estas fechas, con repuntes en heridas graves y un reparto que deja claro que el daño no siempre se lo lleva quien enciende la mecha. En paralelo, se ha repetido un patrón que irrita especialmente a bomberos y sanitarios: ataques con petardos y artefactos mientras trabajan, algo que ha alimentado el consenso de “hasta aquí”.
¿En qué se traduce “prohibición”? En que el consumidor medio pierde acceso a los F2 (y, en la práctica, el país se orienta a un fin de Nochevieja “de calle”), mientras se mantiene el margen para el ámbito profesional y para material menor F1 en los supuestos permitidos. El propio plan oficial de preparación para la “nueva” Nochevieja pone el foco en el riesgo de compras transfronterizas y en la coordinación con Bélgica y Alemania para frenar el “turismo del fuego artificial”.
Aplicación, economía y el debate científico
El golpe económico no es menor, y por eso el Parlamento ha ligado la implementación a cómo se compensa al sector. En 2025, las ventas alcanzaron 129 millones de euros (récord), una cifra que hace más difícil vender la medida como un ajuste menor; también anticipa un efecto “última oportunidad” antes del cierre definitivo.
Detrás de la discusión hay, además, ciencia bastante incómoda: estudios en Países Bajos han medido subidas bruscas de partículas finas en la primera hora del año nuevo (con incrementos de cientos de µg/m³ en PM10) y han pedido más investigación por resultados no siempre consistentes al vincular esos picos con mortalidad diaria.















