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Las 20 MEJORES películas de SUSPENSE, INTRIGA y MISTERIO de la historia (2020)

ACTUALIZADO 2019: Seleccionamos las 20 mejores cintas para los amantes del cine de intriga. Una lista actualizada que te ayudará a comprender y amar los thrillers como género cinematográfico.
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Hay pocos géneros que sean capaces de mantenernos pegados a la pantalla como el suspense o el thriller. En Vandal Random hemos elaborado una lista variada y muy completa, visitando clásicos, films modernos y estrenos recientes, todos ellos confeccionados en un top que os permitirá conocer de primera mano un género cinematográfico plagado de obras maestras, joyas y cintas a reivindicar. Acomodaos en vuestro sillón o sofá preferido, encended la televisión, el proyector o vuestro ordenador y disfrutad.

¿Qué es ‘suspense’? Una lección del maestro

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El consagrado y célebre director de cine Alfred Hitchcock, lo definió a la perfección en una entrevista con François Truffaut recogida en uno de los libros que más recomendamos desde Vandal Random, El cine según Hitchcock: "La diferencia entre el suspense y la sorpresa es muy simple. Imagina que estamos hablando, y que hay una bomba debajo de esta mesa y nuestra conversación se torna muy anodina, no sucede nada especial y de repente: bum, explosión. "Sin embargo, pensemos ahora este asunto en clave de suspense. La bomba está debajo de la mesa y el público lo sabe, probablemente porque ha visto que el personaje, en este caso digamos que un anarquista, la ponía. El público sabe que la bomba estallará a la una y sabe que es la una menos cuarto, porque hay un reloj en el decorado; la misma conversación anodina se vuelve de repente muy interesante porque el público participa en la escena."

"En el primer caso, se han ofrecido al público quince segundos de sorpresa en el momento de la explosión. En el segundo caso, le hemos ofrecido quince minutos de suspense", concluía. Estas sensaciones y diferencias en el lenguaje cinematográfico, cuajan un género por sí solo, ofreciéndonos la posibilidad de disfrutar de recursos estéticos y estructurales que nos harán mantenernos pegados al sillón durante lo que dure la cinta. Por eso, seleccionamos las 20 mejores cintas de suspense y misterio, una selección que está llena de películas clásicas y actuales y que hemos elaborado en Vandal Random para la ocasión.

Carretera perdida (1997, David Lynch)

Carretera perdida es una de las obras cumbres de David Lynch, un cineasta capaz de trasladar como nadie la sensación de confusión y la claustrofobia en un relato que nos dejará completamente perdidos y maravillados. Poética y oscura, el film nos narra la historia de Fred Madison (Bill Pullman), un músico de jazz que vive apaciblemente con su esposa (interpretada por Patricia Arquette) hasta que empieza a recibir unas misteriosas cintas de vídeo en las que aparece una grabación suya con otra mujer en su hogar. Entre lo sobrenatural y lo cotidiano, Carretera perdida es una obra maestra del suspense.

Psicosis (1960, Alfred Hitchcock)

Rechacen imitaciones. Si hay un maestro del suspense o la intriga, ese es Alfred Hitchcock. El cineasta recogió la novela de Robert Bloch y la mejoró por los cuatro costados. Rodeándose de actores como Anthony Perkins, Jenet Leigh y John Gavin, el director nos cuenta la historia de Marion Crane, una secretaria que comete un hurto en su propia empresa, llevándose consigo varios miles de dólares. Huyendo, decide descansar en un motel de carretera regentado por un joven tímido y callado, Norman Bates. Un clásico que, al menos, debe verse una vez en la vida. La perfección hecha cine de género.

El sexto sentido (1999, M. Night Shyamalan)

Aunque podríamos entrar en un debate sobre si el tiempo le ha perjudicado o no, El sexto sentido no debería faltar en ninguna lista de género que pivote alrededor de la intriga o el suspense. La considerada por muchos obra maestra de M. Night Shyamalan nada en lo sobrenatural para contarnos la historia de Malcom Crowe, un psicólogo infantil que vive obsesionado por un trágico suceso del pasado. Pronto conocerá a un chico, Cole Sear, que afirma ver muertos constantemente. Inteligente y arriesgada, retiene en su metraje una de las mejores actuaciones de Bruce Willis, así como uno sentido de miedo terrenal -curioso, teniendo en cuenta la trama que ofrece al espectador- que dejará marcado a fuego su impronta la primera vez que nos sumerjamos en ella.

Asesinato en el Orient Express (1974, Sydney Lumet)

Olvidad la última y fallida adaptación de la novela de Agatha Christie. La joya fílmica de Sidney Lumet nos cuenta la historia de un asesinato perpetrado durante un concurrido viaje en el Orient Express, algo que llevará al famoso detective belga Hercules Poirot (que en esta versión está interpretado por Albert Finney) a intentar sacar la verdad entre los viajeros. Con un reparto de lujo encabezado por el citado Finney y completado por nombres como Ingrid Bergman -que ganó el Oscar-, Lauren Bacall, Sean Connery, Anthony Perkins o Jacqueline Bisset, pocas cintas pueden igualar su atmósfera y fina narración.

Tesis (1996, Alejandro Amenábar)

Menudo debut. La primera película del director, que contó con un guion original y la participación de actores y actrices como Ana Torrent o Fele Martínez, así como un estelar Eduardo Noriega, viaja al interior de la naturaleza humana con una narración a lo Hitchcock, ofreciéndonos tensión y momentos escabrosos de gran delicadeza visual. Se trata de un ejercicio virtuoso del lenguaje cinematográfico, ahondando en conceptos como las snuff-movies y el auge de las cintas caseras gore. Una joya patria que habría que reivindicar a la mínima.

El tercer hombre (1949, Carol Reed)

Palabras mayores. Carol Reed no solo firmó en 1949 una de las obras magnas del cine negro, también consiguió elevar varios enteros todo lo relacionado con la intriga y el suspense en su soberbia adaptación de la novela de Graham Greene. Con Joseph Cotten, Alida Valli y Orson Welles, el film nos traslada al convulso periodo de 1947, justo al comienzo de la Guerra Fría. Llevándonos a Viena, en la ocupación de los aliados tras el fin del conflicto bélico que asoló Europa, seguiremos la pista de Holly Martins, un escritor de novelas y folletines del Salvaje oeste que buscará el trabajo de su vida. Pronto todo cambiará. La cinta, escogida como la mayor aportación británica al séptimo arte, es una obra maestra mayúscula en lo visual, que nos llevará vivir un viaje sensorial inigualable -gracias, en parte, a su música- durante su duración. Excelente.

Doce monos (1995, Terry Gilliam)

No, no tiene nada que ver con la inefable serie que intentó continuar el legado de Terry Gilliam. La cinta lo cambió todo en 1995, contándonos los estragos de una misteriosa epidemia que ha arrasado al completo a la humanidad en el año 2035. Mientras los pocos supervivientes viven en el fondo de la Tierra y en comunidades subterráneas, los dirigentes científicos deciden enviar al pasado al prisionero James Cole (Bruce Willis) y así buscar un antídoto con el que evitar el Apocalipsis perpetrado por los soldados del llamado Ejército de los 12 Monos. Tras venir del futuro, Cole pronto será catalogado de enfermo mental, acabando en un psiquiátrico y conociendo a Jeffrey Goines (Brad Pitt), un delirante enfermo hijo de una de las familias más pudientes de la ciudad. Basado en el mediometraje La Jetée, se trata de una historia de ciencia ficción lúcida, turbia y que no nos dejará respirar hasta sus momentos finales.

Mulholland Drive (2001, David Lynch)

¿Sobrevalorada? No lo creemos. Mullholland Drive de David Lynch es una cinta redonda que contiene y atesora uno de los mejores papeles de Naomi Watts y que nos cuenta una historia de sueños rotos en la ciudad de Los Angeles. Contándonos las desventuras de Betty Elms y su pasión por convertirse en una actriz de Hollywood, pronto conocerá a Rita, una mujer que padece de una acuciada amnesia a causa de un accidente sufrido en Mullholland Drive. Pronto comenzará a investigar cómo sucedió y todo se torcerá. ¿Qué ha ocurrido en esa carretera? Onírica, extraña y fascinante, el propio Lynch llegó a afirmar que ni él mismo sabía qué quería contar con esta obra maestra que te atrapa con un magnetismo casi sobrenatural. Caótica y especial, hace honor a la particular manera de contar historias de su artífice.

Infiltrados (2006, Martin Scorsese)

Basada en una célebre película coreana -un cine a reivindicar-, Martin Scorsese supo en 2006 mejorar aquello que tuvo que rehacer para los gustos occidentales. El film que reunió a Leonardo DiCaprio, Matt Damon, Jack Nicholson y Mark Wahlberg en un mismo lugar nos cuenta la mayor crisis del departamento de policía de Massachussets. Para ello decidirán acabar desde dentro con esta banda de mafiosos dirigidos por Frank Costello introduciendo a un infiltrado en su banda. Tensa, dura y brutal, Infiltrados es una obra maestra del género que presenta personajes completos, llenos de dobleces y entornos malsanos. Cruda, se trata de un nuevo hito dentro de la carrera de su célebre director y de una de las mejores películas de suspense y cine criminal -si es que lo podemos llamar así- de los últimos tiempos.

El silencio de los corderos (1991, Jonathan Demme)

Thomas Harris concibió una de las novelas más influyentes de finales de Siglo XX y Jonathan Demme, maestro en estas lindes, en colaboración con Ted Tally, decidieron darle vida en una joya cinematográfica como El silencio de los corderos. Con uno de los mejores papeles de Anthony Hopkins, nos llevará a la persecución sin descanso por parte del FBI de un asesino en serie conocido como Buffalo Bill. En ella está involucrada Clarice Starling (Jodie Foster) una brillante y recién licenciada agente que aspira a llegar a ser toda una figura dentro del FBI. Especializada en conductas psicópatas, pronto conocerá y pedirá ayuda al Dr. Hannibal Lecter, un antiguo psicoanalista y asesino, que está recluido en una cárcel de alta seguridad. Se trata del thriller, con mayúsculas, de los años noventa. Galardonada, inteligente y plagada de diálogos brillantes, hablamos de un film que nada entre el suspense, el terror y el retrato de un mundo desconocido. Demme cuajó una película irrepetible que tuvo secuelas que no estuvieron a su altura.

Cisne negro (2010, Darren Aronofsky)

Dicen las malas lenguas que Darren Aronofsky compró los derechos de Perfect Blue, un anime japonés, para incluir una tenebrosa secuencia en su film sobre la ambición de Nina (Natalie Portman), una bailarina de ballet que busca triunfar en una prestigiosa compañía de danza en Nueva York. Controlada por su obsesiva madre, en constante competición con sus compañeras y presionada por los designios de su director, Nina acabará agotada e intentando discernir entre la realidad y la ficción. Con el papel que le valió a Portman el Oscar a mejor actriz, Cisne negro es un deslumbrante relato que es capaz de absorber al espectador y llevarlo a su juego del gato y el ratón, en el que la verdad y la imaginación se engarzan mientras el Lago de los Cisnes suena en nuestra cabeza como una melodía de la que no podemos escapar. Enriquecedora y hermosa, una obra maestra moderna.

Memento (2000, Christopher Nolan)

Christopher Nolan es un director irrepetible y Memento, con el permiso de El truco final, quizás sea su mejor película. Basándose en una historia escrita por su hermano, Jonathan Nolan, nos cuenta la historia de Leonard, un investigador de una agencia de seguros cuya memoria comienza a dañarse tras un golpe en la cabeza ocurrido mientras intentaba descubrir qué le ocurrió a su esposa. Mientras la realidad, lo que pasó y lo que puede pasar se mezclan en la narración, hablamos de una película de culto en términos de guion y montaje, un thriller que deja huella y que envuelve al espectador de manera inteligente gracias a un soberbio Guy Pearce.

M, El vampiro de Düsseldorf (1931, Fritz Lang)

M, El vampiro de Düsseldorf, una de las obras maestras de Fritz Lang, es una de esas cintas de obligado visionado. Con el papel debut del loado Peter Lorre, nos cuenta la historia de un asesino de niñas que tiene atemorizada a la ciudad. La policía decide buscarlo, pero tras los infructuosos intentos de la ley por darle caza, los mafiosos deciden tomar la iniciativa y darle fin ellos mismos. Hablamos de un clásico, de una joya atemporal en la que se basan la mayoría de películas del género y gran parte de la lista que os hemos ofrecido en Vandal. Un retrato psicológico fiel, veraz y arrebatador.

Misery (1990, Rob Reiner)

Misery puede ser considerada una película menor de Rob Reiner, pero nada más lejos de la realidad. Narrándonos la historia de Paul Sheldon (James Caan), un escritor que ha perdido las ganas de seguir escribiendo novelas románticas, viviremos su cautiverio por parte de Annie Wilkes (Kathy Bates, que recibió su Oscar por su papel), una fanática de dichos libros que decidirá no dejarlo salir de su casa. Bien elaborada y siguiendo fielmente la historia original de Stephen King, se trata de un ejercicio de virtuosismo por parte de Reiner, que consigue confinar de manera inteligente el relato a la casa de la trastornada protagonista, funcionando a varios niveles gracias a su brillante actuación.

El nombre de la Rosa (1986, Jean-Jaques Annaud)

La novela de Umberto Eco fue clasificada, durante años, como inadaptable por su temática. Hasta que llegó el francés Jean-Jaques Annaud y decidió darle empaque y lanzarla a las pantallas de todo el mundo. La cinta nos cuenta la historia de Fray Guillermo de Baskerville (Sean Connery), un monje franciscano chapado a la antigua y fiel seguidor de la Inquisición así como de su joven e inseparable discípulo, Adso de Melk (Christian Slater), dos personajes que intentará resolver un misterioso asesinato en una distante abadía. Plagada de acertijos, secuencias icónicas y algún que otro momento soberbio, Annaud logra adaptar con perfección casi milimétrica el best seller de Eco, y aunque se eliminan los elementos teológicos y la discusión formal de la novela, sí se enfatizan las páginas de suspense, los misterios y los enigmas que todo lo plagan.

La ventana indiscreta (1954, Alfred Hitchcock)

Para hablar de la La ventana indiscreta hay que lavarse la boca. La cinta que nos cuenta la historia del reposo forzado en silla de ruedas del reportero y periodista interpretado por James Stewart, traslada con inteligencia ese tedio que todos hemos sufrido en algún momento de nuestra vida así como los mecanismos de escape, imaginativos y frescos, que busca nuestra propia mente para salir del aburrimiento. Armado con unos prismáticos, el personaje de Stewart pronto creerá haber visto algo en una de las viviendas de enfrente. Impecable en su estructura, guion y narración, se trata de otra de las obras maestras de Alfred Hitchcock, un relato sobre el voyeurismo que acaba convirtiéndose en una metáfora del propio cine y del género de suspense, al hacer partícipe hasta al más escéptico en una disparatada investigación.

El bosque (2004)

¿Otra de M. Night Shyamalan? Sí. Más poética que de costumbre, la realización del cineasta nos lleva a una historia ambientada en una distante y pequeña población rural de Pennsylvania completamente atemorizada por unos extraños seres que habitan en el bosque y no los dejan traspasar sus límites. Cumpliendo una serie de reglas, estas criaturas perfilan los comportamientos de la comunidad hasta que algo sucede. Extraña y atractiva, y con los habituales giros que caracterizan la filmografía del director, hablamos de una joya atemporal que fue vapuleada por el desconocimiento de los espectadores y que incluye a actores y actrices como Joaquín Phoenix, Bryce Dallas Howard, William Hurt o Adrian Brody en algunos de sus mejores y respectivos papeles. Mención especial a la banda sonora de James Newton Howard y la fotografía de Roger Deakins.

Stalker (1979, Andrei Tarkovsky)

¿Qué sucedió en La Zona? El film del ruso Tarkovsky, concebido en plena Unión Soviética y basado en la novela de los hermanos Strugatskiy, nos lleva a viajar a un misterioso y alejado lugar del país, donde hace años se estrelló un meteorito procedente del espacio exterior. El lugar, prohibido por el gobierno, se ha llenado de stalkers, unos guías qua arriesgan sus vidas por buscar objetos de valor en esa zona de exclusión y guiar a los pocos locos que deciden aventurarse en un paraje muerto y extraño. Visualmente especial, se trata de un film que capta los más oscuros deseos y dobleces del ser humano, cautivando desde el minuto uno al espectador.

Sospechosos habituales (1995, Bryan Singer)

Galardonada con el mejor guion original, Sospechosos habituales es la obra cenit del malogrado Bryan Singer, un relato retorcido y absolutamente maravilloso que recoge en su regazo a actores como Kevin Spacey, Gabriel Byrne, Benicio del Toro o Stephen Baldwin y que nos cuenta cómo un accidente en un barco acabará llevándonos a conocer, por boca de Roger Kint, un estafador lisiado que sobrevivió al incendio, la figura de un misterioso y extraño asesino relacionado con la mafia. El film que perfiló el estilo de guion durante una década de gran parte de las producciones de Hollywood, ofrece una fórmula que sigue estando fresca a día de hoy, que nos invitará a plantearnos dudas, y que a toro pasado, sobre todo si la hemos visto, a maravillarnos con detalles que se pasaron por alto la primera vez que nos enfrentamos a ella.

Seven (1995, David Fincher)

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Seven, considerada una de las mejores películas de los años noventa, supuso también la carta de absoluta consagración de David Fincher, un director que arrancó con mala suerte en Alien 3 y que se ha ganado su puesto en la mesa de los grandes cineastas de nuestro tiempo y que ahora, muchos años después, sigue recogiendo los frutos de lo que es celebrada como una obra maestra del cine de género. El film ahonda en los últimos días en el cuerpo de policía del veterano teniente Somerset (Morgan Freeman), un detective que trabajaba en el departamento de homicidios que será reemplazado por David Millis (Brad Pitt). Pronto, ambos deberán vérselas con una serie de asesinatos en serie realizados en base a los siete pecados capitales: gula, pereza, soberbia, avaricia, envidia, lujuria e ira. Esta película, oscura, aterradora y desbordantemente inteligente, sigue funcionando muchos años después de su estreno en parte por el sólido guion de Andrew Kevin Walker, que da prioridad a las relaciones de los personajes, sus miedos y sus maneras de afrontar el abismo que se abre a sus pies con cada asesinato.

Alberto González
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