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Los Orígenes de los Videojuegos

Un repaso a los primeros años de la industria del videojuego.
Los Orígenes de los Videojuegos

Ponerse a hablar de los orígenes de los videojuegos tiene un grave problema, pero ese inconveniente es también una de sus virtudes: todo sucedió hace cuatro días. Y es que cuando las cosas son tan recientes, y hay varios egos implicados, la cosa puede llegar a complicarse al tiempo que todo se va convirtiendo en algo más parecido a unas batallitas de abuelete que a otra cosa.

En las próximas páginas veremos, de manera somera, los orígenes de la industria y las máquinas que llegaron al mercado antes de 1980, lo que nos da espacio para cubrir las primeras consolas domésticas, algún que otro ordenador e incluso la primera portátil en una época en la EE.UU. dominó la carrera tecnológica de manera clara. Eso sí, omitiremos la inmensa mayoría de los sistemas no programables, excepto los que tienen especial relevancia por dar los primeros pasos en la industria, pero productos como la Coleco Telstar no serán contemplados. Nos centraremos en conocer las máquinas que fueron formando la industria hasta convertirla en lo que es hoy: todo un mercado de masas, y todavía en expansión.

Los primeros pasos

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Los videojuegos, tal y como los entendemos en la actualidad, no tienen un creador, sino que son el resultado de los proyectos de varios hombres que se llevaron a cabo de manera independiente. Hasta donde conocemos, la primera vez que se pudo jugar con un control ante una pantalla fue en los 50 y con un aparato que no era, precisamente, un ordenador ni nada que se le pareciera.

William Higinbotham (1910-1994) trabajaba en el laboratorio de Brookhaven, un centro tecnológico de primer nivel donde se habían desarrollado -o colaborado en la investigación de- tecnologías como el radar o la nuclear. Desde luego, estaban ahí algunos de los cerebros más importantes de la carrera tecnología de la incipiente Guerra Fría. Higinbotham, uno de los físicos, tuvo una idea simpática: manipular un osciloscopio para ofrecer algo entretenido a las visitas educativas al centro de investigaciones. En 1958 presentó por primera vez a los visitantes dos controladores con los que movían un punto por la pantalla en una suerte de juego de tenis. Este entretenimiento electrónico evolucionó en años siguientes, pero nunca fue patentado. Él lo llamaba Tennis for Two y es el antecedente del clásico Pong.

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Está claro que eso era un videojuego, en la medida en que se jugaba ante una pantalla, usaba un mando, etc. Pero falla en algo que hoy en día es imprescindible: no había ningun trabajo computacional. Estrictamente, un videojuego sólo es un dispositivo electrónico, pero pocos negarán que todo eso pasa por desarrollar un código informático que es interpretado por un procesador de datos, ya sea dentro del ámbito de los ordenadores como en las consolas. Y si a esto nos ceñimos, el que dio el primer paso fue Steve Russell.

Russell (nacido en 1937) llevaba a cabo su investigación en ciencias de la computación en el Instituto Tecnológico de Massachusetts, el archipular MIT. Declarado fan de toda la cultura pop de los años 50 fue uno de los afortunados científicos que tuvo contacto con el DEC PDP-1 (que, en futuras revisiones, vio nacer UNIX, y, también, Tetris), el primer ordenador que incluía pantalla para mostrar datos y una interfaz de introducción de datos a través de teclado. Él, y varios de sus compañeros, que podían trastear con él en calidad de científicos, aprovecharon al máximo su principal característica: era programable. Y así nacieron los matamarcianos. Los jóvenes investigadores, aficionados a las novelas de ciencia ficción, se inspiraron en ellas para crear el sorprendente Spacewar.

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El proceso fue en realidad bastante lento, pero se consiguió un paso de gigante, ya que el juego incluía varias opciones de juego, y escenarios que se generaban de manera aleatoria, aunque luego se sustituiría por representaciones de planos estelares reales que se incorporaron al juego. Todo esto con la inestimable colaboración de Alan Kotok. El experimento fue progresando, y los botones (de tipo palanca de interruptor) se acabaron sustituyendo por otros más resistentes y unas ruedecitas (predecesoras absolutas de las crucetas y sticks) para mover la nave. Sin embargo, una vez más, Russell no vio en esto proyección comercial, no registró el programa y, según parece, no ganó nunca un duro con esto.

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Habiendo visto al hombre que se puso a jugar con un mando ante una pantalla por primera vez, y al padre de la programación de videojuegos, nos falta el tercer hombre: el alemán Ralph Baer. Baer dejó su Alemania natal en 1938 huyendo del alzamiento del nazismo. En sus primeros años en EE.UU. llevó a cabo realizó varios trabajos como instalador de radio, pero finalmente en 1943 fue reclutado por el ejército y se aprovechó su conocimiento en la división de Inteligencia Militar destacada en Francia. A partir de aquí, empezó a llevar a cabo varios proyectos en varias empresas, incluyendo algunos de índole militar en Sanders, una contratista del ejército, donde crearía el primer hardware pensado para juegos, un modelo de negocio, y múltiples títulos.

Pronto alcanzó un puesto de relevancia y empezó un proyecto bautizado Brown Box, que se convertirá en la Magnavox Odyssey. Los primeros pasos de este proyecto hicieron que Sanders constituyera la primera división específica para videojuegos, la división de Desarrollo de Juegos de Televisión en torno a 1967. Crearon periféricos (como un rifle de juguete, que animó impresionantemente al director de investigación y desarrollo Herb Campman, impulsando su presupuesto), y consiguieron crear un avanzado hardware que podía mover tres puntos: dos controlados por los jugadores, y un tercero por la computadora. De esta manera, nacerían múltiples juegos deportivos, y de disparo gracias al rifle. Costó un poco encontrar una empresa que comercializara el producto, pero en 1971 Magnavox invierte en él y el año siguiente sale a la venta la primera consola de la historia, la ya citada Odyssey, por 100 dólares, un precio caro para la época pero todo un logro si tenemos en cuenta que es también en ese momento cuando se lanza la primera máquina recreativa, Computer Space.

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A partir de aquí se desatará toda una industria, con sus altibajos, con compañías que han desaparecido, y toda una intensa vorágina en esos pocos años en los que fabricantes de pinballs como Midway empezarán con los videojuegos, nacerá Atari, la primera compañía creada por y para desarrollar videojuegos y, mientras, Japón tan sólo copiaba juegos como Space Invaders o Breakout. Antes de que se desatara el poderío nipón en los videojuegos, toda la industria estaba dominada por EE.UU. y en muy menor medida Europa. Veamos, finalmente, los primeros años del hardware.

Daniel Escandell
Escribiendo en Vandal desde 2003. En el mundo de los videojuegos desde que pudo trastear con BASIC, rebobinar con un boli casetes para Spectrum y soplar en cartuchos de una Game Boy. Cree que el auténtico poder de la nube es la lluvia.
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