¿Cuál es el mejor juego de Assassin's Creed? - TOP 12

Os mostramos cuáles son según nuestro análisis los mejores juegos de toda la saga de Assassin's Creed de todos los tiempos (actualizado 2020).
¿Cuál es el mejor juego de Assassin's Creed? - TOP 12
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Assassin's Creed es una saga que ya lleva 13 años entre nosotros desde que se estrenara originalmente en PlayStation 3 y Xbox 360, en el ya lejano 2007, y desde entonces su éxito ha sido tal que Ubisoft no lo ha dudado ni un instante a la hora de darle continuidad con montones de secuelas, spin-offs, experimentos, cómics, novelas y hasta una desastrosa película. Como suele ocurrir en estos casos, la sobrexplotación de la serie nos ha dejado con muchos títulos de calidad irregular, aunque también con aventuras realmente memorables que podríamos recomendar con los ojos cerrados.

Mientras esperamos a que la saga continúe con Assassin's Creed: Valhalla, en Vandal hemos decidido realizar nuestro propio top de los que consideramos sus doce mejores juegos, una lista en la que han participado varios redactores de esta casa y que no representa únicamente la opinión personal de uno de nosotros. ¡Esperamos que os guste y que nos digáis cuáles son vuestros preferidos!

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Dicho lo cual, estos son los que a nuestro criterio son los mejores juegos de toda la Saga de Assassin's Creed enumerados de peor a mejor.

12. Assassin's Creed III: Liberation (2012)

Empezamos nuestro repaso hablando del que es el juego más flojo de toda la serie: Assassin's Creed: Liberation. El título fue lanzado junto a Assassin's Creed III como parte de la saga de América, aunque en vez de tratarse de una entrega para sobremesa, la aventura nos llegó, inicialmente, en exclusiva para PS Vita. Si bien se trataba de un prodigio técnico (ver cómo la portátil de Sony movía un auténtico juego de mundo abierto en 2012 fue algo alucinante), el juego como tal flaqueaba en demasiados puntos, con unas misiones aburridas y tediosas, una historia que no aportaba casi nada y unos escenarios que no invitaban a la exploración ni ofrecían actividades que realmente merecieran la pena. Posteriormente recibió sus respectivas conversiones a otros sistemas, aunque el poderlo jugar en pantalla grande no hizo más que evidenciar todos sus defectos y limitaciones. Una pena.

11. Assassin's Creed (2007)

Si os somos sinceros, decidir el puesto que ocuparía el primer Assassin's Creed en esta lista ha sido la tarea más complicada a la que nos hemos enfrentado al elaborarla. A fin de cuentas, en su momento fue un juego increíblemente ambicioso con el que pudimos intuir el futuro de la industria en muchos sentidos, ofreciéndonos una auténtica experiencia de "nueva generación". Además, fue la aventura que puso todas las bases sobre las que la serie comenzaría a construir, dándonos un apasionante contexto argumental repleto de posibilidades, unos escenarios grandes y abiertos por los que podíamos movernos con total libertad haciendo parkour para planear nuestros asesinatos y escabullirnos entre las masas de gente que poblaban las calles.

Por desgracia, casi todas esas buenas ideas y ambición técnica desmedida (decir que su apartado técnico nos dejó con la boca abierta es quedarse cortos) cayeron en saco roto por culpa de una ejecución fallida que hacía que su desarrollo fuese extremadamente aburrido. El mundo era grande, pero no había nada para hacer en él, las misiones siempre seguían una misma estructura que las hacía tediosas y poco interesantes, y el sistema de combate estaba tan roto que a base de contraataques podíamos llegar a cargarnos a auténticos ejércitos de enemigos casi sin hacer nada, restándole importancia al sigilo y a la sutileza. Sumadle lo breve que era y una historia que no cerraba nada y entenderéis por qué muchos de nosotros lo recordamos como una gran decepción.

10. Assassin's Creed III (2012)

Como ya dijimos antes, la saga de América es probablemente el arco argumental más flojo de toda la serie y su piedra angular fue Assassin's Creed III. Tras varias entregas que apenas avanzaron la trama del presente, Ubisoft se dispuso a darlo todo en 2012 para llevar la serie un paso más allá en todos los sentidos. Esta vez viajaríamos a la convulsa época en la que Estados Unidos declaró su independencia para encarnar a Connor, un joven atrapado entre dos mundos al ser fruto de la relación de un templario con una joven nativo americana.

El título hizo algunos avances muy interesantes, renovando su sistema de combate y de parkour para hacerlos más satisfactorios, amplió el mundo de la serie más allá de las ciudades con grandes escenarios naturales por los que podíamos movernos para aprovechar la naturaleza en nuestro favor y añadió algunas características que no tardarían en cobrar importancia en el futuro, como las batallas navales. Sin embargo, el juego se lanzó con una gran cantidad de problemas técnicos, no aprovechaba nada bien su ambientación, Connor resultó ser un personaje sin carisma con el que no conseguimos conectar a pesar de los esfuerzos de sus guionistas por hacer de él alguien memorable, las ciudades coloniales resultaban poco interesantes de explorar y no se adaptaban demasiado bien al estilo de la serie, y la narrativa adolecía de serios problemas de ritmo en su desarrollo. Al menos, con él se cerró la historia de Desmond. Como el primer Assassin's Creed, un juego extremadamente ambicioso, pero con una ejecución fallida que fue capaz de cimentar las bases de entregas posteriores.

9. Assassin's Creed Revelations (2011)

Assassin's Creed Revelations fue un juego muy especial para muchos de nosotros, ya que fue una obra creada para despedir a los que son, casi sin ningún tipo de duda, los dos personajes más icónicos y queridos de toda la licencia: Ezio y Altair. Encarnando al primero en la ciudad de Constantinopla, vivimos una aventura que si bien no hizo grandes avances en la trama general de la serie, sí que supo cerrar con dignidad algunos arcos y ofrecernos un título muy entretenido y bonito, pero falto de ambición. De hecho, se limitó a repetir la misma fórmula de sus predecesores sin apenas cambios o novedades, por lo que la sensación de estar ante "más de lo mismo" fue algo que nos persiguió durante toda esta entrega. Además, las misiones eran demasiado parecidas a lo visto con anterioridad, denotando una alarmante falta de ideas y un agotamiento que acabó derivando en las múltiples renovaciones que Ubisoft hizo al año siguiente con Assassin's Creed III.

8. Assassin's Creed Rogue (2014)

Assassin's Creed Rogue fue un juego que nació con el objetivo de no abandonar a los jugadores de PS3 y Xbox 360 que todavía no hubiesen dado el salto a la actual generación, por lo que su escala y ambición fue mucho menor que lo que podría esperarse de una entrega principal. De hecho, el título estrella de 2014 fue Assassin's Creed Unity, pero eso no quita que la aventura de Shay fuese menos divertida. En esencia, podríamos definirlo como una especie de Assassin's Creed IV: Black Flag 2.0, ya que a nivel jugable y de estructura eran idénticos, aunque si tenemos en cuenta que se basa en una de las mejores entregas de toda la serie, resulta fácil de entender la facilidad que tenía para divertir y enganchar. Si bien dista de ser de los mejores por esa falta de ideas propias y reciclaje extremo, navegar por zonas heladas fue toda una experiencia, y a nivel narrativo concluyó la saga de América y nos mostró un lado de la serie interesantísimo al hacernos encarnar a un antiguo asesino que acaba renegando de la orden para unirse a los templarios, mostrándonos esta legendaria guerra secreta desde otro punto de vista.

7. Assassin's Creed Syndicate (2015)

Recorrer la Inglaterra Victoriana en un juego de Assassin's Creed era algo que se venía pidiendo desde hace mucho y en 2015 Ubisoft por fin se animó a ello con Assassin's Creed Syndicate. El título estaba protagonizado por dos hermanos que iríamos controlando según lo fuese dictando la historia y Londres era una ciudad por la que daba gusto moverse mientras explorábamos y completábamos actividades de todo tipo. Sin embargo, la escala y ambición del proyecto se redujo respecto a Unity, su predecesor, restándole mucha personalidad y atractivo. La desarrolladora quiso ir tan sobre seguro que apenas se atrevió a innovar o a aportar nuevas ideas, y si bien fue un juego muy entretenido, dejó claro que la serie necesitaba tomarse un descanso y reformularse a sí misma antes de que fuese demasiado tarde. Por suerte, eso fue justo lo que pasó tras su lanzamiento.

6. Assassin's Creed Unity (2014)

Assassin's Creed Unity es otro de esos juegos difíciles de colocar en un listado como este, ya que su lanzamiento fue un auténtico desastre. Un juego que llegó al mercado roto y repleto de problemas técnicos que ensombrecieron un título mucho más atrevido de lo que podría parecer y que quiso abarcar más de lo que podía apretar. Esta vez viajaríamos a la Revolución Francesa para recorrer las atestadas calles de una convulsa París. Al igual que con Assassin's Creed y Assassin's Creed III, Unity fue pura ambición: incluyó edificios con interiores que podíamos explorar, la cantidad de elementos simultáneos en pantalla era abrumadora, gráficamente tenía detalles muy sorprendentes, se intentaron hacer cosas nuevas con su diseño de misiones (las anomalías temporales nos siguen pareciendo una pasada) y el mimo y gusto con el que se recreó la capital francesa fue exquisito (explorar escenarios como Notre Dame es algo que único y que bien merece la pena). Además, se renovó el sistema de parkour para hacer que, por fin, descender fuese una tarea fácil y placentera, y hasta se probó a incluir unas entretenidas misiones cooperativas para cuatro jugadores. Por suerte, y tras varios parches, el título es ahora mucho más jugable que en su día, y si bien a nivel narrativo y de guion es un auténtico desastre, resulta mucho más fácil ver sus virtudes y quedarse con todo lo bueno que tuvo, que es más de lo que probablemente recordemos.

5. Assassin's Creed Origins (2017)

Tras el tibio recibimiento de Assassin's Creed Syndicate, Ubisoft decidió que había llegado el momento de hacer borrón y cuenta nueva. Por primera vez desde Assassin's Creed II, la serie faltó a su cita anual para darse el tiempo suficiente para replantear su fórmula y hacer algo realmente nuevo y fresco. El resultado fue Assassin's Creed Origins, una aventura estupenda que llevó la saga a convertirse algo más próximo a lo que cabría esperar de un RPG de acción en tiempo real.

Encarnando a Bayek, viajaríamos a la Antigua Egipto para vivir una apasionante aventura repleta de interesantes y elaboradas misiones mientras ganábamos experiencia, subíamos de nivel y nos fortalecíamos adquiriendo habilidades y piezas de equipo de diferentes rarezas. El sistema de combate también mejoró bastante, bebiendo sin mucho disimulo de lo visto en obras como Dark Souls (hasta se añadió la clásica barra de energía para limitar nuestros movimientos) y a nivel narrativo fue un título muy bien enfocado que aportó mucho más de lo que esperábamos al trasfondo de la saga al contarnos cómo empezó todo, teniendo en cuenta multitud de pequeños detalles que encantaron a los fans. Sin duda, un fantástico reinicio y uno de los mejores Assassin's Creed.

4. Assassin's Creed IV: Black Flag (2013)

Una de las cosas que se suelen decir de Assassin's Creed IV: Black Flag es que es un gran juego de piratas disfrazado de Assassin's Creed, y aunque no vamos a ser nosotros quienes neguemos esa afirmación, lo único que podemos decir al respecto es que no nos podría dar más igual, ya que es una entrega que nos encanta y con la que nos lo pasamos en grande navegando por el Caribe, mejorando nuestro barco, pirateando y explorando todo tipo de islas en busca de tesoros mientras forjábamos amistad con los más temibles corsarios de la época. Fue una aventura tan fresca y con tanta personalidad que siempre ha conseguido brillar dentro de la serie, y si bien su diseño de misiones tenía cosas mejorables (perdimos la cuenta de la de veces que tuvimos que seguir a alguien sin que nos viera) y la esencia de la saga quedó muy diluida, eso no evitó que resultase siendo un juego divertidísimo y más que recomendable que se sitúa fácilmente entre nuestros favoritos.

3. Assassin's Creed: La Hermandad (2010)

Llegamos al top 3 de la lista, donde las cosas se ponen realmente serias. A fin de cuentas, hablar de Assassin's Creed: La Hermandad es hacerlo de uno de los juegos de mundo abierto más divertidos, entretenidos y satisfactorios que hemos tenido nunca el placer de jugar. A primera vista podría parecer una expansión de Assassin's Creed II, ya que reutilizaba su fórmula, pero la expandió y mejoró tanto que acabó encontrando su propia personalidad y razón de ser.

Nuevamente, encarnaríamos a Ezio Auditore, quien tendría que establecer y ayudar a crecer a la orden de asesinos en Roma, una tarea en torno a la que giraría casi toda la aventura y que resultaba extremadamente adictivo. Reclutar nuevos miembros para nuestra causa y extender nuestro poder y territorio en la capital italiana mientras dábamos caza a los Borgia y sus seguidores templarios era divertidísimo, especialmente por las nuevas posibilidades de acción que esto nos daba, la ciudad tenía montones de actividades interesantes que bien merecía la pena completar (tenía incluso unas fantásticas mazmorras muy "plataformeras" que recordaban ligeramente a Prince of Persia) y la historia atrapaba y estaba bien narrada. Además, añadió un modo multijugador competitivo muy original y tenso de lo que en un principio cabría esperar. Sin duda, uno de los mejores Assassin's Creed de todos los tiempos.

2. Assassin's Creed Odyssey (2018)

Assassin's Creed Odyssey no es solo la entrega más reciente de la saga hasta el momento, también una de nuestras favoritas. La base es muy parecida a la de Origins, pero esta vez nos tocaría explorar la Grecia clásica en una aventura que abrazó muchísimo más ese componente rolero que vimos en el viaje de Bayek, aportando decisiones con consecuencias reales, un sistema de progresión más elaborado y con el que definir mejor a nuestro héroe o heroína (se nos dio la posibilidad de jugar con Kassandra o Alexios, ambos hermanos, y según nuestra elección, intercambiarían papeles en la historia) e incluso un modo opcional en el que no nos dan tan mascados los objetivos de misiones para que seamos nosotros quienes tengamos que encontrarlos.

A todo esto tenemos que sumarle combates mucho más ágiles, dinámicos y espectaculares (se elimina la barra de resistencia y se añaden técnicas y poderes con tiempos de recarga), poderosos e intensos jefes en forma de bestias mitológicas, el regreso de las batallas navales, la posibilidad de inclinar la guerra entre Atenas y Esparta hacia un lado u otro en cada territorio y un mundo precioso y con una dirección artística exquisita. Por si no fuese suficiente, debíamos dar caza a los miembros del Culto de Kosmos, una peligrosa secta que controlaba Grecia desde las sombras, y para encontrar a sus integrantes debíamos viajar por todo el mapa recabando pistas y buscando la manera de desenmascararlos para acabar con ellos. Este sistema era extremadamente adictivo y divertido, y lo mejor de todo es que estaba fantásticamente integrado para que las tramas de muchos sectarios estuviesen relacionadas con otros arcos argumentales y las misiones de cada zona.

Evidentemente, es un juego que no esconde demasiado bien sus fallos, como un mapa extremadamente grande que fue rellenado con montones de actividades clónicas y de poco interés, sus "bloqueos" de nivel para avanzar o su flojísimo guion, con una narrativa muy dispersa que se divide en tres historias distintas, pero incluso con esos defectos, es una obra que ha conseguido que se nos pase el tiempo volando y que plasma a la perfección el significado de la palabra "aventura". Un título adictivo y divertido donde siempre hay algo que hacer y que da una gran libertad al jugador para que viva su propia odisea en uno de los periodos históricos más apasionantes y fascinantes de la humanidad.

1. Assassin's Creed II (2009)

Finalmente, llegamos a nuestro preferido: Assassin's Creed II, el juego con el que Ubisoft consiguió terminar de establecer la marca y convertirla en todo un fenómeno mundial, convenciendo a crítica y público por igual con un juegazo inigualable. El salto que hubo de su primera parte a esta secuela fue gigantesco, probablemente uno de los más grandes que hayamos visto nunca entre entregas dentro de una misma saga, llegando a un punto en el que el original podría ser tratado casi como una demo técnica en comparación.

En esta ocasión nos tocaría encarnar a Ezio Auditore, un asesino carismático como él solo, en una aventura a través de varias ciudades de la Italia del Renacimiento. El guion era muy interesante y tenía buenos giros, el mundo dejó de ser un escenario vacío y pasó a estar repleto de actividades interesantes en las que invertir nuestro tiempo, las misiones ganaron una variedad altísima, se nos dieron motivos para usar el sigilo y actuar de una forma más "profesional", gráficamente también hubo una mejora considerable, a nivel artístico era una delicia, la banda sonora nos dejó uno de los temas más memorables de la historia de los videojuegos (Ezio's Family) y, en general, era un juego divertidísimo que corrigió casi todos los problemas de su predecesor. Eso sí, el sistema de combate seguía sin ser perfecto, pero esto no dejó de ser un problema menor en una aventura repleta de virtudes, mimo y buen hacer que acabó influyendo en multitud de juegos de mundo abierto posteriores. Quizá haya otros juegos de la saga que nos puedan parecer más completos o pulidos, pero no más redondos, y por ello y por su impacto, hemos decidido alzarlo en lo más alto de nuestra lista.

¿Y cuál es el consenso de la crítica?

Tal y como comentamos al comienzo de este artículo, esta lista que hemos confeccionado no deja de ser algo muy subjetivo y que responde a diversos criterios personales de diversos redactores, ya que nos ha costado ponernos de acuerdo incluso dentro de la propia redacción, pues cada uno de los que hemos participado en ella tenemos nuestros favoritos. No en vano, estamos hablando de una saga que incluye títulos tan radicalmente distintos como Assassin's Creed II, Assassin's Creed: Black Flag o Assassin's Creed Odyssey, y el impacto que cada uno tuvo en su momento fue muy diferente. Hasta la ambientación de cada uno puede hacer que tendamos más hacia una entrega u otra.

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Así que, a modo de curiosidad, hemos recopilado las notas que ha recibido cada juego en Metacritic para comprobar cómo quedaría esta lista si la basásemos únicamente en las puntuaciones que obtuvo cada juego por parte de la crítica. Aquí también hay que tener en cuenta que desde 2007, año en el que se lanzó el primer título, las valoraciones media en el sector han bajado, respondiendo a un endurecimiento en los métodos de análisis por parte de la prensa, donde el nivel de exigencia ha ido a más con el paso del tiempo, algo que quizá queráis tener en cuenta. Y sin más dilación, os dejamos con la lista en cuestión:

1. Assassin's Creed II (2009) - 90 (Xbox 360, 82 valoraciones)
2. Assassin's Creed: La Hermandad (2010) - 89 (Xbox 360, 81 valoraciones)
3. Assassin's Creed IV: Black Flag (2013) - 88 (PS3, 36 valoraciones)
4. Assassin's Creed III (2012) - 84 (Xbox 360, 61 valoraciones)
5. Assassin's Creed Odyssey (2018) - 83 (PS4, 86 valoraciones)
6. Assassin's Creed (2007) - 81 (Xbox 360, 77 valoraciones)
7. Assassin's Creed: Revelations (2011) - 80 (Xbox 360, 77 valoraciones)
8. Assassin's Creed: Origins (2017) - 80 (PS4, 58 valoraciones)
9. Assassin's Creed: Syndicate (2015) - 76 (PS4, 86 valoraciones)
10. Assassin's Creed: Unity (2014) - 72 (Xbox One, 59 valoraciones)
11. Assassin's Creed: Rogue (2014) - 72 (PS3, 53 valoraciones)
12. Assassin's Creed III: Liberation (2012) - 70 (PS Vita, 71 valoraciones)
13. Assassin's Creed II: Discovery (2009) - 69 (Nintendo DS, 20 valoraciones)
14. Assassin's Creed: Bloodlines (2009) - 63 (PSP, 38 valoraciones)
15. Assassin's Creed: Altaïr's Chronicles (2008) - 58 (Nintendo DS, 30 valoraciones)

Carlos Leiva
Colaborador
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