Análisis ROG Ally, la portátil de ASUS: ¿merece la pena?

Probamos ASUS ROG Ally, la consola portátil basada en Windows 11 que llegará el próximo mes de junio a las tiendas y que puede convertirse en una de las alternativas más atractivas a Steam Deck.
Análisis ROG Ally, la portátil de ASUS: ¿merece la pena?
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Tras el lanzamiento de Steam Deck hace algo más de un año hemos hablado mucho de las consolas portátiles para jugadores de PC que, en realidad, son una suerte de PC de bolsillos adaptados para que podamos jugar a los títulos de ordenador en cualquier lugar o tranquilamente sentados en un sofá o tumbados en nuestra cama.

La consola de Valve popularizó unos dispositivos que ya habían dado que hablar en el pasado y que en pleno 2023 se han convertido en un objeto de deseo de muchos de los que somos peceros, ampliando además la oferta gracias a otras marcas que también han preparado sus propias consolas como la conocida ASUS y su ROG Ally de la que ya os hablamos en Vandal hace unas semanas y que ahora hemos podido probar durante unos días para contaros nuestras sensaciones tras usarla.

Especificaciones técnicas más importantes

ASUS ROG Ally

  • Procesador y gráfica: AMD Ryzen Z1 // AMD Ryzen Z1 Extreme
  • RAM: 16 GB LPDDR5 @6400 MHz
  • Almacenamiento: SSD NVme 256 GB // 512 GB
  • Batería: 40 Wh con adaptador de carga rápida de 65 W
  • Pantalla: Panel IPS 1080p a 120 Hz
  • Conectividad: WiFi 6E, Bluetooth 5.2, 1x Micro SD, 1x minijack, 1x ROG XG Mobile
  • Dimensiones: 280,4 x 111,1 x 21,22 milímetros
  • Peso: 608 gramos
  • Fecha de lanzamiento: 13 de junio
  • Precio: 699 € // 799 €

Modelos, disponibilidad y precio

Vamos a comenzar por lo básico repasando los dos modelos que nos ofrece ASUS de su consola además del precio y de la fecha de lanzamiento para que tengáis claro estos tres puntos esenciales a la hora de decantaros por una u otra si queréis haceros con ROG Ally.

El modelo base de ROG Ally llega con la APU AMD Ryzen Z1 que cuenta con un procesador con 6 núcleos y 12 hilos, con 22 MB de caché y una gráfica con 4 unidades de computación, estando acompañados por 256 GB de almacenamiento, este modelo saldrá a la venta a un precio de 699 € en España.

El segundo modelo es el que podríamos categorizar como tope de gama, contando con la APU AMD Ryzen Z1 Extreme que opta por una CPU de 8 núcleos y 16 hilos, 24 MB de caché y 12 unidades de computación. Además este modelo apuesta por un almacenamiento de 512 GB a un precio de 799 €.

Tened en cuenta que el resto de especificaciones técnicas y características como batería, pantalla, sensor de huellas, conectividad WiFi y demás son exactamente iguales para ambas consolas que saldrán a la venta tanto en tiendas físicas como a través de internet el 13 de junio. Para que quede claro os dejamos aquí con el resumen:

  • ASUS ROG Ally 256 GB + APU AMD Ryzen Z1 por 699 € a partir del 13 de junio.
  • ASUS ROG Ally 500 GB + APU AMD Ryzen Z1 Extreme por 799 € a partir del 13 de junio.

Una consola cómoda en su agarre

El siguiente punto del que queremos hablaros es de las dimensiones y de la cómoda que es la ASUS ROG Ally cuando la tenemos en las manos. Sus dimensiones son de 280,4 x 111,1 x 21,22 milímetros y su peso de 608 gramos. ASUS probó cientos de diseños antes de escoger esta versión final y podemos decir que la elección es bastante acertada, ya que agarrar la consola nos ha resultado algo cómodo en todo momento y además la elección de los materiales es agradable al tacto y también está bien pensada para facilitar el agarre y evitar que se nos resbale.

Tampoco vamos a mentiros, al final tener una consola de 608 gramos en las manos puede resultar un tanto pesado, pero el peso está muy bien distribuido para aumentar al máximo la comodidad y mejorar la ergonomía de la consola. Además, por otro lado también queremos destacar que en las zonas de agarre no se nota en ningún momento el calor que evidentemente la ROG Ally genera cuando la estamos sacando el máximo partido, quedándose la zona caliente en la parte trasera central de la consola allí donde nuestras manos no llegan de forma natural mientras jugamos, evitando sentir un calor desagradable que a veces sí hemos sentido en ciertas zonas del teclado de ordenadores portátiles.

Un muy buen rendimiento para jugar

Una vez sabéis las características técnicas más importantes de la consola y que estamos ante un dispositivo cómodo vamos a hablaros de cómo rinde en videojuegos y de la experiencia de uso que hemos tenido con esta ROG Ally que cuenta con algunos puntos fuertes bastante interesantes, comenzando por el rendimiento de diferentes títulos.

En líneas generales podemos jugar a la resolución nativa de Ally (que es de 1080p) a entre 30 o 60 FPS sin complicarnos demasiado la vida, y con no complicárnosla queremos decir que simplemente entrando en los juegos y ejecutándolos a esta resolución optando por las configuraciones básicas de gráficos en calidad media o baja hemos podido alcanzar esta tasa de imágenes por segundo.

Por ejemplo, en F1 22 logramos alcanzar los 80 FPS mientras que con Guardianes de la Galaxia alcanzamos los 60 FPS justos, lo mismo que nos ocurre en Forza Horizon 5. Con Call of Duty Modern Warfare 2 pudimos disfrutar de 74 FPS y en otros juegos exigentes como Cyberpunk 2077 o Returnal podemos jugar a algo más de 30 imágenes por segundo de forma bastante sólida.

Como decimos, esta tasa de FPS se logra sin retocar ni trastear demasiado en las configuraciones gráficas de los juegos, tal y como haría un jugador que acaba de empezar a disfrutar de sus juegos en PC, pero a poco que llevéis en este mundillo vais a saber cómo retocar las opciones gráficas para alcanzar 60 FPS muy estables tanto en algunos de los ejemplos que os hemos dado como en casi cualquier título si configuramos bien las opciones gráficas, hacemos uso de la tecnología de reescalado AMD FSR o Intel XeSS en modo rendimiento e incluso si jugamos un poco con la resolución de la pantalla, así que no tenemos queja alguna en cuanto al rendimiento de esta consola, que en fuerza bruta supera de forma evidente a Steam Deck, el referente de este tipo de dispositivos (algo lógico por otro lado ya que la consola de Valve salió hace hace más de un año, todo un mundo en esto de las tecnologías).

Además, la calidad de la reproducción de imagen en la pantalla táctil IPS de 7 pulgadas a resolución 1080p y con compatibilidad para HDR es toda una gozada, pudiendo incluso optar por una tasa de refresco de 120 Hz que es un extra muy interesante, aunque solo viable en indies o juegos relacionados con los esports en los que verdaderamente esta consola va a llegar a esta tasa de FPS. Además la respuesta táctil del panel es bastante precisa y nuestros dedos se deslizan de forma bastante suave por la pantalla, recubierta por cierto con un cristal Gorilla Glass para aumentar su resistencia.

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El sistema de sonido de la ROG Ally también nos ha sorprendido para bien, tanto por el volumen que puede alcanzar como por la calidad a la hora de reproducir el sonido de nuestros juegos favoritos, siendo una consola de lo más interesante a nivel de potencia, visión y sonido.

Una consola muy polivalente en su uso

Uno de los puntos que estaréis pensando es en el del sistema operativo, el software y la polivalencia que nos puede ofrecer ROG Ally y ya os adelantamos que nos deja con un montón de puertas abiertas para poder usar la consola tanto para jugar como para trabajar o reproducir contenido multimedia sin ningún problema.

Vamos a intentar no caer en comparaciones continuas con Steam Deck ya que a pesar de que son dos consolas que a priori son comparables apuestan por cosas muy diferentes. De entrada la ROG Ally decide apostar por Windows 11, un sistema operativo al que estamos acostumbrados la mayoría de los mortales, y no centra su uso tanto en Steam, sino que trata de ser muy polivalente permitiéndonos instalar de forma sencilla todo tipo de clientes de juego, tanto el de Valve como Battle.net, GoG o Xbox, con una experiencia inicial mucho más similar a la de tener un portátil porque, a fin de cuentas, estamos ante un PC portátil con Windows 11.

Además, ASUS quiere complementar la experiencia de uso de Windows 11 con su software Armoury Crate SE gracias al cual podemos personalizar de forma más que notable nuestra experiencia de juego, pudiendo ajustar de una forma muy sencilla ciertos parámetros como la sensibilidad de los sticks o los botones macro que se encuentran en la parte trasera de la consola. Este software también nos permite acceder desde un mismo lugar a todos los juegos que tengamos instalados en Ally sin importar si están en distintas tiendas, así como nos permite acceder a información útil como la tasa de FPS, el uso de batería e incluso alternar entre diferentes modos de control para los mandos de la consola o modos de rendimiento para priorizar potencia o autonomía de la batería.

Hemos de confesar que durante las primeras horas tardamos un poco en encontrar todas las opciones y hacernos con el software, pero a medida que vamos utilizándolo descubrimos su potencial y le sacamos todo el provecho para alternar de forma sencilla entre todos los modos de control para superar las barreras técnicas de los juegos que no estén adaptados a una portátil.

Además eso no es todo a nivel de polivalencia, ya que ROG Ally se puede conectar con facilidad a un monitor o televisor y, lo que es aún más interesante, cuenta con un puerto ROG XG Mobile que nos permite conectar las gráficas externas que fabrica la propia ASUS (se adquieren por separado) estando disponible modelos incluso con una RTX 4090 para dar un salto increíble a nivel de potencia con esta consola. Por último, como podéis imaginar gracias a la tecnología Bluetooth también podemos utilizar sin problema todo tipo de teclados, ratones o dispositivos inalámbricos con la consola.

Una autonomía suficiente

Tras la presentación inicial de ROG Ally hace unas semanas, uno de los interrogantes que nos dejó ASUS era el de la autonomía de la consola, ya que tener mucha potencia no sirve de nada si después no vamos a poder usarla en cualquier lugar sin tenerla conectada a la corriente eléctrica.

Por fortuna no va a ser el caso. Realizando las pruebas técnicas con la consola, en la que estuvimos descargando juegos, jugando y haciendo todo tipo de benchmarks, la autonomía de ROG Ally fue de algo más de 3 horas y media con un volumen medio, el brillo al máximo y la pantalla con una tasa de refresco de 120 Hz, factores que hacen que se consuma más batería, así que, de entrada, vais a poder jugar todo el rato durante este tiempo a títulos exigentes, suficiente para un viaje medio en tren o avión.

A esto hay que sumar que, como hablamos antes, el sistema de refrigeración está muy bien montado, evitando el calor en los extremos en los que agarramos a Ally (la APU alcanza unos 80º cuando trabaja al máximo). Además, el uso del doble ventilador hace que puedan funcionar a menos revoluciones por segundo para expulsar más aire, lo que se traduce en muy poco ruido incluso si Ally está trabajando al máximo y tenemos la consola en silencio.

Conclusiones

ASUS ROG Ally es sin lugar a dudas un modelo que se va a convertir en un referente dentro de las consolas portátiles basadas en Windows 11, al estilo Steam Deck o como prefiráis llamarlas.

La marca ha conseguido ofrecernos un producto de primer nivel en su versión más potente, con un equilibrio perfecto entre construcción, rendimiento, autonomía, refrigeración y opciones de personalización para darnos una experiencia de juego y uso de primer nivel, convirtiéndose en una opción de lo más interesante para todos aquellos que estén pensando en hacerse con un dispositivo de este tipo que llega para convertirse en un referente aprovechando toda la experiencia de ASUS a la hora de crear hardware, periféricos y software, todo invertido en ROG Ally, una consola que va a dar que hablar.

Saúl González
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