La tensión en el mar de China Meridional ha alcanzado un nuevo punto crítico: Vietnam, históricamente uno de los actores más combativos en la región, ha decidido replicar la estrategia que durante años ha criticado. Cansado de ver cómo China ampliaba su presencia militar mediante la creación de islas artificiales, el gobierno vietnamita ha intensificado sus propios trabajos de expansión en los atolones disputados.
De acuerdo con análisis de imágenes satelitales recientes del Asia Maritime Transparency Initiative, Vietnam ha agregado más de 640 hectáreas nuevas desde mediados de 2024, una expansión que representa una respuesta directa a la política agresiva de Pekín.
La disputa por las islas Spratly, situadas en uno de los corredores marítimos más transitados del mundo, no es nueva, pero se agrava a medida que se descubren más recursos naturales en la zona. Según un informe de la U.S. Energy Information Administration, las reservas en el área podrían alcanzar hasta 11.000 millones de barriles de petróleo y 190 billones de pies cúbicos de gas natural, cifras que convierten a este archipiélago en un objetivo estratégico tanto comercial como energético.
Está en juego la influencia directa sobre un tercio del comercio marítimo mundial
El control de estas rutas también implica influencia directa sobre un tercio del comercio marítimo mundial, una cifra confirmada por el Center for Strategic and International Studies. No obstante, el conflicto no se limita a Vietnam y China. Otros actores como Filipinas, Taiwán, Malasia y Brunéi también reclaman soberanía sobre partes de las Spratly.
Las estrategias varían, pero todas incluyen la ocupación de islotes, la construcción de instalaciones militares y, en algunos casos, la creación de nuevas islas a partir de bancos de arena y arrecifes, como documentó un informe del International Crisis Group. Las reclamaciones históricas se mezclan con intereses geopolíticos contemporáneos, generando un escenario de difícil resolución en el que cada avance de un país provoca protestas de los demás.
China responde
La reacción de China ante la expansión vietnamita no se ha hecho esperar. En febrero de 2025, el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China calificó las nuevas construcciones de "provocaciones ilegales", una postura paradójica dado el historial de Pekín en la región. Para Vietnam, sin embargo, la construcción de pistas de aterrizaje y puertos es vista como una medida defensiva. "Protegemos lo que históricamente nos pertenece", declararon funcionarios vietnamitas citados por el South China Morning Post.
Aunque tanto Malasia como Filipinas también han expresado su malestar, la creciente militarización parece, por ahora, un camino sin retorno. Mientras tanto, propuestas diplomáticas como la de Indonesia, que buscaba mediar entre las partes, han caído en saco roto.
Como alertan expertos del think tank RAND Corporation, la militarización continua en el mar de China Meridional no solo aumenta el riesgo de conflictos regionales, sino que podría arrastrar a potencias globales como Estados Unidos y Australia a una escalada mayor. Vietnam, al igual que sus vecinos, ha dejado claro que en este tablero de arena y coral no se puede mostrar debilidad.















