Algunos se van de vacaciones en un crucero durante algunos días o semanas, mientras que otros pueden permitirse el tremendo lujo de vivir directamente en uno de estos gigantescos barcos fabricados para el turismo y la desconexión. Ese es el caso de la condesa ya jubilada Debra Kilgore, de 63 años de edad, quien recientemente -según cuentan en New York Post- se compró por 1,9 millones de dólares una vivienda en el crucero MV Narrative de la compañía Storylines.
Una vivienda a bordo de un crucero con toda clase de lujos para los más privilegiados
Hace un par de décadas, Debra Kilgore se enteró que una amiga suya vivía a bordo de un barco y pensó que eso era fabuloso. Por aquella época, Kilgore estaba criando a cuatro hijos, dirigía un negocio (un complejo turístico llamado Bransons) y no podía emprender una aventura alrededor del mundo de ese calibre como le habría gustado.
Pasó el tiempo y llegó el año 2022. En febrero de ese año, Kilgore se topó con un artículo acerca del MV Narrative de Storylines, un crucero residencial de lujo diseñado para acoger inquilinos que promociona bienestar y sostenibilidad. Tras ver aquello, Kilgore no lo dudó. Dos semanas después estaba depositando 10.000 dólares como adelanto para comprar una unidad llamada RU-3 en el piso 12 del crucero que incluía un dormitorio y un baño.
El precio total de la vivienda está valorado en 1,9 millones de dólares en total, y para poder acceder a él los propietarios deben tener al menos un patrimonio de 10 millones de dólares, además de estar patrocinados por alguien que ya viva en el crucero. "Tengo muchas ganas de estar sola en el barco", admite Kilgore, quien también tiene una autocaravana y le encanta recorrer Estados Unidos con ella y su perra de 9 años, Choo Choo Bella.
El MV Narrative tiene planificado zarpar de puerto el próximo año 2027, y por supuesto acepta mascotas e incluso tiene un veterinario a bordo. En total, el crucero alberga hasta 530 apartamentos amueblados que cuestan aproximadamente 1 millón de dólares por estudio, y hasta 8 millones por un apartamento con cuatro habitaciones de dos pisos. También se aceptan alquileres en plazos más cortos de tiempo, por alrededor de 500.000 dólares.
Sin embargo, Kilgore deseaba una vivienda para ella sola. "Viajar sola te permite ser flexible. No tienes que ceñirte a un plan. Puedes explorar un destino a un nivel diferente, saliéndote de los caminos trillados y conociendo sitios que los lugareños pueden recomendar", afirma, confesando que como hija única siempre le ha gustado estar sola desde pequeña.
Ahora, Kilgore está divorciada desde hace mucho y sus hijos son adultos. Dos de ellos, de hecho, fallecieron hace un tiempo, algo que la animó a comprometerse a disfrutar de la vida más plenamente. "La vida no está garantizada. Aprovecha al máximo cada día que tengas", aconseja la mujer que ha estado realizando en los últimos tiempos de dos a tres viajes al año a una casa que tiene en Hawái e incluso ha realizado el camino de Santiago por España y Portugal.
Kilgore está emocionada por embarcarse en su nueva aventura y recorrer el mediterráneo, el pacífico sur, las islas griegas y las islas Galápagos. "Me encanta el agua", asegura. En el crucero, evidentemente, no estará sola, y podrá disfrutar de toda clase de beneficios como un centro de bienestar, un gimnasio, una piscina, una clínica antienvejecimiento abierta las 24 horas del día los 7 días de la semana y otros servicios como sauna, jacuzzi o meditación.
Por si todo esto fuera poco, los residentes del crucero también tendrán atención médica de primera y las habitaciones de cada inquilino incluirán sensores y monitores de salud portátiles. Además, habrá un área de control de infecciones para albergar a posibles pacientes y prevenir la propagación de enfermedades en cualquier momento del viaje.















