Un nuevo capítulo se abre en la codificación de matrículas en España: la Dirección General de Tráfico (DGT) dejará atrás la letra M para dar paso a la N. Aunque aún no se ha precisado el día exacto, este mes de abril comenzará la asignación de matrículas que arranquen con esa nueva letra, lo que servirá como pista inequívoca para identificar los vehículos recién matriculados.
La DGT da un paso más en la historia de las matrículas: llega la era de la letra N
Se calcula que esta etapa se mantendrá durante cerca de dos años y que hasta cuatro millones de coches circularán por nuestras carreteras con esta nueva inicial, como por ejemplo la futura matrícula NBB. Este cambio, que parece anecdótico, revela que el sistema actual implantado en el año 2000 se acerca a su límite de combinaciones posibles. En las últimas dos décadas, el crecimiento del parque móvil español ha sido tan sostenido que las combinaciones del formato actual —compuesto por cuatro cifras y tres consonantes— podrían agotarse antes de lo previsto.
Esto ha puesto sobre la mesa la necesidad de rediseñar por completo el esquema de matriculación para evitar un colapso administrativo en el corto plazo. La DGT estudia alternativas como aumentar el número de caracteres o incluir códigos más complejos para adaptar el sistema al futuro. Las opciones contempladas van desde introducir códigos alfanuméricos más extensos hasta establecer símbolos específicos que distingan vehículos eléctricos, híbridos o históricos.
Una reforma inminente para evitar el colapso
En cualquier caso, los propietarios actuales no tendrán que modificar sus matrículas salvo en situaciones excepcionales como robo, deterioro o modificación sustancial del vehículo. Conviene recordar que el actual sistema de matrículas sin referencia provincial fue clave para modernizar y homogeneizar el parque automovilístico español. Eliminó antiguos estigmas territoriales y permitió adaptarse a los estándares europeos, con normas que prohíben incluir vocales, la letra Ñ, la Q o mensajes personalizados.
Esta regulación se mantendrá intacta, pese al interés creciente por formatos personalizados similares a los del mundo anglosajón. Mientras tanto, la letra N ya se prepara para protagonizar miles de matrículas que, sin saberlo, marcarán una nueva etapa en la historia del vehículo español.















