Netflix nació con una visión clara cuando se creó como empresa, y no era otra que la de crear un ecosistema propio donde sus producciones vivieran y murieran dentro de la plataforma, sin depender de salas de cine ni de ventanas tradicionales de distribución. Este modelo revolucionó la industria del entretenimiento durante la última década y sigue siendo la piedra angular de la compañía, aunque en los últimos años ha experimentado con el circuito cinematográfico.
Este cambio parcial se ha reflejado en títulos como Frankenstein (2025), de Guillermo del Toro, que tuvo un estreno limitado en salas antes de llegar al streaming. Netflix también planea una estrategia híbrida para proyectos futuros como Narnia: El Sobrino del Mago, manteniendo la película en cartelera durante un par de meses en 2027 para reforzar su presencia en la temporada de premios y ampliar su impacto cultural. Pero parece que este tipo de estrenos parece ser la excepción, no la regla.
Netflix endurece sus normas y critica a los cineastas que estrenan sus películas en cines, afirmando que no volverán a trabajar con ellos
Netflix sigue considerando el streaming como su centro de gravedad absoluto, como lo confirmó Dan Lin, responsable de la división cinematográfica, en una entrevista reciente con The New York Times de la que se hacen eco medios como Variety. Sus declaraciones dejan claro que, si bien algunos cineastas insisten en el estreno en salas, ese perfil creativo ya no encaja en todos los planes de Netflix.
Lin resume su postura afirmando que algunos creadores seguirán dependiendo de los cines, pero que con otros no habrá colaboración futura si el modelo no encaja. No es una simple crítica a los creadores, es toda una declaración de política industrial. Para una plataforma de esta índole, si el modelo no funciona, no hay colaboración.
La tensión entre ambos mundos se evidencia en otra anécdota de la entrevista. Sally Field, protagonista de Criaturas luminosas, sugirió un estreno en salas para impulsar su recorrido en la temporada de premios, incluyendo los Oscar. Lin, sin embargo, descartó la idea, argumentando que la película funcionaba mejor como estreno directo en la plataforma, especialmente por su carácter de drama familiar vinculado a fechas como el Día de la Madre. Los datos de audiencia respaldaron esta decisión.
Este posicionamiento también revela una división en la estrategia de Netflix. Mientras que figuras como Ted Sarandos han mostrado interés en acercar algunas producciones a los cines para ganar prestigio, Lin representa una visión más pragmática y centrada en el consumo doméstico global. El resultado es una industria cada vez más dividida entre dos formas de entender el cine: la sala como evento cultural o el streaming como experiencia inmediata y masiva.















