La Comisión Europea ha dado un paso más en su apuesta por el transporte ferroviario al presentar este miércoles un nuevo plan de acción con el que pretende impulsar la red de alta velocidad entre las principales capitales de la Unión Europea. El objetivo es ambicioso: que estas conexiones estén plenamente desarrolladas antes de 2040 y ofrezcan una alternativa real al avión en los desplazamientos de larga distancia.
Uno de los proyectos más destacados afecta directamente a la península ibérica. Bruselas quiere que sea posible viajar entre Lisboa y París, con parada en Madrid, en menos de nueve horas. Además, el comisario europeo de Transportes, Apostolos Tzitzikostas, aseguró que la conexión de alta velocidad entre Madrid y Lisboa será una realidad durante los próximos años. La previsión es que ambas capitales queden unidas en un trayecto de cinco horas a partir de 2030.
Por el momento, la Comisión no ha detallado la financiación del proyecto ni ha fijado un presupuesto concreto, aunque sí ha insistido en la necesidad de establecer calendarios vinculantes que garanticen el cumplimiento de los objetivos. Tzitzikostas recordó también que la ejecución de este plan dependerá de la aprobación del próximo marco financiero plurianual de la Unión Europea.
La estrategia contempla que el corredor ferroviario entre España y Francia se convierta en uno de los ejes fundamentales de la futura red europea de alta velocidad, sin dejar de lado otros grandes núcleos urbanos como Barcelona. El documento incluye además otras conexiones prioritarias, como Berlín-Copenhague, cuyo tiempo de viaje se reduciría de siete a cuatro horas, o la ruta entre Sofía y Atenas, que pasaría de las actuales 13 horas y 40 minutos a apenas 6.
Bruselas considera que el desarrollo de las infraestructuras debe ir acompañado de una mayor facilidad para comprar billetes. Por ello, la Comisión prepara una propuesta legislativa que verá la luz en 2026 y que permitirá reservar trayectos internacionales con diferentes operadores mediante un único billete multimodal y un solo proceso de compra.
El comisario defendió que el objetivo es hacer del tren el medio de transporte preferido frente al avión en los desplazamientos dentro de Europa. Como ejemplo, destacó la experiencia de países como España e Italia, donde la apertura del mercado ferroviario a la competencia ha contribuido a reducir el precio de los billetes y a incrementar el número de viajeros.
Junto a este plan ferroviario, la Comisión Europea presentó también un nuevo Plan de Inversiones en Transporte Sostenible (STIP), una iniciativa destinada a movilizar financiación para acelerar el uso de combustibles renovables tanto en la aviación como en el transporte marítimo.
La propuesta apuesta por crear una estrategia de financiación coordinada entre los Estados miembros, el sector privado y las entidades financieras con el fin de impulsar proyectos que mejoren las conexiones transfronterizas. El objetivo final es construir una red de transporte más eficiente, competitiva y sostenible, capaz de reducir los tiempos de viaje y facilitar la movilidad entre los distintos países de la Unión Europea.
