Pocas regiones de China concentran tanta historia como Henan. Con más de 94 millones de habitantes, esta provincia situada en el corazón del país es la más poblada del interior y una de las más importantes desde el punto de vista cultural. Su territorio vio nacer la civilización china hace más de cuatro milenios y fue el hogar de cuatro antiguas capitales imperiales como Luoyang, Anyang, Kaifeng y Zhengzhou, lo que la convierte en uno de los grandes centros históricos de Asia.
Henan también alberga algunos de los enclaves más emblemáticos del país, como las ruinas de Yin, pertenecientes a la dinastía Shang, el legendario Templo Shaolin, considerado la cuna del kung-fu, y los orígenes del taichí, una disciplina que hoy practican millones de personas en todo el mundo.
Pero entre todos sus tesoros existe uno mucho menos conocido que sorprende a quienes lo descubren: las yaodongs, unas viviendas excavadas directamente en la tierra que llevan más de 4000 años demostrando que la arquitectura tradicional puede ser tan eficiente como ingeniosa.
En China existe un pueblo habitado por “hombres topo” que han vivido bajo tierra durante los últimos 4000 años, soportando temperaturas que descienden hasta los -27 grados
El mejor lugar para contemplarlas es el pueblo de Dikeng, famoso por conservar cientos de estas casas subterráneas. A diferencia de las viviendas convencionales, las yaodongs permanecen ocultas bajo la superficie. Para acceder a ellas hay que descender por una rampa hasta un amplio patio cuadrado a cielo abierto alrededor del cual se distribuyen las diferentes estancias. Este diseño permite que la luz y el aire lleguen al interior sin renunciar a las ventajas de estar protegidas por la propia tierra.
Su mayor virtud, sin embargo, es su extraordinaria eficiencia térmica. El clima de Henan presenta fuertes contrastes estacionales. En los inviernos, se pueden desplomar los termómetros hasta los -27 grados, mientras que en verano el calor resulta sofocante y las temperaturas rondan los 27 grados con máximas de hasta 30 grados.
Gracias al aislamiento natural que proporciona el terreno, estas viviendas conservan un ambiente cálido durante los meses más fríos y agradablemente fresco cuando llega el calor, sin necesidad de sistemas modernos de climatización.
Durante generaciones, las yaodongs han sido el centro de la vida familiar y comunitaria de la región. Su diseño apenas ha cambiado con el paso de los siglos, lo que las convierte en un extraordinario ejemplo de arquitectura sostenible mucho antes de que ese concepto existiera. A pesar de las guerras, los cambios políticos y la rápida modernización de China, estas singulares casas subterráneas siguen siendo un símbolo de la capacidad humana para adaptarse al entorno utilizando los recursos que ofrece la naturaleza.















