España apenas tendrá tiempo para recuperarse de la segunda ola de calor del verano. Aunque entre el viernes y el sábado se vio un descenso de las temperaturas en buena parte del país, los principales modelos meteorológicos coinciden en que esa mejoría será pasajera. A partir de este mismo lunes comenzaría una nueva entrada de aire muy cálido que podría disparar de nuevo los termómetros y dejar registros comparables, e incluso superiores, a los alcanzados durante los primeros días de julio, cuando numerosas localidades rozaron o superaron sus récords históricos.
Uno de los meteorólogos que ha mostrado mayor preocupación por esta evolución es Luismi Pérez. El experto ha explicado que las simulaciones atmosféricas dibujan un escenario muy llamativo para la próxima semana y advierte de que, si la tendencia actual no cambia, España podría enfrentarse a un episodio de calor de enorme intensidad, con máximas que superarían los 45 grados en algunas zonas del interior peninsular.
El meteorólogo Luismi Pérez advierte que las condiciones meteorológicas previstas para esta semana en España son alarmantes si se cumplen todas las predicciones
La clave para entender estas previsiones se encuentra en las llamadas isotermas, un concepto habitual en meteorología que permite estimar la intensidad de las masas de aire. Se trata de líneas imaginarias que unen puntos con la misma temperatura y que, analizadas a diferentes alturas de la atmósfera, ayudan a anticipar el tiempo que hará en superficie.
Especialmente relevantes son las isotermas situadas en torno a los 850 hectopascales, aproximadamente a 1500 metros de altitud. Los meteorólogos las utilizan como una referencia muy fiable para calcular el potencial de calor que puede alcanzar una masa de aire al llegar al suelo. También resultan importantes las que se observan a unos 5.000 metros de altura, ya que permiten evaluar la fortaleza y persistencia de los episodios cálidos.
Según explica Luismi Pérez, el comportamiento de estas masas de aire ha cambiado de forma notable en las últimas décadas. Hace unos años, una isoterma de entre 18 y 20 grados ya era suficiente para favorecer temperaturas máximas de entre 35 y 37 grados. Sin embargo, hoy son relativamente frecuentes valores de entre 24 y 25 grados, capaces de traducirse en registros de entre 38 y 43 grados cuando se dan las condiciones adecuadas.
Para el meteorólogo, este incremento es una muestra de cómo están evolucionando los episodios de calor extremo. No solo aparecen con mayor frecuencia durante el verano, sino que además alcanzan intensidades más elevadas y se prolongan durante más tiempo, aumentando el riesgo para la salud, especialmente entre las personas mayores, los niños y quienes padecen enfermedades crónicas.
Lo que más inquieta a los expertos es la posible aparición de isotermas cercanas a los 30 grados, un valor que hasta hace relativamente poco era propio del corazón del desierto del Sáhara. Ahora, esas masas de aire excepcionalmente cálidas consiguen desplazarse con mayor facilidad hacia el sur de Europa e incluso acercarse a Francia, favoreciendo situaciones de calor extraordinario.
Precisamente ese es el escenario que contemplan algunos modelos para la próxima semana. Si las previsiones terminan confirmándose, varias regiones del interior de la Península podrían superar ampliamente los 40 grados y alcanzar o incluso rebasar los 45 en los puntos más castigados, convirtiendo este episodio en uno de los más intensos del verano.
Los especialistas insisten en que conviene seguir muy de cerca la evolución de las previsiones, ya que todavía pueden producirse cambios en los modelos, y recuerdan la importancia de extremar las precauciones durante los episodios de calor intenso, evitando la exposición al sol en las horas centrales del día y manteniendo una correcta hidratación.















