Un día tiene 24 horas, o al menos así lo hemos asumido siempre como una regla fundamental que rige desde los relojes hasta nuestras rutinas diarias. A pesar de ello, la realidad es un poco más compleja de lo que parece. Los científicos llevan años observando que la rotación de la Tierra no es completamente constante, sino que se ralentiza gradualmente.
Esta observación ha llevado a algunos investigadores a plantear una idea que, aunque suene a ciencia ficción, tiene base física: en un futuro extremadamente lejano, los días podrían llegar a durar 25 horas.
Como se detalla en trabajos publicados en revistas como Science Advances, el principal factor detrás de este cambio sería la Luna. Su gravedad, responsable de las mareas, también genera una fricción diminuta que actúa como un freno invisible sobre la rotación terrestre. Este efecto es leve, casi imperceptible, pero continuo.
Los expertos coinciden en que la Tierra tendrá días de 25 horas a partir de esta fecha
La clave reside en que este frenado es tan pequeño que no se percibe en la vida cotidiana. Para detectarlo, es necesario recurrir a relojes atómicos y mediciones astronómicas de alta precisión. Gracias a estas herramientas, se ha podido comprobar que la duración del día no es completamente fija y que, a escala temporal muy larga, tiende a aumentar.
Según las estimaciones más aceptadas, se necesitarían aproximadamente 200 millones de años para que un día terrestre alcanzara las 25 horas. Este escenario pertenece a la escala geológica del planeta, muy lejos de cualquier impacto en la vida humana.
Además, otros factores, como el deshielo polar, el movimiento de grandes masas de agua subterránea y la actividad sísmica, también influyen ligeramente en la rotación, aunque con efectos mucho menores.
En esencia, la Tierra nunca ha sido un mecanismo perfectamente preciso. Su giro fluctúa constantemente debido a procesos naturales, pero la tendencia dominante es clara: un frenado extremadamente lento impulsado principalmente por la interacción con la Luna, que a lo largo de millones de años podría alargar nuestros días hasta ese hipotético umbral de las 25 horas.















