Tom Hanks, una de las grandes estrellas de Hollywood, ha hablado en varias ocasiones sobre la importancia de cuidar la salud y mantener unos buenos hábitos alimenticios. El actor, que fue diagnosticado con diabetes tipo 2 en 2013, nunca ha ocultado que considera que su enfermedad es consecuencia de las decisiones que tomó durante su juventud.
Tom Hanks, actor de 70 años, atribuye su enfermedad a los malos hábitos alimenticios que ha mantenido a lo largo de su vida
Durante una visita a El Hormiguero, el protagonista de Forrest Gump fue especialmente sincero al explicar cómo entiende el origen de su diagnóstico."Toda la basura que he comido me ha generado diabetes de tipo 2. Por eso es tan importante cuidar tu cuerpo, porque aunque de pequeño comas hamburguesas, luego de mayor te pasa esto. El cuerpo es como el templo de Dios", afirmó.
Hanks recordó que durante muchos años no prestó demasiada atención a su alimentación y reconoció que pertenecía a una generación que no era plenamente consciente de las consecuencias que una mala dieta podía tener con el paso del tiempo. Incluso confesó que llegó a pensar que pequeños cambios, como prescindir del pan de una hamburguesa, eran suficientes para llevar una vida saludable.
Con el paso de los años, los médicos le hicieron comprender que los malos hábitos mantenidos durante décadas acaban teniendo consecuencias, independientemente de la condición física o del éxito profesional. El mensaje que recibió fue claro: cuidar el organismo debe ser una prioridad durante toda la vida y no solo cuando aparecen los primeros problemas de salud.
A esa alimentación poco saludable se sumaron las exigencias de su carrera cinematográfica. Para interpretar papeles en películas tan emblemáticas como Philadelphia o Náufrago, Tom Hanks tuvo que ganar y perder una gran cantidad de peso en periodos muy reducidos, sometiendo a su cuerpo a importantes cambios físicos.
Los especialistas señalaron que esas bruscas variaciones, unidas a la predisposición genética y a años de malos hábitos alimenticios, contribuyeron al desarrollo de la diabetes tipo 2. Desde que recibió el diagnóstico, el actor cambió por completo su estilo de vida. En la actualidad sigue una alimentación controlada por profesionales, realiza ejercicio físico de manera habitual y vigila sus niveles de glucosa para mantener la enfermedad bajo control y reducir el riesgo de complicaciones.
Con este testimonio, Hanks pretende lanzar un mensaje de prevención, especialmente entre los más jóvenes. El intérprete insiste en que los efectos de una alimentación basada en productos ultraprocesados pueden tardar años en manifestarse, pero acaban dejando huella en el organismo. Su caso se ha convertido en un ejemplo de cómo los hábitos adquiridos en la juventud pueden condicionar la salud décadas después.















