Los días en la Tierra se están alargando a un ritmo sin precedentes, y los científicos vinculan este fenómeno al avance del cambio climático y al deshielo acelerado de los casquetes polares. A medida que grandes masas de hielo se derriten, el agua liberada se desplaza hacia los océanos, modificando la distribución de la masa del planeta y ralentizando su rotación, un efecto similar al de un patinador que gira más despacio al extender los brazos.
Aunque este alargamiento apenas se percibe en la vida cotidiana, tiene implicaciones importantes para sistemas que dependen de precisión extrema, como satélites GPS, navegación espacial y redes financieras. Según el estudio publicado en Revista de Investigación Geofísica: Tierra Sólida, la duración del día se está incrementando en aproximadamente 1,33 milisegundos por siglo, un ritmo que no se había registrado en los últimos 3,6 millones de años.
La rotación de la Tierra, que teóricamente completa un giro cada 24 horas, varía ligeramente debido a la influencia de la Luna y a procesos geofísicos internos y atmosféricos. Sin embargo, los investigadores de la Universidad de Viena y la ETH Zúrich demostraron que la aceleración del deshielo en el siglo XXI ha generado un impacto extraordinario, mayor incluso que el efecto natural de la Luna. Este hallazgo refuerza la evidencia de que la actividad humana está transformando no solo el clima y el nivel del mar, sino también la dinámica física del planeta.
El principal responsable de este cambio es el desplazamiento de agua desde las regiones polares hacia el ecuador, que altera el momento de inercia de la Tierra y ralentiza su giro. Los expertos comparan este efecto con la física de un patinador artístico: cuanto más se aleja la masa del eje, más lento es el giro.
Aunque los cambios actuales sean minúsculos en términos absolutos, su efecto acumulativo podría afectar sistemas de alta precisión, esenciales para la navegación espacial y la sincronización de redes financieras. Así, lo que podría parecer un detalle menor se convierte en un fenómeno de gran relevancia científica y tecnológica.
El alargamiento de los días ilustra cómo el cambio climático impacta directamente en los fundamentos físicos del planeta, un recordatorio tangible de la interacción entre la actividad humana, los océanos y la rotación de la Tierra.
