Bajo la superficie que observamos moverse lentamente, ciudades, océanos y continentes, se encuentra una esfera sólida de hierro y níquel: el núcleo interno de la Tierra. Estudios recientes sugieren que esta esfera central podría haber reducido su velocidad, detenerse temporalmente e incluso haber invertido su rotación en las últimas décadas.
Este descubrimiento se ha logrado gracias a más de treinta años de registros sísmicos. Al analizar cómo las ondas generadas por los terremotos atraviesan las capas internas del planeta, los científicos detectaron variaciones sutiles que indican que el núcleo podría moverse de manera diferente a la superficie terrestre.
Alerta geofísica: el núcleo interno de la Tierra podría haber cambiado de dirección en su rotación, según datos sísmicos
Para estudiar lo más profundo de la Tierra, los investigadores revisaron datos sísmicos entre 1990 y 2021. Cada terremoto produce ondas que atraviesan distintas capas del planeta, transportando información sobre su estructura y dinámica. Al comparar los tiempos de propagación en distintos momentos, hallaron diferencias que revelan cambios en la rotación del núcleo interno a lo largo de las últimas décadas.
Los resultados indican que hasta aproximadamente 2009, el núcleo giraba ligeramente más rápido que la superficie. Desde entonces, su movimiento se habría ido ralentizando, con indicios de pausas temporales e incluso de inversión relativa respecto al resto del planeta.
El núcleo interno de la Tierra, rodeado por el núcleo externo líquido, impulsa el campo magnético terrestre. La interacción entre la gravedad, las fuerzas magnéticas y las variaciones de temperatura y densidad entre las capas internas puede provocar oscilaciones en su movimiento. Estos cambios, lejos de ser abruptos, son cíclicos y podrían repetirse cada siete décadas, según evidencias históricas desde la década de 1970.
A pesar de encontrarse a más de 5000 kilómetros de profundidad, la rotación del núcleo puede influir sutilmente en la duración de los días, la dinámica de placas tectónicas y el comportamiento del campo magnético. Sin embargo, sus efectos directos sobre la vida diaria son mínimos, limitándose a milisegundos y ciclos que abarcan décadas o siglos.
Los científicos analizan registros sísmicos y datos geofísicos para comprender mejor la relación entre el núcleo, el campo magnético y los procesos geológicos. Cada descubrimiento refuerza la idea de que la Tierra es un sistema dinámico, en constante movimiento y ajuste, y que incluso su corazón más profundo guarda secretos que apenas comenzamos a desentrañar.
La capacidad del núcleo interno para ralentizar o invertir su rotación demuestra lo mucho que aún desconocemos sobre nuestro planeta. Fenómenos como este, invisibles desde la superficie, nos proporcionan claves esenciales para entender la evolución de la Tierra a lo largo del tiempo.















