La saga de Horizonte final ya tiene secuela oficial en los cómics y ha empezado con un giro bastante potente: el regreso de la teniente M. L. Starck, uno de los pocos personajes que sobrevivían aparentemente al final de la película de 1997. En el primer número de Event Horizon: Inferno, publicado por IDW el 22 de abril de 2026, la oficial de comunicaciones interpretada por Joely Richardson reaparece más de dos siglos después de los hechos originales, convertida en una figura endurecida que entra en escena cargando con restos demoníacos y reabre de golpe todas las dudas sobre el verdadero destino de los supervivientes del filme.
Ese regreso funciona porque toca una de las ambigüedades más recordadas de la película. En la cinta, ambientada en 2047, morían tanto el capitán Miller como el doctor Weir, mientras que Starck, Cooper y Justin parecían salir con vida del horror de la nave, aunque el cierre dejaba abierta la sospecha de que quizá no habían escapado realmente del todo. La aparición de Starck en un relato situado 200 años después refuerza precisamente esa grieta: el nuevo cómic sugiere que la frontera entre rescate, condena y permanencia en esa dimensión infernal sigue siendo mucho menos clara de lo que parecía.
Una secuela que reabre el final de 1997
La nueva serie, escrita por Christian Ward y dibujada por Rob Carey, continúa la expansión que IDW inició con la precuela Event Horizon: Dark Descent, una miniserie que ya había profundizado en el pasado del doctor Weir y en la entidad demoníaca asociada a la nave. Inferno da un paso más y traslada la acción a un futuro mucho más lejano, con un nuevo antagonista, Daniel Durante, presentado como un millonario obsesionado con fuerzas infernales y arrastrado hacia la órbita del Event Horizon por la influencia de Paimon, figura que ya se había insinuado como motor del mal en la serie anterior.
Lo interesante del movimiento no es solo el fan service de recuperar un rostro reconocible, sino el modo en que ancla la continuidad entre la película de culto y esta nueva etapa en viñetas. Dark Descent ya había usado a Weir como puente con el material original, pero en una secuela ambientada dos siglos más tarde parecía mucho más difícil sostener esa conexión con personajes humanos conocidos. El regreso de Starck resuelve ese problema de forma muy eficaz y, además, convierte a uno de los personajes menos explotados del filme en una pieza central del nuevo relato.
Starck se convierte en el gran puente con la película
También conviene subrayar que la operación llega en un momento peculiar en que la saga sigue creciendo más como mito de culto que como franquicia cinematográfica activa. La película de 1997 fue un fracaso crítico y comercial en su estreno, pero con los años ha ganado un prestigio muy sólido dentro del terror y la ciencia ficción, hasta el punto de alimentar durante décadas conversaciones sobre secuelas, restauraciones y expansiones de universo. Que esa continuación haya terminado llegando primero en forma de cómic dice bastante sobre cómo sobreviven hoy ciertas propiedades: no necesariamente a través del blockbuster tardío, sino mediante formatos más flexibles donde el lore puede estirarse con menos riesgo.
De momento, el primer número deja más preguntas que respuestas, y probablemente ahí reside parte de su acierto. ¿Ha pasado Starck 232 años atrapada entre el infierno y el espacio? ¿La aparente huida del final fue solo otra ilusión? ¿Es ahora una superviviente, una cazadora o algo más ambiguo? Event Horizon: Inferno todavía no lo aclara, pero sí consigue algo muy valioso en una secuela tardía: volver a hacer que el universo de Event Horizon parezca extraño, amenazante y lleno de posibilidades en lugar de limitarse a explotar la nostalgia.















