El Mediterráneo, aunque parezca inalterable, está experimentando una transformación gradual con consecuencias palpables. Los datos confirman esta tendencia. El meteorólogo italiano Daniele Ingemi ha alertado sobre el aumento del nivel del mar en la cuenca mediterránea, que se sitúa en torno a los 4 milímetros anuales. Esta cifra, aparentemente modesta, supera las previsiones realizadas hace pocos años y evidencia una clara aceleración en la última década.
Mientras que la subida media global entre 1993 y 2022 fue de aproximadamente 3,3 milímetros al año, en los últimos años se han registrado tasas cercanas a los 4,5 milímetros, con un impacto significativo en el Mediterráneo. Ya entre 2005 y 2015, el incremento alcanzó los 3,6 milímetros anuales, un récord sin precedentes en el último siglo.
El meteorólogo Daniele Ingemi señala un aumento más rápido del mar y un peligro creciente para las costas de España
Las causas de este fenómeno son bien conocidas: el calentamiento global provoca la expansión térmica del agua, aumentando su volumen, y el deshielo de glaciares y casquetes polares contribuye a elevar el nivel del mar. La combinación de ambos factores empuja la línea de costa de forma progresiva.
Ingemi destaca que el aumento del nivel del mar no solo se refleja en cifras, sino que también amplifica el impacto de los temporales. Un ejemplo reciente es la borrasca Harry, que en enero de 2026 azotó el sur de Italia, especialmente Sicilia, Calabria y Cerdeña. Se registraron olas de hasta 10 metros, causando daños significativos en paseos marítimos e infraestructuras. Con un nivel del mar más alto, las olas alcanzan zonas que antes estaban protegidas, especialmente en costas de pendiente suave.
Un aumento acumulado de 10 centímetros, lo que equivale a aproximadamente 25 años al ritmo actual, podría provocar avances del mar de más de 10 metros tierra adentro durante episodios de fuerte oleaje. Además, el calentamiento superficial intensifica los temporales y acelera la erosión. Si bien la subida del mar no es reversible a corto plazo, sí puede mitigarse mediante una planificación y adaptación costera inteligente.















