En el profundo desfiladero del río Duero, en Salamanca, se alza una de las obras de ingeniería más colosales de España. La presa de Aldeadávila, conocida como la “catedral de hormigón”, aporta por sí sola cerca del 10% de la electricidad generada mediante energía hidráulica en el país, consolidándose como un pilar fundamental del sistema eléctrico nacional.
Inaugurada en octubre de 1964, esta infraestructura forma parte de los Saltos del Duero, un conjunto de presas que aprovecha el acusado desnivel del río en la frontera con Portugal. Con casi 140 metros de altura y enclavada en pleno Parque Natural de Arribes del Duero, Aldeadávila se ha convertido con el tiempo en un icono de la energía renovable española.
La presa de Aldeadávila en Salamanca produce 2.400 GWh al año, energía hidroeléctrica que abastece a más de 700.000 hogares
La central tiene una potencia instalada de alrededor de 1.242 megavatios, con una producción anual que roza los 2.400 gigavatios hora (GWh), suficiente para cubrir el consumo de más de 730.000 hogares. Además, contribuye a la reducción de emisiones de carbono: evita la liberación de aproximadamente 1,3 millones de toneladas de CO₂ al año, reforzando su papel en la transición hacia fuentes de energía más sostenibles.
Uno de sus principales valores es la capacidad de regulación que ofrece. Su embalse y las turbinas permiten almacenar agua en períodos de abundancia y liberarla cuando la demanda eléctrica se incrementa, garantizando estabilidad en la red. La central se divide en dos instalaciones: Aldeadávila I, con seis turbinas, y Aldeadávila II, que cuenta con dos turbinas reversibles de bombeo. Estas últimas permiten devolver el agua al embalse cuando sobra energía, funcionando como un sistema de almacenamiento que equilibra la generación de otras fuentes renovables, como la solar o la eólica.
La construcción comenzó en 1956, enfrentando desafíos técnicos enormes para la época. Incluso se erigió un poblado cercano para alojar a los miles de trabajadores implicados. Con los años, la infraestructura ha sido modernizada, manteniéndose como un referente dentro del mix energético español.
Más de seis décadas después de su apertura, la presa sigue operando a pleno rendimiento. Su imponente presencia en el cañón del Duero y los miradores que permiten contemplarla desde distintos ángulos han convertido a Aldeadávila también en un atractivo turístico dentro de los Arribes del Duero, donde la ingeniería y la naturaleza se encuentran en perfecta armonía.















