Durante años, Kuwait convivió con una de las imágenes más extremas del despilfarro moderno: una enorme acumulación de neumáticos usados en la zona de Sulaibiya-Arhiya, cerca de Al Jahra, tan grande que acabó convirtiéndose en símbolo internacional de degradación ambiental. Las estimaciones sobre su tamaño varían según la fuente, pero las más repetidas sitúan el depósito entre más de 42 millones y unos 50 millones de neumáticos, una diferencia relevante porque muestra hasta qué punto incluso los datos más citados se han contado a menudo con algo de épica.
Lo que sí está bien documentado es que no era solo una mancha negra fotogénica para satélites y reportajes virales. El vertedero estaba a apenas unos 7 kilómetros de una zona residencial, y los incendios periódicos liberaban densas columnas de humo negro cargadas de contaminantes. La EPA estadounidense lleva años advirtiendo de que los fuegos de neumáticos pueden emitir compuestos peligrosos como hidrocarburos aromáticos policíclicos, benceno, estireno, fenoles y butadieno, de modo que el problema kuwaití iba mucho más allá de la estética del paisaje.
Del vertedero gigante al vaciado del terreno
El giro llegó con un plan de traslado y reciclaje que tomó velocidad en la segunda mitad de la década pasada y culminó en 2021. Según Reuters y el Arab Urban Development Institute, Kuwait aprobó la reubicación de más de 42 millones de neumáticos, realizó unas 44.000 rutas de transporte y vació el emplazamiento original para despejar el terreno, donde el país prevé desarrollar una nueva ciudad con decenas de miles de viviendas. Para septiembre de 2021, el antiguo “cementerio” ya había desaparecido de su ubicación inicial.
La transformación no consistió simplemente en esconder el problema unos kilómetros más allá. Parte del material fue llevada a la zona de Al Salmi, cerca de la frontera saudí, donde entraron en funcionamiento varias instalaciones de tratamiento. Reuters documentó que la planta de EPSCO, activa desde enero de 2021, podía reciclar hasta 3 millones de neumáticos al año y convertirlos en productos de consumo como baldosas y suelos de caucho. Otras empresas implicadas plantearon además procesos de pirólisis para obtener aceites y otros subproductos industriales a partir del residuo.
Un ejemplo imperfecto de economía circular
Ese detalle importa porque los neumáticos son una pesadilla ambiental incluso cuando no arden. El Programa de la ONU para el Medio Ambiente señala que cada año se generan en el mundo cantidades enormes de neumáticos fuera de uso, y la propia ONU ya advertía en un compendio técnico que se fabrican alrededor de mil millones de neumáticos anuales y que una cantidad casi equivalente acaba convertida en residuo. A eso se suma otro frente menos visible: la OCDE recuerda que los neumáticos son también una fuente relevante de microplásticos por desgaste.















