La Tierra sigue cambiando bajo África, y los científicos creen haber encontrado una de las pruebas más importantes de los últimos años. Un equipo de investigadores de la University of Oxford ha publicado un estudio en la revista Frontiers in Earth Science que sitúa al Rift de Kafue, en Zambia, en el centro de un proceso geológico potencialmente histórico: la lenta fragmentación del África subsahariana.
Aunque esta estructura tectónica había pasado desapercibida durante décadas, los nuevos análisis muestran señales claras de actividad profunda bajo la corteza terrestre. Los datos sugieren que el manto terrestre está empujando material hacia la superficie a través de una zona de fractura activa, lo que podría representar una fase temprana de separación continental.
África está experimentando un cambio geológico sin precedentes, con la formación de una nueva placa tectónica en el sur del continente
Para llegar a esta conclusión, los científicos analizaron gases de ocho fuentes termales y pozos geotérmicos repartidos por Zambia. Seis de ellos se encontraban dentro del Rift de Kafue y dos fuera de él, como referencia. La clave estuvo en el helio.
En condiciones normales, la proporción entre helio-3 y helio-4 se mantiene relativamente estable tanto en la atmósfera como en la corteza terrestre. Sin embargo, las muestras recogidas en el Rift Kafue mostraban niveles anormalmente elevados de helio-3, un isótopo extremadamente raro en superficie y asociado directamente con el manto terrestre, la gigantesca capa de roca fundida y semisólida situada decenas de kilómetros bajo nuestros pies.
Esta firma isotópica es una evidencia clara de que existen canales profundos conectando el interior del planeta con la superficie africana. El profesor Mike Daly, responsable del estudio, sostiene que las aguas termales de la región “poseen una conexión directa con el manto terrestre”, lo que demuestra que el límite de falla del Rift Kafue sigue activo y que toda la Zona de Rift del Suroeste de África podría encontrarse en pleno proceso de evolución tectónica.
En otras palabras, la fractura geológica habría avanzado hasta un punto en el que los fluidos procedentes del manto ya son capaces de ascender prácticamente intactos, sin quedar alterados durante su recorrido por la corteza superior. Este fenómeno suele interpretarse como una señal previa a una futura apertura tectónica.
Los geólogos llevan años siguiendo una enorme “zona de debilidad” de unos 2500 kilómetros de longitud que atraviesa el continente desde Tanzania hasta Namibia. Allí abundan las aguas termales, la actividad geológica y las deformaciones del terreno, pero ahora existe además una prueba química que refuerza todas las sospechas: el manto está dejando huellas directas en superficie.
Más allá de su importancia científica, el hallazgo podría tener implicaciones económicas significativas para la región. La presencia de helio e hidrógeno naturales no contaminados ha despertado un gran interés industrial debido a sus aplicaciones en sectores tecnológicos, médicos y aeroespaciales. Además, el potencial geotérmico de esta gigantesca fractura continental podría transformar parte del sur de África en un enclave energético estratégico en las próximas décadas.
Si bien los investigadores reconocen que queda mucho por investigar, el descubrimiento plantea un escenario intrigante: la posibilidad de que el continente, millones de años después, pueda volver a dividirse lentamente desde sus profundidades.















