Japón endurece las normas a partir de este mes de abril con un cambio histórico que, desde luego, no gustará nada a aquellos amantes de la cultura asiática que sueñan con establecerse en el país. El cambio principal es que se duplicará el periodo mínimo de residencia exigido, pasando de los 5 años actuales a 10 años consecutivos totales, para endurecer los requisitos necesarios para obtener la nacionalidad japonesa.
Japón endurece las normas: desde abril será 'imposible' obtener la ciudadanía y el sueño otaku llega a su fin
La medida, impulsada por el Ministerio de Justicia, busca unificar los criterios de ciudadanía con los de la residencia permanente, eliminando la contradicción legal que permitía obtener el pasaporte nipón en la mitad de tiempo que un permiso de residencia indefinido. Pero, además del criterio de temporalidad, hay nuevas directrices que endurecen la fiscalización de los solicitantes: quienes quieran quedarse ahora deberán acreditar el pago de impuestos de los últimos cinco años y las cotizaciones a la seguridad social de los últimos dos.
Y eso no es todo, puesto que el endurecimiento normativo también refuerza la evaluación de la integración social, exigiendo un dominio certificado del idioma y un historial de conducta impecable. Según las autoridades, estos cambios responden a la necesidad de garantizar que los nuevos ciudadanos posean un vínculo sólido y autosuficiente con la sociedad japonesa antes de recibir la nacionalidad.
Este nuevo cambio ha alarmado a no pocos visitantes habituales del país y a muchísimas personas que sueñan con poder vivir algún día allí. Si bien no es imposible, esta "reforma" hace que el proceso sea mucho más largo y complicado. Grosso modo, Japón ha logrado alinear su política de nacionalidad con la de residencia permanente para asegurar que el pasaporte japonés sea la culminación de un largo proceso de integración y no un atajo legal.















