Un hallazgo arqueológico ha sacudido la historia antigua de Hispania. Cerca de Córdoba, un hueso de elefante de hace unos 2200 años ha emergido como la posible primera evidencia material de los legendarios elefantes de guerra de Aníbal durante la Segunda Guerra Púnica. El fragmento, del tamaño de una pelota de béisbol, fue descubierto en 2019 en un oppidum fortificado, y ha sido identificado como un carpo derecho, equivalente al “tobillo” del animal. Hasta ahora, estos paquidermos solo existían en la península a través de crónicas históricas o rastros ambientales indirectos.
Un resto óseo ligado a la guerra de Aníbal contra Roma
El equipo de investigación liderado por Rafael Martínez Sánchez, arqueólogo de la Universidad de Córdoba y autor principal del estudio publicado en LiveScience, subraya que el hueso no pertenece a ninguna especie autóctona de la península. Su contexto, en un asentamiento fechado hace unos 2250 años, sugiere un episodio militar anterior a la conquista romana, coherente con la presencia documentada de tropas cartaginesas y elefantes en la región durante las campañas de Aníbal.
Martínez Sánchez describe el hallazgo como “un hito” que podría cambiar la comprensión de la guerra cartaginesa en Hispania. Bajo su dirección, el análisis anatómico y arqueológico del hueso ha abierto una ventana inédita sobre la logística de los ejércitos de Aníbal y el paso real de estos animales por la península. El investigador hace un llamamiento a la comunidad científica: hay que revisar otros yacimientos ibéricos que podrían ocultar restos de fauna exótica y reforzar la excavación en Córdoba con equipos multidisciplinares y campañas prolongadas.
La singularidad del hallazgo se explica por la preservación accidental del hueso bajo un muro colapsado, lo que impidió que el resto del esqueleto sobreviviera. Junto a proyectiles de catapulta y otros objetos bélicos, este fragmento refuerza la hipótesis de un enfrentamiento cartaginés en la zona y proporciona una pieza clave para reconstruir cómo operaron los ejércitos en la península. Si se confirma, este carpo sería el primer rastro físico en Hispania de los 37 elefantes que acompañaron a Aníbal en su audaz travesía por los Pirineos, la Galia, los Alpes y hasta Italia.















