Kreios Space, la empresa gallega fundada y dirigida por Adrián Senar, sigue avanzando en el desarrollo de una tecnología que podría revolucionar el funcionamiento de los satélites. Su sistema de propulsión Air-Breathing Electric Propulsion (ABEP) utiliza las partículas presentes en la atmósfera terrestre como combustible, reduciendo significativamente la necesidad de transportar propelente convencional.
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Si el proyecto alcanza sus objetivos, supondría un avance considerable para la industria aeroespacial. Esta tecnología permitiría a los satélites operar durante más tiempo en órbitas muy bajas, entre los 150 y los 400 kilómetros de altitud. Estas órbitas ofrecen ventajas como imágenes de mayor resolución y comunicaciones más eficientes en comparación con los satélites que operan en altitudes más elevadas.
En una entrevista con Faro de Vigo, Senar comentó que la compañía planea reforzar su plantilla incorporando profesionales de primer nivel de grandes empresas del sector, como Boeing, al tiempo que continúa apostando por el talento nacional. Esta combinación, según Senar, es la clave para que Kreios Space compita al más alto nivel en un mercado altamente especializado.
El calendario de la empresa prevé validar esta innovadora tecnología a finales de 2027. Para lograrlo, el emprendedor gallego reconoció la necesidad de ampliar las instalaciones entre 2.000 y 3.000 metros cuadrados, lo que facilitará el inicio de la producción de su sistema de propulsión y respaldará el crecimiento de la empresa.
La ambición de Kreios Space se extiende más allá del desarrollo de un nuevo motor. Según la propia startup, esta tecnología reforzará las capacidades de vigilancia espacial de Europa y mejorará las infraestructuras de comunicaciones supranacionales, dos ámbitos estratégicos para la autonomía tecnológica del continente.
El proyecto recibió un impulso significativo en 2025, cuando la empresa cerró una ronda de financiación de ocho millones de euros liderada por el Fondo de Innovación de la OTAN y JOIN Capital. Esta inversión permitirá a Kreios Space acelerar tanto el desarrollo como la validación de un sistema que aspira a revolucionar el funcionamiento de los satélites en las próximas décadas.















