Fue un batacazo histórico cuando se estrenó en cines. Better Man se la pegó en taquilla, pero este particular filme, en el que Robbie Williams narra su propia vida mientras un chimpancé digital recrea, de forma absurda y surreal, los episodios más emblemáticos de su carrera y su turbulenta existencia, es una de las producciones más originales de los últimos tiempos.
Una apuesta que, en cines, pasó desapercibida y fue tachada de exceso. Pero ahora, en Movistar+, tiene la oportunidad de demostrar que la valentía narrativa sí puede sobrevivir al fracaso comercial.
De fiasco en taquilla a joya de culto: el musical que todos menospreciaron ya está en streaming
Williams, que siempre se consideró un outsider dentro de la industria musical, se ha descrito como un salvaje, un artista imprevisible y fuera de lugar en un entorno que no comprendía su ambición. Su meta era la fama, el camino más directo hacia la aprobación de un padre ausente. La fama llegó, primero con Take That y luego como estrella global del pop británico, pero ni los éxitos ni el carisma lograron darle la serenidad que buscaba.
En esencia, Better Man sigue la fórmula típica del biopic musical: canciones que marcan los hitos vitales, momentos de gloria y de caída. La diferencia clave es la presencia del mono, generado completamente por ordenador. Ese elemento, a la vez cómico y perturbador, permite al espectador acercarse al drama de Williams sin sentirse sofocado por su personalidad, a veces irritante.
La distancia surrealista se convierte en una puerta a la intimidad, un ángulo inesperado que hace que sus errores y autodestrucciones resulten fascinantes en lugar de repelentes. Es raro, hay que reconocerlo, pero funciona. Eso sí, no estamos ante un hito que transforme el biopic musical, ni se adentra hasta las raíces más oscuras del legado de Robbie Williams.
Pero Michael Gracey entrega secuencias visuales y musicales de una precisión y belleza que rivalizan con cualquier musical contemporáneo. No es extraño, entonces, que Better Man haya encontrado en el culto digital un pequeño ejército de admiradores que la consideran, con razón, un film audaz, extraño y profundamente humano.















