A río revuelto, ganancias de pescadores. En un momento de redefinición estratégica en Europa, y en plena escalada bélica en Irán, el embajador de Estados Unidos en Lisboa, John Arrigo, ha lanzado un mensaje nítido al Gobierno portugués: es hora de dejar atrás los veteranos F-16 y apostar por el Lockheed Martin F-35 Lightning II. Para Washington, no se trata solo de modernización, sino de estatus y alineamiento geopolítico.
En declaraciones a CNN Portugal -recogidas por El Español-, Arrigo defendió que el F-35, caza furtivo de quinta generación, permitiría a la Fuerza Aérea Portuguesa integrarse plenamente con las principales potencias militares europeas. “Es, sin duda, el camino a seguir”, sostuvo, subrayando además que alrededor de un 25% del aparato se fabrica con componentes europeos, un argumento dirigido a suavizar las reticencias sobre dependencia industrial.
El diplomático fue más allá y apeló a su experiencia empresarial para animar a Lisboa a incrementar progresivamente el gasto en defensa hasta el 5% del PIB en 2035, duplicando el actual 2%, en línea con las nuevas metas fijadas por la OTAN. En su planteamiento, el salto tecnológico del F-35 sería inseparable de un mayor compromiso presupuestario.
El ministro de Defensa portugués, Nuno Melo, ha reiterado que el proceso de selección del futuro caza aún no ha comenzado formalmente y que se considerarán tanto propuestas estadounidenses como europeas. El debate sobre el F-35 también ha generado controversia. En Países Bajos, la ministra de Defensa, Kajsa Ollongren, causó revuelo al sugerir la posibilidad de “hackear” el sistema, lo que reavivó las preocupaciones sobre la ciberseguridad de plataformas altamente digitalizadas.
Más allá del ámbito militar, Arrigo introdujo otro elemento crucial: la relación con China. Aseguró que Washington no busca forzar una elección binaria, sino promover una estrategia de “reducción de riesgos”, especialmente en sectores sensibles como energía, banca y telecomunicaciones. Recordó que, tras el rescate financiero de 78.000 millones de euros otorgado en 2011 por la UE, el FMI y el BCE, el capital chino aumentó su presencia en empresas estratégicas portuguesas.
En este contexto, el embajador sugirió que una eventual salida de Portugal de la Iniciativa de la Franja y la Ruta -siguiendo el ejemplo de Italia, que se retiró en 2023- fortalecería la alianza bilateral con Estados Unidos. Para Arrigo, la ecuación es clara: defensa, industria y geopolítica son piezas de un mismo rompecabezas.
