El mercado energético mundial atraviesa uno de sus momentos más delicados de las últimas décadas. Las tensiones geopolíticas en torno al estrecho de Ormuz, uno de los principales corredores marítimos para el transporte de petróleo y gas del planeta, han vuelto a poner sobre la mesa la enorme dependencia global de los combustibles fósiles y la fragilidad de las cadenas de suministro energéticas. Cada amenaza de bloqueo, conflicto o escalada militar en la región provoca un efecto inmediato sobre el precio del crudo, el gas y, en consecuencia, sobre la factura energética de hogares e industrias.
Europa, y especialmente España, vive además una transformación acelerada de su modelo energético. La volatilidad de los precios, la electrificación de la industria, el crecimiento de las renovables y la necesidad de reducir emisiones están impulsando nuevas alternativas al petróleo y al gas tradicional. En este escenario, el hidrógeno verde y las celdas de combustible comienzan a ganar protagonismo como posibles herramientas para almacenar energía, estabilizar redes eléctricas y alimentar sectores tan complejos como el transporte pesado, los puertos o determinadas industrias.
Empresas tecnológicas e industriales como ABB consideran que el hidrógeno puede convertirse en una pieza clave de la transición energética europea durante los próximos años. Para analizar el papel de las fuel cells, los desafíos regulatorios y las oportunidades que podrían surgir en España, hablamos con Sami Kanerva.
Entrevista con Sami Kanerva de ABB sobre el futuro del hidrógeno en España y Europa
VANDAL: España atraviesa un periodo de alta incertidumbre energética. Desde su perspectiva, ¿qué papel pueden desempeñar las celdas de combustible de hidrógeno para garantizar un suministro seguro y estable en sectores industriales y de transporte?
Sami Kanerva: [Global Product Manager, Fuel Cells, Marine Systems]: El hidrógeno es un medio para almacenar energía procedente de fuentes renovables, como la solar o la eólica, y transformarla en combustible. Puede utilizarse como un sistema de amortiguación energética, equilibrando las variaciones entre producción y demanda, superando cuellos de botella de la red y conectando distintos sectores industriales o del transporte.
Las celdas de combustible son la forma más eficiente de generar electricidad a partir de hidrógeno y pueden emplearse, por ejemplo, en coches, camiones, trenes, barcos y en generación eléctrica para aplicaciones industriales o de estabilización de la red. En resumen, el hidrógeno aporta flexibilidad al uso de la energía en términos de tiempo y localización, y las fuel cells son una parte esencial de toda la solución.
ABB tiene experiencia internacional en fuel cells. ¿Cómo encajan estas tecnologías dentro de su estrategia en España y qué diferencia su enfoque respecto a otros países europeos?
Estamos desarrollando estas soluciones desde una perspectiva global, aunque también buscamos adaptarlas al contexto local. Como proveedor tecnológico, la oferta de ABB en electrificación y automatización sirve para una amplia gama de proyectos en diferentes industrias y ubicaciones.
La ejecución de los proyectos es más localizada, lo que nos permite personalizar las soluciones según las necesidades de cada mercado. En el contexto europeo, cada país tiene retos específicos, pero la visión general es común: sustituir las fuentes fósiles por renovables exige una mayor desconexión entre producción y demanda. El hidrógeno es clave para resolver gran parte de estos desafíos.
Sobre la estrategia concreta en España, no puedo pronunciarme personalmente, ya que debe abordarse a nivel local.
¿Podría darnos ejemplos concretos de proyectos en España donde ya se estén utilizando celdas de combustible para generación eléctrica o como respaldo energético?
Con el impulso europeo hacia el hidrógeno verde, ¿qué oportunidades ve ABB para integrar fuel cells junto con energías renovables y sistemas de almacenamiento en la red eléctrica española?
Se espera que los puertos se conviertan en importantes centros energéticos, especialmente alrededor del hidrógeno. La electricidad procedente de parques eólicos marinos y plantas solares cercanas puede utilizarse para producir hidrógeno en las zonas portuarias.
Ese hidrógeno puede transportarse mediante tuberías para uso industrial, convertirse en combustibles alternativos o emplearse para estabilizar la red eléctrica mediante celdas de combustible. En torno a un gran puerto existe una enorme demanda energética en múltiples formatos. El hidrógeno es el elemento básico y puede utilizarse con gran flexibilidad.
¿Qué desafíos tecnológicos, regulatorios o económicos identifican para escalar estas soluciones en España y qué medidas serían necesarias para superarlos rápidamente?
Los desafíos son comunes en toda Europa, aunque con ciertas variaciones locales. La tecnología ya es bastante madura, pero sigue sufriendo costes de producción elevados debido a los bajos volúmenes.
Precisamente por esos costes, no existen incentivos económicos suficientes para invertir en tecnologías verdes mientras las alternativas fósiles sigan disponibles. La regulación es el principal motor para iniciar la transición, pero la Unión Europea no ha logrado impulsar el cambio verde con suficiente fuerza. Existe una situación de bloqueo que necesita un impulso regulatorio para desbloquearse.
ABB ha colaborado a nivel global en proyectos de alta potencia con fuel cells. ¿Cómo puede España beneficiarse de este conocimiento para sus propias infraestructuras críticas y el sector industrial?
La tecnología no cambia entre regiones. Aunque ABB opera a escala global, cualquier proyecto de referencia desarrollado en otros lugares puede servir de apoyo para implementar soluciones similares en España.
¿Cuál es el rol que ABB puede jugar en toda la cadena de valor del hidrógeno en España, desde la producción mediante electrólisis hasta su utilización en fuel cells?
ABB cuenta con una amplia gama de soluciones para electrificación y automatización, complementadas con una gran experiencia en integración de sistemas. Podemos apoyar toda la cadena de valor, incluyendo la electrólisis, los distintos usuarios finales y la integración con la red eléctrica. ABB también dispone de un extenso catálogo digital para la gestión de activos y la optimización de procesos.
En un contexto de crisis energética y picos de demanda, ¿cómo podrían las celdas de combustible contribuir a estabilizar la red eléctrica sin incrementar los costes para consumidores y empresas?
La volatilidad en la disponibilidad energética y en la capacidad de distribución incrementará inevitablemente los costes para los usuarios. Sin embargo, las fuel cells, como parte de un ecosistema más amplio basado en el hidrógeno, pueden ayudar a reducir esos efectos proporcionando capacidad de almacenamiento intermedio y medios alternativos para alimentar operaciones y negocios.
¿ABB ha desarrollado modelos de negocio innovadores en España, como Fuel Cells as a Service, que permitan a las empresas acceder a esta tecnología sin grandes inversiones iniciales?
Los acuerdos de compra de energía (Power Purchase Agreements o PPA) ya se utilizan habitualmente en algunas industrias y podrían convertirse también en un modelo válido para las celdas de combustible. Estamos estudiando diferentes fórmulas, aunque todavía no hemos tomado decisiones definitivas.
Finalmente, ¿qué tipo de alianzas o colaboraciones (públicas o privadas) considera ABB imprescindibles para que las celdas de combustible pasen de ser tecnologías de nicho a soluciones ampliamente adoptadas en España en los próximos años?
El programa europeo Horizon ha financiado diversas iniciativas relacionadas con el hidrógeno en toda Europa, lo que ha ayudado a madurar la tecnología. Ahora, el principal problema parece ser la falta de incentivos adecuados, ya que las inversiones en hidrógeno siguen sin ser rentables sin financiación pública. Entidades públicas, como puertos o autoridades de transporte, deberían formar consorcios junto a actores industriales para acelerar este tipo de proyectos.















