El canibalismo suele ser un recurso recurrente en la ficción de terror y un ingrediente morboso en la criminología moderna, asociado a asesinos en serie como Jeffrey Dahmer o Armin Meiwes, el célebre “caníbal de Rotemburgo”. Sin embargo, más allá del imaginario cultural, existe una paradoja jurídica poco conocida: en la mayoría de países del mundo, comerse a otra persona no está expresamente prohibido. Lo que sí castigan las leyes son los delitos que necesariamente deben cometerse para llegar a ese punto: homicidio, lesiones, exhumación ilegal o profanación de cadáveres.
El vacío legal se ha puesto a prueba en más de una ocasión. En 2010, el artista noruego Alexander Selvik decidió cocinar y comerse parte de su cadera extraída en una operación, dentro de un proyecto de arte contemporáneo. Un año después, dos presentadores neerlandeses repitieron la experiencia en directo, intercambiando fragmentos de su propia carne. Ambos episodios generaron un intenso debate ético, pero no derivaron en sanciones penales, ya que no hubo daños a terceros ni incumplimiento de normas sanitarias.
Europa y América: delitos indirectos
En Europa y América, la mayoría de legislaciones evitan mencionar la palabra “canibalismo” y se concentran en delitos conexos. En Canadá, por ejemplo, el Código Penal sanciona “cualquier interferencia indignante con un cadáver humano”, lo que cubriría de facto un acto de esta naturaleza. En Reino Unido, surgió hace pocos años una petición para que se tipificara expresamente el canibalismo, incluso con consentimiento, pero apenas reunió 38 firmas de las 10.000 necesarias. El tema rara vez entra en la agenda política, aunque refleja la inquietud social por este vacío legal.
En África y Oceanía, el asunto es aún más complejo. En Papúa Nueva Guinea, donde el canibalismo tuvo presencia ritual hasta el siglo XX, se ha debatido si debía figurar como delito autónomo. En la República Centroafricana, episodios vinculados a conflictos bélicos obligaron a la justicia a pronunciarse, aunque en muchos casos se trató como una falta menor. Los ejemplos confirman que el tabú cultural pesa más que la prohibición jurídica, manteniendo el canibalismo en un limbo normativo.
Countries where cannibalism is technically legal
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Estados Unidos: la excepción de Idaho
El caso más singular se encuentra en Estados Unidos. En casi todo el país, el canibalismo no está regulado como delito independiente, aunque sí lo están los actos previos necesarios. La excepción es Idaho, único estado en el que la ley menciona expresamente la práctica, con penas de hasta 14 años de prisión incluso con consentimiento. La normativa, modificada en 2024, incluye también la entrega de carne humana a terceros como conducta punible, salvo en casos de supervivencia extrema.















