Estados Unidos ha presentado una estrategia clara para neutralizar las defensas antiaéreas de Irán, centrándose en el sistema Bavar-373. Esta estrategia implica el uso de cazas furtivos F-35C y aviones de ataque electrónico EA-18G Growler.
El sistema Bavar-373, diseñado como respuesta al S-400 ruso, es capaz de rastrear y amenazar aeronaves a cientos de kilómetros. Washington lo ha identificado como el principal obstáculo a un posible ataque aéreo, algo que se lleva preparando desde hace semanas.
EE. UU. despliega F‑35C y aviones ‘Growler’ para neutralizar las defensas antiaéreas iraníes Bavar‑373
El despliegue reciente de estos dos sistemas no es casual. Los F-35C ofrecen un perfil furtivo, lo que dificulta su detección por radares convencionales, y una avanzada capacidad de fusión de sensores, lo que les permite penetrar el primer anillo defensivo sin ser detectados. Los Growler, por su parte, generan un denso manto de guerra electrónica diseñado para cegar, confundir y saturar las redes de detección y guía de misiles enemigas.
Juntos, estos sistemas buscan no solo abrir brecha en el escudo iraní, sino también arruinar la cadena de detección y respuesta de los sistemas antiaéreos. Esto allanaría la pista para la llegada de bombarderos, misiles de crucero u otros vectores de ataque que Washington decida emplear en caso de escalada.
La presencia ampliada de portaaviones, unidades aéreas y sistemas de apoyo logístico estadounidense en la región indica que esta estrategia no es teórica. Es la arquitectura de una campaña aérea diseñada para golpear primero y con precisión, neutralizando la capacidad de Irán de defender su espacio aéreo.
Los analistas señalan que la combinación de capacidades furtivas y guerra electrónica es la respuesta más eficaz para silenciar sistemas como el Bavar-373 antes de que puedan reaccionar. Esta ecuación podría decantar cualquier choque futuro en términos de dominio del aire.















