China ha incluido a España en una posición destacada dentro de su nueva hoja de ruta para impulsar la llegada de productos extranjeros a su mercado. Así lo ha confirmado el Ministerio de Comercio del gigante asiático, en el marco del programa “Exporta a China”. Este programa desplegará más de un centenar de acciones a lo largo de 2026 con el objetivo de reforzar la presencia internacional en el consumo chino.
En medio del conflicto en curso entre Irán y Estados Unidos, China está reorientando sus alianzas estratégicas, acercándose a España y reduciendo su dependencia de EE. UU.
La estrategia va más allá de simplemente abrir la puerta a los productos; busca que se asienten y vendan en un mercado cada vez más competitivo. Para lograrlo, Pekín combina eventos presenciales para estrechar vínculos, innovadoras herramientas digitales y campañas de promoción específicas para mercados y países. El enfoque se centra en comprender mejor al consumidor local, mejorar el posicionamiento de marca y estrechar la relación con distribuidores chinos.
En este nuevo esquema, China ha seleccionado a varios países bajo la categoría de “temáticos”, otorgándoles una visibilidad reforzada durante todo el año. España comparte este grupo con Reino Unido, Kazajistán, Kenia y Tailandia. Esto se traduce, en la práctica, en una mayor presencia en ferias, campañas y acciones promocionales dentro del país asiático.
El interés de Pekín por España no es casual. Su papel dentro de la Unión Europea, la reputación de sus exportaciones y su capacidad para competir en sectores de alto valor añadido la convierten en un socio atractivo en un contexto global marcado por la tensión comercial y la necesidad de diversificar proveedores. Sectores como la alimentación, el vino, la moda o la cosmética se perfilan como los principales beneficiados.
En paralelo, la relación económica entre ambos países ha ido estrechándose en los últimos años. España y China han firmado acuerdos para facilitar la entrada de productos como el porcino, las cerezas o los cosméticos, además de ampliar la cooperación en ámbitos como la tecnología, la educación o la ciencia. Foros empresariales recientes, como el celebrado en Madrid en 2025 con más de 150 compañías españolas y 90 compradores chinos, han servido para reforzar ese puente comercial en sectores estratégicos como las energías renovables, la automoción o los servicios financieros.
Sin embargo, la balanza comercial sigue claramente desequilibrada. En 2025, China registró un superávit récord en su comercio con España, que ascendió a 42.278 millones de euros, concentrando cerca del 75% del déficit comercial español. Desde Madrid se insiste en la necesidad de corregir esta asimetría y ampliar las oportunidades de exportación.
Este nuevo plan podría abrir una ventana de oportunidad para reequilibrar la relación, aunque todo dependerá de que la apertura del mercado chino se traduzca en condiciones reales de competencia para las empresas españolas.















