China lleva años puliendo una de sus mayores cartas tecnológicas: una red ferroviaria que no solo persigue la velocidad, sino la perfección mecánica. Su más reciente creación, el CR450, ha vuelto a poner el listón más alto. En sus últimas pruebas, dos unidades se cruzaron a una velocidad combinada de 896 km/h, una cifra que no es un simple alarde técnico, sino la culminación de un ambicioso programa de innovación lanzado en 2021 para redefinir la alta velocidad con más eficiencia, estabilidad y menor impacto energético.
Puede parecer una locura, pero con unas vías ferroviarias estables, hablaríamos de una máquina capaz de hacer un Madrid-Barcelona en menos de 45 minutos, sobre una hora en condiciones menor favorables. Es una velocidad teórica, claro está, pero demuestra que el futuro del transporte pasa por el tren.
El tren CR450 de China roza los 900 km/h en pruebas y deja atrás a Japón y Europa
El nuevo registro, confirmado el 21 de octubre, se alcanzó en la línea que conecta Shanghái, Chongqing y Chengdu, donde ambos trenes se encontraron a una velocidad relativa de 896 km/h. Durante la misma sesión, uno de los prototipos volvió a tocar los 453 km/h por unidad, igualando el récord de 2023. Estas pruebas forman parte de una fase de “evaluación operativa” desarrollada en el tramo Wuhan–Yichang, un paso previo a los ensayos más exigentes que comenzarán en 2026.
A primera vista, podría parecer que dos trenes viajando a 453 km/h deberían sumar 906 km/h en el cruce. Pero en la práctica, la física y la precisión del encuentro complican el cálculo. China Railway Group explicó que el momento en el que ambos coinciden en vías paralelas dura apenas unos segundos, y mantener velocidades idénticas en ese punto es casi una coreografía milimétrica. Por seguridad, los ingenieros aumentan la velocidad de forma gradual, priorizando la sincronización antes de perseguir nuevos récords.
El CR450 es mucho más que un tren rápido: es el eje de un proyecto nacional que busca operar comercialmente a 400 km/h sin incrementar el consumo ni el ruido. Para lograrlo, el prototipo debe completar 600.000 kilómetros de ensayos reales antes de recibir la certificación definitiva. Este año, las pruebas se han extendido desde Chongqing–Qianjiang hasta Wuhan–Yichang, con los equipos técnicos evaluando su comportamiento en trayectos prolongados y bajo condiciones reales.
Ingeniería a escala milimétrica
Según Sina, gran parte del progreso del CR450 se debe a su ingeniería interna. Equipado con motores de imanes permanentes que suman 11.000 kW, el tren ha reducido 50 toneladas de peso gracias a fibra de carbono y aleaciones de magnesio, mientras que su morro de 15 metros optimiza la aerodinámica. A 400 km/h, el nivel de ruido interior apenas alcanza los 68 decibelios, un logro destacado dada la fricción a esas velocidades.
China aún no cuenta con vías comerciales para 400 km/h; la Chengdu–Chongqing Central Line será la primera en probarlo, adaptada inicialmente para 350 km/h. En 2026 se evaluarán sistemas de comunicación, frenado y estabilidad bajo condiciones continuas.
El desarrollo recae en CRRC Qingdao Sifang (CR450AF) y CRRC Changchun (CR450BF), con ocho coches y tecnología avanzada de suspensión y comunicación. Su objetivo no es romper récords, sino inaugurar una era ferroviaria donde velocidad y precisión convivan.















