Belén Rueda continúa siendo una de las actrices más queridas y solicitadas del panorama audiovisual español. A sus 61 años sigue enlazando proyectos mientras encuentra tiempo para echar la vista atrás y recordar algunos de los momentos que marcaron su infancia y juventud. En una reciente entrevista, la intérprete habló de la mudanza que vivió de niña en Alicante, de su primer viaje al extranjero y de los sacrificios que tuvo que hacer antes de triunfar.
Durante su paso por El sentido de la birra, el videopodcast de Ricardo Moya, Rueda recordó cómo sus padres decidieron abandonar el centro de Alicante para instalarse en la Playa de San Juan, una decisión que entonces no recibió nada bien.
"Yo vivía en Alicante, pero mis padres fueron muy avanzados. Yo los quería matar. Vivíamos en Alicante, pero ellos decidieron irse porque había mejor calidad de vida en la playa de San Juan, que estaba a 12 km. Ahora me parece súper cerca, pero entonces me parecía lejísimos", explicó.
La actriz recordó que aquella zona poco tenía que ver con la actual. "No había nadie, ni los gatos estaban aquí", aseguró, explicando que se trataba de una urbanización prácticamente vacía durante buena parte del año. Además, añadió que era un lugar de vacaciones donde predominaban los visitantes extranjeros. "Era una zona de vacaciones, con lo cual había mucho británico", señaló, recordando que convivían con familias llegadas de Inglaterra, Escocia o Irlanda.
Aquella circunstancia acabaría siendo decisiva años después. Con 18 años inició una relación con un joven londinense y decidió viajar junto a su hermana para visitarlo. Fue la primera vez que ambas subían a un avión.
"Nos fuimos mi hermana y yo a verle, y nos llevó a Oxford. Bueno, para mí fue el viaje de mi vida, o sea, y para mi hermana también", recordó. A esa experiencia se sumó otra inolvidable: "Había invitado un amigo a ver un concierto de Donna Summer en Londres".
El impacto de descubrir la capital británica fue enorme. "En aquel metro. O sea, es que ni siquiera éramos de Madrid, que tenía metro. Alicante no tiene metro. Fue un momentazo. De hecho, conoces las ciudades a través de las películas y en Londres siempre aparecía niebla, peligro, con Jack el Destripador", bromeó.
Sin embargo, el viaje también tuvo un momento complicado. "No sabíamos muy bien cómo volver y tampoco teníamos mucho dinero, porque habíamos trabajado todo el verano para poder irnos para allá", recordó. Perdidas en un Londres con "todo cerrado", acabaron encontrando ayuda para pedir un taxi. Hoy lo recuerda con otra perspectiva: "Luego te queda una anécdota, en el momento lo pasas mal, pero me parece que es algo que aporta a tu crecimiento o a esa etapa de inicio de madurez", indica.
La conversación también sirvió para rememorar sus primeros años en Madrid. "He vivido una época en la que no había tanta apertura al exterior como ahora a través de internet", explicó, destacando que siempre sintió la necesidad de descubrir mundo. "He tenido la suerte de nacer en una familia maravillosa que nos han apoyado siempre muchísimo".
Sus comienzos fueron complicados. Trabajó vendiendo pisos mientras alquilaba una habitación en casa de una mujer llamada Mila. "Mila era una mujer muy especial porque tenía un armario que a mí me fascinaba", recordó. Además, confesó que "no me llegaba el sueldo a final de mes", por lo que muchas veces comía en casa de sus amigas porque "ellas vivían con sus madres todavía". "Es que era una enana, y me iba buscando la vida así como podía".
Tras esa primera etapa decidió regresar a Alicante. "En Madrid no me fue muy bien y entonces volví a Alicante y le dije a mis padres si me podrían ayudar". Allí abrió una escuela de ballet en San Juan y compaginó las clases con continuos viajes nocturnos en autobús a Madrid para acudir a castings. Un esfuerzo que acabaría convirtiéndose en el primer paso de una carrera que la situaría entre las grandes figuras del cine español.
