Nicole Kidman tenía 31 años y Sandra Bullock 34 cuando Prácticamente magia llegó a los cines en 1998. Casi tres décadas después, las dos actrices vuelven a ponerse en la piel de Gillian y Sally Owens, las hermanas con poderes mágicos que protagonizaron aquella película. Para Kidman, el simple hecho de poder regresar juntas al frente de una producción de Hollywood tiene un significado especial.
“Si nos hubieran dicho hace 28 años que, como mujeres, todavía podríamos protagonizar y sostener una enorme película de estudio, no lo habríamos creído”, explicó la actriz australiana durante la presentación europea de Prácticamente magia 2 en Londres. “Es maravilloso que todavía nos den ese protagonismo”. A decir verdad, la industria ha permitido históricamente que sus grandes estrellas masculinas prolonguen sus carreras como protagonistas durante mucho más tiempo, mientras que las actrices han tenido que enfrentarse a una frontera mucho más marcada a medida que cumplían años.
El problema no es únicamente una cuestión de percepción. Los estudios llevan décadas ofreciendo menos oportunidades a las mujeres mayores de 50 años, especialmente cuando se trata de encabezar grandes producciones comerciales. Un análisis del Geena Davis Institute, por ejemplo, concluyó que las mujeres representan apenas el 25,3% de los personajes mayores de 50 años en las grandes películas estudiadas. Además, solo una de cada cuatro superaba su prueba básica de representación femenina sin recurrir a estereotipos relacionados con la edad.
Kidman, de 59 años, y Bullock, de 62, forman parte de una generación de intérpretes que está ampliando esos límites. La australiana continúa alternando grandes producciones cinematográficas con proyectos televisivos, mientras que Bullock regresa a la interpretación después de varios años alejada de las pantallas. Las dos, además, participan como productoras de Prácticamente magia 2, lo que les permite tener un mayor control sobre el proyecto.
Y hay otro elemento que convierte este regreso en algo particularmente significativo: la primera película no fue precisamente un fenómeno cuando llegó a los cines. Prácticamente magia recibió críticas tibias y su rendimiento comercial estuvo por debajo de las expectativas. Sandra Bullock recuerda perfectamente aquella reacción inicial. “Pensamos que iba a ser una película increíble, que a la gente le encantaría. Y entonces se hizo el silencio”, recuerda la actriz.
Pero aquel silencio terminó rompiéndose con el paso de los años. La película encontró una segunda vida gracias al mercado doméstico y, posteriormente, al público que la recuperó a través de las plataformas y las reposiciones. Poco a poco, la historia de las hermanas Owens se convirtió en una producción de culto, hasta el punto de que medios como Variety o Vanity Fair la reconocen actualmente como tal. Ahora, casi 30 años después, Hollywood no solo recupera a Gillian y Sally: también devuelve a Kidman y Bullock el protagonismo de una gran producción.
