Ridley Scott no parece dispuesto a bajar el ritmo. El próximo mes de noviembre cumplirá 89 años, una edad en la que la mayoría de cineastas de su generación ya se habrían alejado de los rodajes, pero el director británico continúa mirando hacia delante. Su trayectoria, marcada por películas como Alien: El octavo pasajero, Blade Runner, Gladiator o Thelma & Louise, está lejos de darse por terminada.
En los últimos meses, Scott ha hablado en varias ocasiones sobre la posibilidad de retirarse y su postura resulta bastante clara: mientras su estado de salud se lo permita, seguirá haciendo películas. El cineasta incluso fue especialmente contundente al referirse a la jubilación, que considera algo mucho más dramático que el simple final de una carrera. Para él, hablar de retirarse es como hablar de “una sentencia de muerte”.
Y no parece que esas palabras sean únicamente una declaración de intenciones. Scott continúa desarrollando nuevos proyectos y uno de los más destacados está relacionado con Alien, la franquicia que cambió para siempre el cine de ciencia ficción y terror. El director prepara una nueva película en la que volvería a contar con Michael Fassbender, quien interpretó al androide David en Prometheus y Alien: Covenant. Sin embargo, Scott tiene más planes entre manos. El proyecto que parece despertar especialmente su entusiasmo es, curiosamente, uno que se aleja bastante de los mundos de ciencia ficción que han definido buena parte de su carrera: un wéstern.
El director ha explicado en una entrevista con Screen Rant que el proyecto ya cuenta con un guion y que ahora intenta encontrar la forma de conseguir que un estudio se atreva a producirlo. Scott reconoce que el planteamiento es lo suficientemente ambicioso como para haber generado cierto temor entre los ejecutivos.
"Me gustaría hacer un wéstern. Tengo el guion y es tan desafiante que los estudios están aterrorizados. Se lo he dado a una persona para y veremos si dice que sí. Estoy tratando de derribar ese muro", indica. Por ahora, los detalles de la historia son escasos, aunque Scott sí ha revelado la época y el escenario en el que transcurrirá. Su descripción es tan breve como sugerente: “dos tipos en las Grandes Llanuras, en 1829”.
Habrá que esperar para comprobar si Scott consigue sacar adelante el proyecto. Lo que parece evidente es que, pese a encontrarse a las puertas de los 90 años, el director todavía tiene historias que contar y, sobre todo, ganas de llevarlas a la pantalla.
