Gal Gadot no esconde sus dudas ante el avance de la inteligencia artificial en Hollywood, pero tampoco parece dispuesta a mirar hacia otro lado. La actriz, conocida especialmente por su papel de Wonder Woman, se ha encontrado de lleno con una tecnología que está empezando a cambiar la forma de hacer cine. Y su conclusión después de trabajar con ella es bastante clara: quien decida ignorarla corre el riesgo de quedarse fuera de la industria.
Durante su aparición en el podcast Happy Sad Confused, Gadot reconoció que la IA no le resulta precisamente tranquilizadora. "No voy a decir que no tengo miedo de la IA", explicó. Sin embargo, su estrategia pasa por todo lo contrario a rechazarla: entender cómo funciona, experimentar con ella y conocer sus posibilidades antes de que el cambio sea todavía mayor. "Tengo miedo, pero estoy jugando con ella, aprendiendo y tratando de educarme. El tren ya ha salido de la estación", aseguró la actriz.
Y Gadot habla desde la experiencia. Su próximo proyecto, Bitcoin, dirigido por Doug Liman y con un reparto en el que también aparecen Casey Affleck, Pete Davidson e Isla Fisher, utiliza inteligencia artificial como parte fundamental de su propuesta visual. La producción apuesta por un modelo de rodaje poco convencional que podría anticipar hacia dónde se dirige parte del cine de Hollywood.
Eso sí, aceptar la tecnología no significa que Gadot haya permitido que su imagen o su trabajo quedasen a disposición de la producción sin límites. La actriz explica que sus abogados estuvieron seis meses negociando las condiciones de su contrato, especialmente todo aquello relacionado con el uso de inteligencia artificial.
Una de las líneas rojas era clara: la tecnología podía utilizarse para determinadas tareas, pero no para alterar su interpretación. De hecho, según Gadot, SAG-AFTRA llegó a ponerse en contacto con su equipo legal para conocer algunas de las cláusulas incluidas en el acuerdo y estudiar medidas similares para otros actores. "En cuanto a la interpretación, soy yo completamente", afirmó.
Bitcoin lleva el experimento bastante más lejos. La película se rodó durante aproximadamente 20 días en un espacio prácticamente vacío. En lugar de construir físicamente todos los escenarios o modificar constantemente las condiciones de iluminación, buena parte de esos elementos se incorporan posteriormente mediante herramientas de inteligencia artificial.
La tecnología, sin embargo, no sustituye todo el trabajo humano. El vestuario, el atrezo y buena parte del diseño de producción continúan dependiendo de profesionales tradicionales. El objetivo es combinar ambos métodos para acelerar determinados procesos sin eliminar por completo la parte artesanal del rodaje.
Gadot destaca que este sistema reduce los tiempos muertos al eliminar la necesidad de detener la grabación para preparar escenarios o ajustar la iluminación. Según la actriz, esto permite encadenar escenas durante períodos más largos, similar a una representación teatral sin interrupciones frecuentes, pero en el plano cinematográfico.
Sin embargo, la verdadera incógnita aún permanece sin resolver. Gadot admite que ni siquiera ha visto una imagen terminada de la película, lo que deja en el aire la eficacia de este peculiar método de producción cuando finalmente llegue a la pantalla. Hollywood parece haber cruzado ya el punto de no retorno del que habla la actriz, y ahora queda por ver hasta dónde está dispuesto a llegar.
