Si esta mañana hablábamos de una nave que podría ir de Ferrol a Cartagena en cinco segundos, ahí nos quedamos ahora, en la ciudad murciana. Cartagena es uno de los municipios españoles que vivió un gran apogeo durante la época romana, lo que lleva a que cada poco se hagan descubrimientos arqueológicos como el más recientemente anunciado.
El descubrimiento ha sido el de la fossa bestiaria, la zona donde estaban encerradas las bestias que salían a la arena del coliseo, y que también es desde donde los gladiadores salían a combatir. Algo que nada tiene que envidiar a los recientes descubrimientos sobre los anasazi en América.
Noelia Arroyo, alcaldesa de la ciudad, ha anunciado que si todo sale según lo previsto, la zona será abierta al público en verano de este mismo año. Esta clase de elementos siempre ofrecen un atractivo tan turístico como didáctico, incluso si el descubrimiento se hace en algunas de las regiones más inhóspitas del mundo.
Los trabajos de excavación han revelado las escaleras que llevaban a la fossa bestiaria. Esta sección subterránea del coliseo, como indicábamos más arriba, responde a la necesidad de tener confinados a los animales salvajes que, en ocasiones, eran liberados para luchar contra los gladiadores, que también podían salir subiendo las escaleras desde ahí abajo, como parte del espectáculo.
Aún quedan muchas secciones del anfiteatro por excavar, y el equipo responsable de los trabajos explica que detalles como las numerosas capas de pintura revelan que la edificación fue usada durante mucho tiempo, revelando una importancia cultural que podría ir más allá de muchas de las teorías actuales.
