En menos de dos días, el 28 de agosto, se pone a la venta Metal Gear Solid Delta: Snake Eater, del que ya hemos publicado su análisis, en el que os contamos que un gran trabajo que trae de vuelta en forma de remake un juego tan querido como el mítico Metal Gear Solid 3: Snake Eater (2004).
En una interesante entrevista publicada en PlayStation Blog, el productor Noriaki Okamura confesó que el proyecto comenzó con un planteamiento mucho más modesto: simplemente actualizar los gráficos y mantener intacta la historia.
"Quería que fuera fiel al original, con la misma narrativa, y que solo mejoráramos los gráficos", explicó Okamura. Sin embargo, este enfoque pronto demostró ser insuficiente. "Los personajes se veían como muñecos, poco realistas. Me di cuenta de que era inadecuado", reconoció.
Manteniendo la esencia jugable pero modernizando la experiencia manera sutil
El productor creativo Yuji Korekado detalló que el equipo retrabajó por completo las animaciones y la jugabilidad, utilizando técnicas de programación inexistentes hace 20 años. Esto les permitió mantener la precisión del sigilo, un elemento clave en Metal Gear, mientras ofrecían un realismo visual y sonoro mucho mayor.
La jungla, escenario principal del juego, recibió especial atención: cada hoja, brizna de hierba y fragmento de musgo fue modelado con detalle para lograr una inmersión total desde cualquier perspectiva, incluso cuando el jugador se arrastra por el suelo.
Entre las mejoras, destacan transiciones más rápidas, un menú rápido para cambiar uniformes y un sistema de sonido avanzado que varía según materiales, ecos y entornos, ofreciendo pistas auditivas para el sigilo que antes no eran posibles en PS2.












