Ni siquiera con la filtración de hace unos meses nos imaginábamos el entusiasmo que nos despertaría el nuevo Worms, el primero en cinco años, y que llega tras el decepcionante battle royale Worms Rumble. En Gamescom hemos jugado una hora a Worms Galactic Tactics, un juego de estrategia a lo X-COM con estructura roguelike que, al contrario de lo habitual en esos géneros, es accesible e ideal para partidas cortas. También es ingenioso, impredecible y gracioso.
Nuestros lamentos por las jugadas que salían estrepitosamente mal y nuestras celebraciones cuando los gusanos se salvaban del ahogamiento de chiripa tuvieron que aguantarlos los creativos de Absolutely Games, el estudio independiente que firma el nuevo juego de la licencia de Team17, con quienes ya colaboraron en el RTS hardcore Classified: France 44. Es una desarrolladora que no parecería la indicada para firmar un Worms que tiene más de Mario + Rabbids que de juego de Firaxis, pero precisamente por su conocimiento del género han conseguido destilar esas fórmulas y mezclarlas con lo que se espera de un Worms para ofrecer una experiencia a prueba de ovejas bomba.
Lo que nos lleva a lanzar a nuestros tres gusanos a fases cuadriculadas para enfrentarse a otro trío de gusanos es tan simple y eficaz como el característico diseño de los worms, aquí agradablemente redondeado, como el resto de la estética de Galactic Tactics.
El trío de insectos se ve teletransportado de manera repentina a un futuro en el que hay gusanos metálicos a lo Terminator que tienen muy mala pinta, un gobernador gusano (¿gubernador?) que no parece estar en sus cabales, y lo que nos interesa aquí, la Arena de los Campeones, un torneo compuesto por diferentes fases, entornos, minijefes y jefes que tendremos que conquistar. Tras muchos intentos y diferentes maneras de mejorar a nuestros gusanos, claro está.
Estrategia directa a prueba de ovejas bomba
Hablaremos sobre la estructura más adelante, pero primero queremos poner sobre la mesa por qué nos atrapado en las primeras partidas, que duran lo justo para que simultáneamente tengan complejidad estratégica y se adecuen a los ratitos muertos en Steam Deck o Switch 2; aunque tras una hora de juego nos picó el gusanillo de continuar, así que tiene visos de ser uno de esos títulos que te hacen decir una más y lo dejo hasta que se gasta la batería.

Al campo de batalla formado por cubos acudimos en cada ronda con tres gusanos para vencer a otros tantos del bando contrario. Nuestro escuadrón aparece con las armas y las mejoras heredadas de la ronda anterior. En la partida que jugamos contaban con utensilios y poderes básicos: golpes cuerpo a cuerpo, francotirador, lanzacohetes… Pero Galactic Tactics nos hace tomar decisiones constantemente desde el momento en que nos movemos, porque no solo hay que pensar en la distancia que debemos recorrer para golpear a un adversario o en llegar a una posición en la que estemos protegidos ante los ataques enemigos, sino que por el mapa podemos recoger botiquines, armas poderosas (que también podemos arrebatar a los contrarios) y dinero para mejorar nuestro escuadrón tras la partida.
Los escenarios, 67 creados a mano sobre los que después se añaden elementos aleatorios, son la clave de la partida por muchos motivos. Hay que tener en cuenta la verticalidad, que afecta a la precisión de los disparos, pero también al uso de ciertos utensilios: el francotirador o el gancho requieren vía libre en línea recta a la misma altura. Es imprescindible aprovechar los elementos interactivos, como los escudos, que nos ponen una barrera al golpearlos cuerpo a cuerpo, pero también al usar armas, como el bumerang, con el que impactar a un enemigo, después al escudo y generar una barrera sobre nosotros.

La destrucción sigue en el ADN de Worms
No faltan los barriles explosivos, lo que junto a armas icónicas y otras nuevas como las ovejas de diferente tipo, los burros, bates de béisbol explosivos, el Santo Grial, los bombardeos, el jet pack y otros aparatos alocados, provocan que el escenario salte por los aires. La destrucción siempre ha formado parte de la esencia de Worms. Aquí se respeta y se aprovecha: todos los bloques de los que están formados los mapas se pueden romper, lo que desata muchas posibilidades estratégicas, desde crear una trinchera improvisada a arrojar a un gusano al agua.
El agua es letal, por lo que siempre andaremos pendientes, primero, de si el arsenal de nuestro enemigo nos puede lanzar al mar, y después del nivel del agua que sube tras cada turno, lo que aumenta la tensión de la partida, y con ello genera prisas y descuidos. Las fases que vimos tenían un diseño simple y eficaz, pero conforme avanza la partida van surgiendo estructuras más complejas y ambientadas en distintos ecosistemas (junglas, pantanos) donde descubriremos efectos perjudiciales y nuevos objetos interactivos.

Como decíamos, Galactic Tactics busca ser accesible sin perder chicha táctica. Puede chocar que falten cosas que damos por supuestas en estos juegos como poner a nuestras unidades en posición defensiva para que respondan ante los ataques enemigos o que no exista un porcentaje de acierto al disparar un arma. Esto último se ha sustituido por una mecánica que hace el juego aún más juguetón: minijuegos. Pero acertarlos no es cosa fácil, y en dificultad influye el posicionamiento o el nivel del arma, de ahí la imprevisibilidad del juego: en más de una ocasión un misil nos estalló en la cara, destruyendo el escenario a nuestro alrededor.
Un roguelike con minijefes, jefes y un ejército de gusanos
Así, os podemos asegurar de primera mano que las partidas divertidas, estimulantes y graciosas. En una demo tan breve no pudimos trastear con la estructura, pero por lo que nos explicó el equipo de Absolutely Games pinta bien. Con el oro obtenido en cada ronda, al superarla o al recogerlo por el mapa, adquirimos las armas y otras mejoras aleatorias que se nos ofrecen antes de pasar a la siguiente fase, pero se motiva a jugar bien porque ese mismo oro también sirve para resucitar y sanar a nuestros gusanos.

Completando rondas vamos subiendo entre las cinco divisiones, cada una con una ambientación diferente. A medio camino entre ellas nos encontraremos minijefes desafiantes y también con un gran jefe que, cual Bowser, volverá con frecuencia en varias formas. Como era de esperar, cada división será más difícil que la anterior y en sus mapas nos encontraremos armas inéditas y hasta 40 tipos de gusanos enemigos diferentes con sus propias habilidades especiales. Y sí, al completar una partida hay un postgame con el que conseguir aún más recursos para desbloquear disfraces disparatados para nuestros worms.
Los gusanos vuelven en 2027 para PC, Switch 2, PS5 y XBOX
De la efectividad de esa estructura depende que Worms Galactic Tactics sea un buen juego o uno de los mejores de la serie, porque en cada partida por separado su mezcla de Worms, roguelike, Mario + Rabbids y X-COM funciona genial, y eso que solo hemos arañado la superficie y tampoco hemos visto el multijugador 1 contra 1 local y online. Con la única pega de un control con mando que requiere ajustes, tenemos la mirada bien fijada en 2027, cuando saldrá en PC, Switch 2, PS5 y XBOX Series.
Hemos realizado estas impresiones tras jugar a una versión preliminar para PC en Gamescom.






















