Análisis de Tokyo Jungle PSN (PS3, PSVITA)

Una jungla urbana, decenas de animales salvajes y una original aventura para PlayStation Network.
Tokyo Jungle PSN
·
Actualizado: 21:31 17/8/2020
GRÁFICOS
-
SONIDO
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NOTA
7.8
DIVERSIÓN
-
JUGABILIDAD
-
Análisis de versiones PS3 y PSVITA.

Ver el logotipo de Japan Studio estos días en una pantalla grande es todo un acontecimiento. Antaño una de las ramas más activas entre los estudios internos de Sony, en el último lustro prácticamente ha desaparecido del mapa trabajando en PSP o producciones pequeñas y medianas para doméstica –en la mayoría de ocasiones por distribución digital-. Eso no impide que cuente con dos de los proyectos más esperados por los jugadores, uno anunciado desde hace tiempo, The Last Guardian, y otro más reciente, Puppeteer.

Fiel a la filosofía y humor de muchas producciones del país nipón, el último juego producido por el estudio en llegar es otra de esas rarezas que difícilmente encontraríamos en otros mercados, Tokyo Jungle, desarrollado por PlayStation C.A.M.P. y Crispy'. El título es muy descriptivo, Tokio se ha convertido en una jungla tras un tipo de incidente que ha dejado a los animales del zoo y mascotas completamente libres. No hay señales de civilización en activo, sólo coches y edificios abandonados con la vegetación creciendo a lo largo y ancho de las calles. Cierto que el punto de partida no es precisamente el más original que nos han contado, pero sus creadores no se centran en un humano solitario al estilo Soy Leyenda ni en pequeños grupos de supervivientes como The Last of Us. "¡¿Es que nadie piensa en los animales?!" debió exclamar el creador de la idea. Ellos son los auténticos protagonistas de este cuento, y todos ellos, no hay "buenos" ni "malos", es la salvaje jungla y nadie quiere ser el próximo plato de un depredador más grande. Un juego postapocalíptico a mitad de camino entre documental de National Geografic tomado a broma, beat´em up clásico, sigilo, exploración y plataformas. No teníamos muy claro cómo clasificar el juego cuando se anunció, y aún nos cuesta compararlo con otros lanzamientos.

La pantalla de inicio nos muestra dos modos principales, historia y supervivencia. Para avanzar en la historia hay que desbloquear misiones jugando a supervivencia, así que ese debe ser nuestra primera parada. Un breve tutorial nos explicará por encima las ideas básicas de Tokyo Jungle, juego en el que debemos realizar todas esas agotadoras tareas que cualquier animal realiza a lo largo de su vida: sobrevivir, alimentarse y aparearse. ¿Cómo? El juego adapta como base el esquema de un título de mamporros –beat´em up-, con una cámara lateral. Nuestro animal puede desplazarse un poco hacia el fondo en el ancho de las calles, y de vez en cuando subir sobre vehículos y alcanzar terrazas de edificios o entrar en guaridas. La acción principalmente tiene lugar en dos dimensiones, aunque existe esa pequeña profundidad. Para dar el sentido de la exploración, la aventura no tiene lugar sólo en líneas rectas, hay callejones que conectan diferentes barrios, de ahí que contemos con un mapa de la zona.

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La jugabilidad cambia bastante dependiendo del animal que utilicemos, o mejor dicho, del tipo. Hay decenas de razas a elegir, desde perros falderos a leones, pasando por ciervos, hienas y hasta dinosaurios. La principal diferencia está en nuestro tipo de alimentación y parámetros físicos. Como herbívoros, nuestra alimentación serán las plantas que encontremos por las calles, pero este tipo de animales suelen ser débiles en combate y frente a depredadores lo mejor es muchas veces huir –si es un tipo de animal rápido-. Con los animales más indefensos, o simplemente cuando tenemos una manada de carnívoros que nos supera en número y agresividad, entra en juego el sigilo. Las calles de Tokio están repletas de hierba alta y matorrales que sirven de escondites improvisados cuando merodea un león y tú controlas a un aguerrido... polluelo. Incluso hay un indicador de peligro para saber cuánto falta hasta dar esquinazo a los perseguidores, que olerán nuestro rastro. Que nadie se confunda: tampoco es un juego de espionaje a lo Metal Gear Solid y la inteligencia artificial es mínima, aunque para lo que se pide aquí vale de sobra.

En el caso de los carnívoros, nuestra barra de hambre –la misma que los herbívoros rellenan con plantas- se recupera comiendo otros animales. Olvida la jerarquía animal que te han enseñado los libros de texto, si eres un perro Beagle puedes enfrentarte a una hiena y no morir en el intento, siempre y cuando ataques por la espalda –un aviso con forma de mordisco te indica el golpe letal- o hagas bueno uso de los zarpazos, los movimientos de esquive y las dentelladas oportunas. Esta es la parte beat´em up de Tokyo Jungle y más fácil de explicar. La naturaleza es sabia y todos los animales están equilibrados, si vas con peligrosos carnívoros los herbívoros saldrán huyendo en cuanto te vean y entonces deberás utilizar el sigilo de manera ofensiva –para evitar ser visto hasta el instante de la caza-, en otros te limitarás a huir siempre, y con los herbívoros corpulentos hasta podrás dar coces como defensa, aunque un ciervo no mata a un lobo con un solo golpe.

 1

El sistema de combate es muy simple y algo arcaico. No parece que sus creadores quieran convertirlo en un machacabotones con animales, es más importante la precisión del mordisco bien dado que los zarpazos constantes. Es muy cruel ir con una grácil gacela y morir de un único mordisco letal en menos de un segundo porque no habías prestado atención al radar –te indica la posición del animal, aunque nunca sabes si son inofensivos para ti o peligrosos carnívoros-. En definitiva, hay encuentros y luchas casi obligatorias –y obligatorias en el modo historia-, pero si puedes, evita entrar siempre en combate: si eres herbívoro, porque llevas las de perder, y si eres carnívoro, no querrás que tu comida huya corriendo a la mínima oportunidad.

Sea cual sea el animal escogido para el modo Supervivencia –inicialmente sólo tenemos dos opciones-, nuestra misión es la de dominar territorios marcando una serie de banderas dispersas por un barrio del mapa. Llegar a estos puntos vitales puede ser una aventura de por sí, además comenzamos con una cría de la especie elegida que va evolucionando con el tiempo. Aquí los años pasan en pocos minutos, que unido a los tablones de puntuación online le da un aire arcade y de partidas rápidas. Una vez hemos marcado el territorio, dispondremos de un refugio seguro en la zona, nuestra guarida. Al realizar todas estas tareas vamos consiguiendo puntos y logros, pues hay un sistema muy arcade para ir consiguiendo recompensas en forma de más puntos o desbloqueables, incluyendo los de controlar a otros animales. Esto hace que la jugabilidad sea adictiva por conseguir mejores puntuaciones y explorar el escenario para avanzar en los dos modos de juego, con partidas que pueden durar tanto pocos segundos como bastantes minutos –siempre y cuando seas bueno sobreviviendo-.

 2

El tiempo pasa rápidamente y la vida de los animales ronda los 15 años. Llega el turno de aparearse, con erótico resultado, pero no todas las hembras –sí, has deducido bien, controlamos machos- se sienten atraídas por igual a nuestra sexy silueta. Hay varias clases de hembras como las alfa que sólo se interesarán si hemos evolucionado bien nuestro rango –por puntos- durante la partida, siendo las "desesperadas" –el nombre se lo ha puesto el juego, no nosotros- las más fáciles de llevar a la piltra. En ese momento, la generación cambia y controlaremos a una cría acompañada de la camada. Si por alguna desgracia morimos, pero tenemos a otra cría del grupo, pasamos a controlar a ese hermano, es decir, se puede interpretar como vidas extra o más intentos. Los descendientes heredan atributos de los padres, así que vamos mejorando la raza con cada generación, de ahí que también sea importante cortejar a una hembra alfa para obtener la mejor camada.

El sistema de juego tiende a ser repetitivo, muy repetitivo, pues se basa en el ciclo natural: dominar territorio, buscar hembra, tener crías y vuelta a empezar con nuevos protagonistas y así hasta el mayor número de años posible. Para romper la monotonía está toda esa serie de objetivos secundarios que no son tan secundarios si quieres ver algo más en el juego –conseguir documentos y desbloquear más animales-, y hay varios tipos de peligros, no todos provenientes de depredadores naturales. El hambre te fuerza a mantenerte en activo y recordar que esto es la jungla, sólo sobrevive el más fuerte. Si te quedas con hambre, la vitalidad irá bajando. Y también hay golpes de calor que dejan los cadáveres y comida en mal estado, infectados, aparecen lluvias tóxicas –relacionado con la historia- que te matan si quedas al descubierto y hasta te pueden pasar indeseadas pulgas que cada rato te provocarán picores. No hay nada peor que estar huyendo y en el momento menos indicado se pare el animal para rascarse.

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El sistema de alimentación es interesante porque te hace estar pendiente de tus funciones básicas con asiduidad. Quizás demasiado pendientes. Camina un minuto por la calle y la barra de hambre ya habrá descendido visiblemente. No es atípico que agotes todas las plantas de un barrio –el menú de pausa te lo indica- y eso te hará explorar nuevos territorios a la fuerza para no morir de inanición. Estresante pero funciona bien como reloj interno para mantenerte activo.

Hay otra opción cómica que resulta interesante: vestir a los animales. Aunque podría entenderse que es sólo una disparatada broma para decorar a nuestro cocodrilo o velociraptor con un sombrerito, lo cierto es que estos accesorios afectan a los valores del animal y de manera notable. Al estilo rolero, si pones una fea antena con cinta sobre la cabeza de tu cuadrúpedo potenciarás el valor de defensa pero sobre todo el de ataque. Y así con muchos otros objetos que primero debes encontrar en el mapeado para luego comprar con los puntos que consigues en las partidas.

Más como curiosidad que como opción realmente interesante está el modo cooperativo para dos jugadores en local. La única ventaja es para el combate, que a su vez no es uno de los pilares de la jugabilidad. Los dos animales seleccionados siempre van juntos, y los objetivos son los mismos. No hay grandes diferencias frente al juego solitario.

 4

Al jugar al modo Supervivencia conseguimos encontrar documentos que desbloquean misiones de Historia. Estos mensajes de los humanos te explican un poco lo que pasó en el lugar, cómo se inició el incidente y arrojan luz a algo que realmente tampoco necesita mucha explicación. Contrariamente a lo que podríamos imaginar, el punto fuerte de Tokyo Jungle o al menos el que más tiempo de disfrute nos dará es Supervivencia, ya que la historia no deja de ser misiones del mismo tipo pero con un animal determinado y con un poco de narración. Son historias breves que plantean condiciones especiales o cazas determinadas. Las primeras se centran en un spitz enano que debe encontrar nuevo asentamiento y pareja, mientras que sus crías deberán demostrar su valía ante un enemigo temible. Un ciervo japonés en cambio tendrá secciones de puro sigilo –con guiño a Snake claro, ocultándose bajo contenedores para despistar-. Al ser objetivos extraídos de lo que es la supervivencia, nos extraña que la mecánica de Tokyo Jungle no sea la contraria, jugar primero a la Historia y luego entrar en la dura vida completa del modo Supervivencia.

Es un juego muy fresco y original en su planteamiento. Si se queda corto en el resultado final es por dos aspectos: la repetitividad y el apartado técnico. Tokyo Jungle tiene "algo" que engancha y te hace jugar una y otra vez para intentar alcanzar más generaciones sin morir, adentrarse en las calles de Shibuya a la que antes no pudiste acceder, superar récords de amigos y desbloquear mucho contenido. Es un juego muy extenso si te propones conseguir todos los animales. El problema es que a no todos los jugadores les encantará repetir partidas una y otra vez. Y el ritmo de juego necesita un equilibrio claro: la necesidad de usar el sigilo te impide tomar un control puramente arcade y de combate, y por otro lado, el hambre y la velocidad a la que transcurren los años no te da tiempo a explorar con tranquilidad el entorno. Es un juego sin duda atípico, el cual te gustará incluso con sus errores o peculiaridades.

 5

Es una pena que con las buenas ideas que encontramos Tokyo Jungle no brille tanto como podría con un apartado técnico correcto. No necesariamente pedimos uno de superproducción, pero sí algo a la altura de las expectativas. Crispy' es un estudio muy pequeño –basta mirar los títulos de crédito-, así que tampoco esperábamos un trabajo deslumbrante. Texturas directamente de la anterior consola doméstica, modelados con aristas –los primeros planos cantan demasiado- y animaciones que en el mejor de los casos aprobaría de manera raspada. No, los gráficos no lo son todo, ni muchísimo menos. La pena es que con un equipo mayor se habría creado una ciudad más rica, que entrase por los ojos, que la lluvia añadiese buena ambientación, que el pelaje de los animales pareciese precisamente pelo –y no pintada sobre el animal- o algún tipo de iluminación llamativa. Sumando que los dientes de sierra están presentes en todo momento, nos llegamos a preguntar, y no en broma, si estuvo planeado durante su desarrollo para PSP y posteriormente se dio el salto a doméstica con retoques mínimos.

Conscientes de las limitaciones gráficas e incluso artísticas –poca variedad de escenarios, todas las calles parecen la misma, el escenario de Shibuya tiene colores subexpuestos- los chicos de Crispy' han querido dar un cuestionable aire retro que tampoco pega mucho con la temática, como los textos con distorsiones cromáticas o la música escogida. Tras ver las imágenes del juego, ¿qué tipo de banda sonora elegirías para un juego así? Nosotros optaríamos por sonidos africanos y melodías con instrumentos de percusión, mientras que los desarrolladores se decantan por música electrónica de poca calidad. Y cuando no hay música, nos damos cuenta del poco trabajo que hay en sonido ambiente general, cuando se podría haber explotado mucho.

 6

Conclusiones

Tokyo Jungle no es la octava maravilla de la distribución digital. Lo que sí es, es único. Absurdo en ocasiones, injusto, divertido, inesperado y diferente. Se echa en falta más variedad de situaciones o un sistema de combate más depurado, y toda la parte que podríamos definir como los valores de superproducción son extremadamente modestos, lo que no quita que, si estás cansado de lo mismo de siempre, esta aventura en la jungla sea un refugio de originalidad en el mercado.

Ramón Varela
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Plataformas:
PS3 PSVITA

Ficha técnica de la versión PS3

ANÁLISIS
7.8
  • Fecha de lanzamiento: 26/9/2012
  • Desarrollo: PlayStation CAMP!
  • Producción: Sony
  • Distribución: PlayStation Network
  • Precio: 12,99 €
  • Jugadores: 1-2
  • Formato: Descarga
  • Textos: Español
  • Voces: -
  • Online: Marcadores
COMUNIDAD
7.66

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Tokyo Jungle PSN para PlayStation 3

14 votos

Ficha técnica de la versión PSVITA

ANÁLISIS
  • Fecha de lanzamiento: Julio 2013
  • Desarrollo: PlayStation CAMP!
COMUNIDAD
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Tokyo Jungle PSN para PSVITA

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