Análisis de Styx: Blades of Greed: Sigilo puro y satisfactorio adornado con Unreal Engine 5 que tropieza en un combate tosco (PC, PS5, Xbox Series X)
Han pasado 8 años desde que vimos por última vez al carismático Styx en Shards of Darkness. Tras una larga espera, Cyanide Studio y NACON nos traen Styx: Blades of Greed, una nueva entrega que busca modernizar el género del sigilo aumentando el tamaño de los mapas, añadiendo nuevas habilidades, integrando mecánicas de moda de los metroidvania y utilizando la potencia del Unreal Engine 5 para que sea espectacular a nivel gráfico... aunque con algunos problemas.
Una precuela que mantiene la esencia de Styx
Styx siempre se ha caracterizado por ser un personaje bastante especial con un humor negro y un sarcasmo que se mantienen intactos en esta nueva entrega en la que el estudio sigue apostando, por suerte, por un personaje políticamente incorrecto.
En lo narrativo, la historia cumple como precuela, contándonos parte del pasado del goblin en una época en la que era perseguido por la Inquisición en su búsqueda del Cuarzo, lo que da cohesión al universo de la saga.
Libertad vertical: Entre el suelo y el cielo
El diseño de niveles en Styx: Blades of Greed ha dado un salto si hablamos de escala. Gracias a la implementación de nuevas herramientas como el planeador, el gancho o las garras metálicas para escalar, el juego se ha vuelto más vertical que nunca, llevando parte del sigilo a las alturas al más puro estilo Assassin's Creed.
Al explorar zonas amplias, es inevitable que muchos jugadores opten por saltarse el sigilo más tradicional a pie de calle para avanzar por las alturas. Es una decisión lógica y coherente: si el entorno aéreo te garantiza evitar patrullas y enemigos, un asesino profesional aprovecharía esa ventaja táctica en lugar de andar arriesgándose de forma innecesaria por tierra.
Esto quizás pueda quitar algo de empaque para los jugadores más puristas, pero pese a esto no faltarán los momentos en los que tengamos que infiltrarnos en ciertos edificios o zonas en las que tendremos que aprovechar todas las habilidades de Styx.
Por otro lado, creemos que quizás los controles podrían ser un poco más intuitivos, hay ciertas mecánicas que usan un par de botones de forma que creemos innecesaria y que pueden complicar las cosas de forma un tanto artificial.
Eso sí, a pesar de esto, el sigilo, cuando todo funciona, es una auténtica maravilla y movernos por los escenarios con la agilidad de Styx es una experiencia de sigilo muy satisfactoria.
Styx se suma a la moda metroidvania... y su combate no da la talla
Styx: Blades of Greed adopta una estructura de estilo metroidvania, con un mundo interconectado en el que habrá zonas previamente inaccesibles que podemos desbloquear a medida que obtenemos nuevas habilidades, con el correspondiente backtracking que tanto gusta a muchos jugadores. A nivel personal, que todo tenga que tener ahora toques metroidvania es algo de lo que empezamos a fatigarnos, pero está bien integrado en el juego y es algo que sabemos que va a agradar a muchos jugadores.
El diseño de escenarios por su parte también nos da opciones distintas y todo tipo de rutas para superar las misiones a las que tengamos que hacer frente mientras que, por otro lado, la IA enemiga tampoco nos ha convencido en algunas ocasiones en las que se queda demasiado tonta o paralizada cuando de repente ve caer a un aliado a lo lejos, quedándose en ocasiones como congelado. Esto contrasta con el buen ojo que tiene para vernos en zonas relativamente mal iluminadas o la puntería de los ataques a distancia.
Ahora que hablamos de los ataques, algo que no nos convence son los combates cuerpo a cuerpo. Cuando el sigilo falla (o en algunas situaciones en las que es inevitable) las animaciones de los enfrentamientos cara a cara se nos hacen un tanto toscas, los ataques de Styx parecen carecer del impacto necesario aunque hagan daño y creemos que es un punto a mejorar del juego. Sí, idealmente no tendríamos que combatir de frente, pero cuando esto ocurre, esta mecánica debería estar mejor trabajada.
Por otro lado, si hablamos de las habilidades de Styx, el goblin ahora tiene acceso a un nuevo repertorio de poderes y el descubrimiento del Cuarzo añade capas tácticas al juego. Por ejemplo podemos usar una onda de energía para derribar objetos y a algunos enemigos, distorsionar el tiempo para movernos a una gran velocidad, esquivar ataques de forma automática gracias a una habilidad pasiva o invocar dobles.
Un apartado técnico vistoso... pero con problemas
Visualmente, el juego es espectacular gracias al Unreal Engine 5, ofreciendo escenarios detallados y preciosos, así como efectos de lo más vistosos, aunque hemos detectado bugs evidentes en la carga de texturas que empañan la experiencia.
El rendimiento en PC es bastante estable en los equipos en los que hemos probado el juego. Por ejemplo, en nuestro sobremesa de gama alta con una NVIDIA GeForce RTX 5080 y una CPU Ryzen 5900X hemos podido jugar a la máxima calidad gráfica a 4K y unos 150 FPS utilizando DLSS en modo calidad y la generación de frames 3x. Por otro lado en el portátil con una NVIDIA GeForce RTX 4060 y procesador i9-14900HX hemos obtenido sin problemas una tasa de en torno a los 120 FPS con una resolución 1080, gráficos en alto, DLSS en modo calidad y generación de frames.
Por último también lo hemos probado en una ROG Xbox Ally X de ASUS y aquí la optimización sufre más. Para lograr 60 FPS más o menos estables hemos tenido que poner los gráficos al mínimo, jugar a 900p y utilizar FSR en modo rendimiento con generación de frames incluida y un coste de "imagen borrosa" que lastra un poco la experiencia.
Conclusiones
Styx: Blades of Greed es una entrega que demuestra que el sigilo todavía tiene sitio en los videojuegos siendo un género que, de hecho, algunos echamos de menos. Aunque la tosquedad clásica de Cyanide Studio sigue presente en forma de pequeños fallos visuales y una IA por momentos errática, el salto en las mecánicas de movimiento y la libertad compensan estos errores.
La implementación del Unreal Engine 5 nos regala momentos de alta calidad audiovisual y una escala vertical nunca vista en la saga, aunque el peaje a pagar sean esos bugs en la carga de texturas que esperamos se pulan durante las próximas semanas.
En definitiva, es una propuesta que, pese a un combate cuerpo a cuerpo inconsistente y una estructura metroidvania que puede no gustar a algunos jugadores, mantiene intacto el carisma de su protagonista y los elementos que nos han hecho disfrutar de Styx en el pasado. Es, sin duda, la aventura más ambiciosa del goblin hasta la fecha; un juego "de autor" dentro del género que sabe innovar sin perder su identidad ácida.
Hemos realizado este análisis gracias a una clave para PC proporcionada por Nacon.

NOTA
Puntos positivos
Puntos negativos
En resumen
Últimos análisis de PC, PS5 y Xbox Series X










