Análisis Sector Zero, una atmosférica aventura de puzles y ciencia ficción (PC)
Sector Zero es un juego difícil de valorar. Por un lado, nos ofrece una aventura de puzles y plataformas en primera persona con una estética muy llamativa y una ambientación sorprendentemente inmersiva que hace gala de unas buenas mecánicas y unos rompecabezas bien planteados que, sin ser para nada difíciles, hemos disfrutado resolviendo. Sin embargo, la realidad es que no llega a durar ni una hora y la sensación final que nos ha dejado es más similar a la de haber jugado una breve demo o un prototipo de proyecto más grande y prometedor, algo que al menos compensa con su bajísimo precio de entrada, inferior a los 4 euros. Pero vayamos por partes.
Puzles basados en físicas, ciencia ficción y algo de plataformeo
La historia de este nuevo título independiente nos lleva a un universo de ciencia ficción en el que la humanidad pecó de ambiciosa al intentar explotar los recursos minerales de un asteroide. Tras llegar a su núcleo, los mineros despertaron y liberaron por accidente a una extraña entidad con oscuros tentáculos capaz de retorcer máquinas y mentes por igual. Para impedir que la criatura escape al exterior y siembre el terror, los supervivientes decidieron llenar toda la excavación de letales trampas, momento en el que da comienzo la partida.
A diferencia de lo que viene siendo habitual en otros juegos, aquí encarnamos al monstruo, por lo que nuestro deber no es otro que apañárnoslas para salir con vida del complejo minero, algo para lo que deberemos superar una serie de breves niveles atestados de minas, torretas y trampas láser.
Jugablemente es un título muy sencillo, ya que todo consiste en movernos, saltar, arrastrar objetos y usar las habilidades que vayamos aprendiendo, como corromper torretas para controlarlas o lanzar una onda expansiva con la que podemos empujar casi cualquier cosa que veamos.
Algo que destaca del diseño de niveles es la arquitectura tan retorcida que tienen, con montones de elementos colocados de forma aparentemente caótica que aportan verticalidad y nos permiten buscar nuestra propia ruta para avanzar saltando de un lado a otro mientras intentamos evitar que nos maten, ya que cualquier ligero daño que suframos acabará con nosotros, algo que no resulta frustrante gracias a la gran cantidad de puntos de control que hay, animando así a que experimentemos.
Gracias a todo esto, el simple hecho de buscar el camino y de intentar orientarse resulta divertida, incluso a pesar de que estamos hablando de unos niveles cerrados y extremadamente lineales, haciendo de nuestros progresos un rompecabezas en sí mismo.
Por supuesto, hay momentos que nos van a requerir algo de precisión para calcular nuestros saltos y evitar ciertos obstáculos, como rayos láser intermitentes, aunque la verdadera gracia del título radica en la posibilidad de la que disponemos para manipular la tecnología humana y resolver pequeños puzles, todos ellos basados en el uso de las físicas. De hecho, nos ha llamado la atención el sistema de control para manipular algunos elementos del escenario, ya que debemos hacer clic con el ratón sobre ellos y arrastrarlo hacia la dirección que queramos, algo que tendremos que hacer para todo, desde bajar una palanca hasta llevar una batería al lugar adecuado o girar una manivela, lo que aporta mucha fisicidad a todas nuestras acciones. Eso sí, a veces este sistema de control se nos ha hecho un tanto engorroso, aunque nada demasiado grave.
Como decimos, en líneas generales los puzles están bien diseñados, hay una buena variedad de situaciones que debemos resolver y es un título muy bien planteado y sólido cuyo mayor problema es que puede ser completado en apenas 40 minutos. No nos gusta juzgar juegos por su duración si la experiencia que nos ha ofrecido es buena y memorable, pero en este caso su brevedad es algo que acaba limitando y coartando muchas de las ideas que propone hasta dejarnos con la sensación de que no se llega a explotar ninguna de sus mecánicas, las cuáles tienen muchísimo potencial desaprovechado.
A medida que avanzamos, conseguimos nuevos poderes que, a la hora de la verdad, vamos a usar muy, muy pocas veces a lo largo del título, por lo que los rompecabezas que hacen uso de ellos parecen los típicos tutoriales que en otros juegos servirían para enseñarnos sus utilidades antes de proponernos los retos de verdad. Hay una habilidad incluso que solamente vamos a usar una sola vez y que ni siquiera tiene un puzle asociado, más allá de lo que debemos hacer para obtenerlo.
Ojo, con esto no queremos decir que todos los desafíos sean como tutoriales, ya que hay alguno que otro que os va a requerir que os paréis a pensar un poco y que sabe sacar partido de los poderes más básicos que obtenemos en los primeros compases, pero sí que queda claro que es un título que pide a gritos una mayor cantidad de fases para así tener el tiempo que necesita para desarrollar adecuadamente todas las ideas que tiene y deleitarnos con algo realmente memorable y que nos deje completamente satisfechos.
Lo que sí que nos ha gustado es la forma en la que utiliza el sistema de logros para incentivarnos a rejugar sus fases, ya que hay muchos puzles con algunas soluciones secretas y acciones que provocan algunas consecuencias inesperadas que suelen estar asociados a ciertos logros que son, a su vez, pequeños huevos de pascua. Como decimos, son divertidos de descubrir y animan a la experimentación para intentar ir más allá de las rutas y soluciones más evidentes. No es que sea algo que vaya a alargar mucho más su vida útil, pero es algo de agradecer.
Cambiando un poco de tercio, decir que su apartado visual nos ha gustado bastante, ya que vemos el mundo de la misma forma en la que lo hace la criatura, por lo que todo se nos muestra en blanco y negro, dándole así un toque muy interesante y llamativo a su dirección de arte, algo que además se utiliza de forma muy inteligente para introducir algunos colores a ciertos elementos de los escenarios y que podamos saber rápidamente cuáles son interactivos y cuáles pueden acabar con nosotros si no tenemos cuidado. Por supuesto, al tratarse de una producción tan modesta, sus requisitos mínimos y recomendados son bajísimos, así que no tendréis problemas para moverlo en ordenadores con más de 10 y hasta 15 años.
El sonido también nos ha sorprendido para bien, ya que su misteriosa e intrigante banda sonora, acompañada por los efectos de sonido, crean una atmósfera muy inmersiva que ayuda a meternos en el papel. Mención especial aquí a la voz (en inglés) que escucharemos casi constantemente reaccionando a nuestras acciones para avisar a los humanos del caos que estamos desatando por el complejo, lo que resulta inexplicablemente satisfactorio. Todos los textos y subtítulos están traducidos tanto al español de España como de Hispanoamérica.
Conclusiones
Sector Zero es, sin duda alguna, un buen juego al que solo le ha faltado una duración algo más extensa para así tener el tiempo suficiente para desarrollar adecuadamente todas sus ideas. Quitando eso, una poco inspirada batalla contra un jefe final que nos ha sobrado bastante y algunos problemillas ocasionales a la hora de arrastrar objetos, lo cierto es que lo que nos hemos encontrado es una aventura con una ambientación fantástica, una estética muy llamativa, unas mecánicas sólidas y unos rompecabezas bien planteados que logra que la escasa hora que dura se nos pase volando. Y por los 4 euros que cuesta, si os gusta lo que propone y una tarde no tenéis nada a lo que jugar, difícilmente os equivocaréis con él.
Hemos escrito estas impresiones gracias a un código de descarga para PC que nos ha proporcionado por GamePress.

NOTA
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Puntos negativos
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