Análisis de Garfield - Escape From Monday: el gato más famoso salta a las plataformas con más humor que ideas (Switch, PC, Xbox Series X, PS5)
Garfield es, sin dudas, uno de los gatos más famosos de la televisión, con un humor ácido y sarcástico que ha atrapado tanto a niños como adultos durante décadas. Ahora, con Garfield - Escape from Monday, OSome Studio y Microids han intentado plasmar toda su esencia en un plataformero 3D con tintes de collectathon que, incluso sin prometer grandes cosas, queda muy por detrás de cualquier clásico de antaño.
Tras más de quince horas de juego en Nintendo Switch, hemos tenido la posibilidad de completar los cuarenta y siete niveles que componen el título, y tenemos algunas sensaciones encontradas.
Una fórmula que huele a lasaña de verduras
Garfield - Escape from Monday es, en términos concretos, un videojuego de plataformas 3D tipo collectathon que, con el humor ácido que caracteriza al reconocido felino, nos lleva a recorrer las peores pesadillas de Garfield: tras comer una lasaña de verduras, nuestro protagonista sufre una terrible intoxicación que lo arrastra a un sueño interminable, controlado por el Chef Monday -creador de la lasaña de verduras- del cual sólo podrá escapar con nuestra ayuda.
La premisa, tan simple como efectiva, funciona como la excusa perfecta para lo que viene después: recorrer más de cuarenta niveles semiabiertos repartidos en tres mundos diferentes donde debemos saltar, golpear enemigos, derrotar jefes, recorrer el escenario y recoger todos y cada uno de los coleccionables que se crucen en nuestro camino, con una lógica que bebe sin miedo de los plataformeros 3D y collectathon que triunfaron a finales de los noventa y principios de los 2000.
Así, la obra de OSome Studio y Microids no solo nos lleva a recorrer los sueños de Garfield, sino que nos arroja de regreso a uno de los géneros más importantes de la industria de los videojuegos, pero con un problema más que evidente: han pasado más de veinte años desde aquellos grandes plataformeros 3D que marcaron el camino, y aquí apenas encontramos destellos de innovación o ideas frescas que sean capaces de hacer que la fórmula se vuelva novedosa.
Recorrer nuevos mundos, recoger coleccionables y disfrutar del humor de Garfield debería ser, sobre el papel, una combinación que funcione, pero… ¿es realmente suficiente?
Un gato con alma de dragón morado
En lo jugable, Garfield - Escape from Monday no oculta sus referencias. Las influencias de obras como Spyro the Dragon, Banjo-Kazooie e incluso New Super Lucky’s Tale son evidentes desde los primeros minutos, con niveles semiabiertos, un diseño enfocado en la exploración y una buena cantidad de coleccionables por recoger que terminan siendo -casi siempre- más importantes que alcanzar el final del nivel. De esta manera, el título de OSome Studio y Microids resulta familiar desde el primer momento.
Concretamente, Garfield - Escape from Monday cuenta con cuarenta y siete niveles (entre principales y secundarios) divididos en tres mundos diferentes: Pesadilla Vegetal, Reino de las Chuches y Desierto Barbacoa.
Allí, a pesar de modificar levemente la estética y distribución de algunos elementos, hay dos coleccionables principales que marcan el ritmo de nuestras partidas: por un lado las lasañas, y por el otro los quesos, chuches o comida chatarra (dependiendo del mundo en el que nos encontremos).
En cuanto a las lasañas, estas funcionan a modo de coleccionable principal, y son el elemento que anima al jugador a explorar zonas escondidas del mapa a las que normalmente no se acercaría. Por su parte, los quesos, chuches o comida chatarra funcionan a modo de ítem secundario o guía dentro del nivel, marcando el camino de cada escenario, pero siendo necesarios de recoger para completar el nivel al 100%.
De esta manera, llegar al final de cada uno de los escenarios se convierte en un reto menor cuando, en verdad, la diversión del juego radica -al igual que en todo collectathon- en recorrer e investigar cada rincón del nivel en busca de coleccionables que aún no hemos podido recoger. Desafortunadamente, a diferencia de lo que sucede en obras como Spyro, Banjo-Kazooie o New Super Lucky's Tale, esa búsqueda de ítems que -inicialmente- debería ser el motor del juego, termina convirtiéndose en una tarea sumamente repetitiva y tediosa por la falta de variedad y desafío.
La mayoría de los coleccionables están a simple vista o requieren superar obstáculos que no presentan demasiada dificultad, por lo que rara vez tenemos la sensación de haber descubierto algo especialmente escondido o difícil de conseguir. Incluso cuando el ítem en cuestión nos obliga a desviarnos del camino principal, el esfuerzo necesario para alcanzar la recompensa es mínimo. Así, rara vez será necesario jugar el nivel más de una vez para recoger todos los coleccionables si optamos por realizar una pequeña exploración inicial.
De hecho, tampoco existen diferentes maneras de acceder a esos coleccionables escondidos: mientras que en la inmensa mayoría de títulos será necesario recorrer zonas escondidas, realizar minijuegos, superar desafíos o incluso dominar alguna de las habilidades del protagonista, en Garfield - Escape from Monday todo se reduce a explorar el mundo y superar -en ocasiones contadas- un reto contrarreloj. Nada más.
Incluso, a pesar de que a medida que avanza el juego nos encontraremos con diferentes trajes que le otorgan nuevas habilidades a Garfield, el uso de estos termina siendo prácticamente nulo en la exploración real. Por ejemplo, el traje de pavo nos permite volar durante unos segundos, pero la inmensa mayoría de lasañas pueden alcanzarse sin hacer uso de esta habilidad, algo similar a lo que sucede con el traje de vaquero, que ofrece la posibilidad de montar ciertos enemigos o balancearse en plataformas seleccionadas, pero sin impacto real sobre la exploración.
De esta manera, la pregunta respecto a Garfield - Escape from Monday se vuelve más que evidente: si la exploración es mínima, los coleccionables son reducidos, la rejugabilidad es baja, las mecánicas son limitadas y los enemigos son poco relevantes… ¿Qué nos queda para hacer una vez que dejamos de lado el humor y la estética de Garfield?, ¿alcanza con el humor del personaje y sus comentarios sarcásticos para sostener una aventura por más de quince horas?
Afortunadamente, si hay algo en lo que el juego de OSome Studio y Microids destaca es en capturar de manera excelente la personalidad de Garfield y todos sus amigos. Además de contar con una localización y doblaje perfectamente trabajados, el felino y todos los personajes que nos acompañan a lo largo de la historia (Jon, Liz, Squeak, Odie, Nermal, etc.) mantienen el tono humorístico y sarcástico al que ya nos tienen acostumbrados; rompiendo de manera constante la cuarta pared para hablarle directamente al jugador, quejarse y hasta burlarse de sus errores.
Sumado a esto, la presencia de tantos personajes reconocibles hace que el juego -con todos los problemas ya mencionados- resulte algo más ameno, especialmente para quienes ya estamos familiarizados con el universo de Garfield: apariciones y comentarios ocurrentes, cinemáticas dignas de la serie, y la ya reconocible pereza de nuestro protagonista que en todo momento logra sacarnos una sonrisa.
Desafortunadamente, el humor por sí solo no logra salvar una experiencia que, a pesar de sus buenas intenciones, hace agua por todos lados… no solo con su nula profundidad, mecánicas y diseños, sino también con bugs y errores que son imperdonables para cualquier título.
Lasañas malditas: entre bugs, caídas de FPS y crasheos
Aunque también se encuentra disponible para PS5, XBOX Series X|S y PC, hemos disfrutado de Garfield - Escape from Monday en una Nintendo Switch base, y la realidad es que, en términos meramente técnicos, nuestra experiencia ha sido desilusionante en todos los sentidos, con errores gráficos y técnicos que empeoran a medida que avanzamos por los niveles, volviéndose insufrible sobre el final del juego.
En lo que respecta a gráficos, hay un pop-in evidente en elementos del escenario que se encuentran a media distancia, por no mencionar el blur descarado que afecta a prácticamente todos los elementos que forman parte del fondo del escenario. Estos errores se suman a la incontable cantidad de momentos en que los enemigos y personajes simplemente desaparecen del mapa, o cuando Garfield adquiere mágicamente la capacidad de levitar, caminando por el escenario sin tocar el piso.
Además, la cantidad de bugs y caídas de FPS hacia la última parte del juego es absurda: traspasar el piso y recorrer partes del mundo bajo tierra es "normal" durante los últimos niveles, al igual que quedarse completamente bugeados y no tener más remedio que reiniciar el nivel para -ahora sí- evitar acercarse a esas zonas que rompen el juego. Esto último nos ha sucedido, como mínimo, unas cinco veces.
En conclusión… veinte años tarde en todos los sentidos
A pesar de todas las influencias de Garfield - Escape from Monday, la realidad es que el juego de OSome Studio y Microids nos ha dejado sabor a poco. En términos jugables, el título bebe muchísimo de obras como Spyro the Dragon o Banjo-Kazooie, pero se siente aún más escaso de contenido que aquellos títulos, lanzados hace casi treinta años. En el apartado técnico y gráfico, hace agua por todas partes, con errores que no se pueden perdonar y bugs que nos obligan a reiniciar los niveles o evitar zonas del escenario cerca del final del recorrido.
Garfield - Escape from Monday es un juego que llega veinte años tarde y bebe de algunos de los grandes clásicos de los plataformas 3D y collectathon. Sin embargo, ni siquiera después de todo este tiempo consigue aportar lo mínimo en términos jugables como para destacar.
Hemos realizado este análisis mediante un código de descarga para Nintendo Switch que nos ha proporcionado Microids.
NOTA
Puntos positivos
Puntos negativos
En resumen
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