Análisis de Agent 64: Spies Never Die, un homenaje respetuoso y fiel a los shooters de Rare para Nintendo 64 (PC)
Más de cinco largos y complicados años ha tardado el desarrollador Replicant D6 en sacar adelante su proyecto de un FPS fuertemente inspirado en grandes clásicos como GoldenEye 007 y Perfect Dark , dos nombres que inspiran respeto y admiración en la historia del videojuego, así como recuerdos imborrables en todos aquellos jugadores que pudieron disfrutarlos en su Nintendo 64. Ahora por fin hemos podido ponerle las manos encima a Agent 64: Spies Never Die para comprobar si el largo desarrollo del título está a la altura de sus referentes.
Podemos acabar rápido con el misterio dejando claro que sí, las sensaciones cuando acaba la primera cinemática del juego y la cámara se acerca hasta colocarnos en la vista en primera persona con la única visión de nuestra pistola silenciada, son perfectamente las que podríamos sentir si echamos la vista atrás y pensamos en cómo fueron nuestras primeras veces con los juegos de disparos de Rare. Ese apuntado automático, la forma de moverse del arma cuando usamos el apuntado de precisión, la inteligencia artificial de los enemigos, la dirección de arte y la música (en este caso a cargo de Dario Galizia, quien ya demostró que sabe lo que hace con unos buenos temazos en la BSO de Swordship), todo nos devuelve un par de décadas atrás de una manera más que solvente.
Volvemos a vernos señor ¿John?
Para atravesar los 14 niveles que componen el modo historia de Agent 64: Spies Never Die nos meteremos en el traje de John Walter, un agente secreto cuya principal misión es, por supuesto, salvar el mundo. Un encontronazo con un villano al que creía haber matado hace 20 años acaba desentrañando una conspiración tan peligrosa como inverosímil.
No cabe esperar que la trama tenga un gran peso a lo largo de las misiones, ya que las pocas cinemáticas que hay son tan estáticas como cabría esperar y no existe actuación de voz alguna. A esto hay que sumarle el detalle de que el juego no está en español de ninguna manera. Recientemente era el propio Replicant D6 quien comentaba que no ha contado con el presupuesto para poder localizar los textos más allá del francés, inglés y japonés. Difícilmente lo podemos considerar un problema dado el escaso texto que hay en el juego y lo básico del nivel de inglés necesario para poder jugar bien. Casi tendríamos que agradecer que el desarrollador haya optado por no usar traducciones fan si pagar o directamente IA para que su juego llegue a más público.
Lo magro de la experiencia del modo campaña es, una vez más, algo directamente traído de GoldenEye 007, pues cada uno de los 14 niveles cuenta con 3 modos de dificultad que, además de diferenciarse en la salud de los enemigos o lo efectivo de su puntería, también añaden más misiones a cumplir a medida que elegimos un reto mayor. Por ejemplo, si jugamos al modo de dificultad más sencillo veremos que hay objetos que podemos recoger pero que no nos sirven para nada, formando estos parte de misiones que se nos asignarán en las dificultades posteriores.
El diseño del juego a la hora de enfrentarnos a cada nivel sigue un patrón que reconocerán los más veteranos, e incluso los jugadores más jóvenes conocedores de juegos de acción como Neon White o Katana Zero, por poner dos ejemplos que puedan ayudarnos a explicar cómo se estructura cada nivel y de qué manera debemos afrontarlos. La clave del éxito para superar las pantallas de Agent 64: Spies Never Die es optimizar nuestros movimientos, afinar nuestra puntería y, por encima de todo, memorizar la posición de los enemigos y entender el juego casi más como un puzle que como un FPS.
Dado que la posición de los enemigos y la distribución de los niveles no varía jamás, saber cómo girar cada esquina, cuándo apretar el gatillo y hasta qué arma es más efectiva para cada encuentro es vital para que entremos en el flujo del juego y salgamos victoriosos en el menor número de intentos posible. Y sí, claro que morir en un nivel supone empezar de cero. Y no, claro que no hay objetos curativos más allá de unos chalecos escondidos por las esquinas y que nos ofrecen la posibilidad de aguantar unas pocas más.
Ser cada vez más eficientes y jugar mejor puede ser algo que queramos hacer simplemente por el placer del desafío y de superarnos a nosotros mismos, pero también es algo que el juego te pide que hagas activamente. Lo hace de dos maneras, porque por un lado superar los niveles por debajo de un tiempo determinado nos desbloqueará modificadores para el Paradox Mode, pudiendo así personalizar parámetros como el tamaño de la cabeza de los enemigos, su salud, hacer que reaparezcan después de morir, que todos los enemigos del nivel estén en alerta y más. Por otro lado están los Cypher, la "moneda" que determina si seguimos avanzando en la campaña. Para desbloquear cada acto se nos pide un determinado número de Cypher y estos se consiguen superando los niveles en las distintas dificultades, encontrando unas máscaras escondidas en cada nivel o completando el modo Contracts, una suerte de desafíos breves que añaden cierto picante a la experiencia general.
La infiltración, si es con amigos mejor
Simplemente con lo que nos ofrece la experiencia del modo historia nos habríamos dado con un canto en los dientes y habríamos considerado este un fantástico paseo nostálgico por una época que muchos recordarán con cariño, pero la cosa no se queda ahí. Agent 64: Spies Never Die trae de vuelta el modo que posiblemente fuera para mucho lo más importante de GoldenEye 007, un multijugador a pantalla partida para poder picarnos con amigos personalizando reglas, arsenal y más parámetros para volver a aquellas tardes de sofá y meriendas a tiro limpio.
Es más, también cuenta con un modo multijugador en línea, al que desgraciadamente no hemos podido jugar mientras analizábamos el título, ya que no había partidas en marcha por razones evidentes. Eso no significa que no hayamos podido hacernos una idea de cómo podría ser la experiencia, ya que por suerte Replicant D6 ha pensado en el momento en el que el juego se quedé sin jugadores para los modos online y ha incluido dos modos adicionales para que podamos medirnos con los NPCs tanto como queramos. Por un lado el modo Arena nos permite personalizar partidas al detalle para emular lo que sería una partida online al uso. Para complementar está el modo Challenges, que también nos pone en niveles contra la IA pero en dificultades cada vez más complicadas y con parámetros ya predefinidos.
A pesar de lo dicho es bien cierto que Agent 64: Spies Never Die se puede hacer algo escueto para quienes quieran jugar en solitario, pues el modo historia se puede superar en unas 2-3 horas, sumando alguna hora más si queremos hacernos los 14 niveles en las 3 dificultades distintas. Respecto al resto de modos, si bien se agradece mucho su existencia, vemos poco probable que ofrezcan más de 1-2 horas de diversión a quienes no sean realmente unos nostálgicos de los juegos en los que esta nueva licencia se mira.
Hemos realizado este análisis gracias a un código proporcionado por Stride PR.

NOTA
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