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Cada semana, un artículo sobre música de videojuegos.

Rare. De banjos y gramófonos

Repasamos la trayectoria del viejo equipo de compositores de la británica Rare Ltd.
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Actualizado: 17: 0/0/21:31

Esta semana VGM trae preparado un artículo dedicado al dream team de compositores que trabajaron durante muchos años para una de las más queridas compañías que ha dado el Reino Unido: Rare Ltd -o Rareware, como se conoció en la etapa de Nintendo 64-, un cofre lleno de joyas en géneros como los plataformas, la lucha o los shooters en primera persona.

Así es como damos la bienvenida a David Wise, Grant Kirkhope, Robin Beanland, Graeme Norgate y la señorita Eveline Fischer, el núcleo central de la división musical dentro de la desarrolladora fundada por los hermanos Tim y Chris Stamper, hoy propiedad de Microsoft.

La etapa solitaria de David Wise: 1985-1994

Durante su primera época, Rare no tuvo un elevado número de empleados, hasta el punto de que su único músico a lo largo de casi 10 años fue David Wise, que como no podía ser de otra manera es el principal y más recordado. Entró a componer en 1985 cuando los Stamper se acercaron a la tienda de música en la que trabajaba haciendo demos para vender sintetizadores Yamaha CSX. Escucharon aquellas demos y le ofrecieron el puesto.

Tim y Chris habían fundado recientemente la empresa, asentada en Twycross, tras llevar unos años haciendo juegos que distribuían con el sello Ultimate Play the Game, bajo el que salieron sus primeros éxitos: Jetpac, Sabre Wulf, Knight Lore y Atic Atac. Al entrar David Wise desde el principio, se tuvo que encargar de poner música a todos y cada uno de los títulos que fueron saliendo, empezando por Slalom y Wizards & Warriors en 1987 para NES, la única plataforma para la que crearon contenido hasta la llegada de Game Boy.

Una parte de lo que hacían para la consola de Nintendo eran conversiones de juegos de ordenadores de 8-bits de otros estudios, casos en los que David Wise creaba una banda sonora distinta al resto, como en el Jordan vs. Bird: One on One de Electronic Arts, que en su versión para Commodore 64 tenía música de Rob Hubbard. Otras conversiones que hicieron fueron Marble Madness de Atari, Silent Service de Sid Meier y algunas de Epyx.

Entre los juegos propiamente de Rare se encuentran Cobra Triangle, Solar Jetman, Pin Bot, Time Lord, Captain Skyhawk, las extravagantes adaptaciones peliculeras de Beetlejuice y A Nightmare on Elm Street o su primer título para Game Boy: The Amazing Spider-Man. Si contamos todas sus colaboraciones hasta 1991 la cifra de títulos asciende a los cuarenta. Y sería precisamente ese año cuando llegaría al juego que inició la primera gran franquicia de Rare –si obviamos Wizards & Warriors-, que no es otro que Battletoads. La música de las ranas antropomórficas parientes de las Tortugas Ninja es sin duda la más querida y recordada entre sus primeros trabajos en solitario, y no por la dichosa fama que adquirió de juego duro y difícil, sino por méritos propios.

El éxito de aquella primera entrega junto con su versión de Game Boy y su posterior versión de Mega Drive, dejaría en apenas dos años todo un reguero de secuelas de estos geniales beat’em up con un excelente apartado musical. Empezando por el crossover Battletoads & Double Dragon, pasando por Battletoads in Battlemaniacs y su "Khaos Mountains" (Super Nintendo), Battletoads in Ragnarok’s World (Game Boy) y culminando con el que para muchos es el mejor episodio de la serie, el Battletoads de 1994 para recreativas, también conocido como Super Battletoads. Aquellos que hayan jugado a este fantástico "yo contra el barrio" seguro que recuerdan las guitarras y baterías sampleadas que entran en la primera fase o la progresión de acordes en "The Dark Queen’s Battleship".

Justamente aquel último fascículo de Battletoads sería también el último juego que haría David Wise como único miembro encargado del audio en las oficinas de Rare. Ese mismo 1994 se comenzó a aumentar el equipo para preparar la imborrable huella que dejaría el acuerdo con Nintendo que estaba por materializarse. Comenzaba la etapa de Rareware.

El equipo Rareware al completo

La demo de un juego de boxeo realizada con herramientas de Silicon Graphics fue lo que abrió las puertas para que Nintendo convirtiese a la compañía británica en su estudio second-party –mitad independiente, mitad propiedad de los japoneses- y les encargaran un juego con una de sus IP. El resultado fue Donkey Kong Country para Super Nintendo.

Aquellas populares composiciones atmosféricas con melodías inmortales, sonidos de sintetizador y uso ejemplar de la percusión marcaron un antes y un después en lo que a componer para 16-bits se refiere. El uso de efectos sonoros y trucos para expandir la memoria de la consola se habían convertido en la marca de la casa de Rare, por ello temas como "Jungle Groove", "Aquatic Ambience", "Gang-Plank Galleon" o el tema de apertura son hoy ya piezas de museo. A David Wise le acompañó Eveline Fischer, una de las nuevas incorporaciones, y el también recién llegado Robin Beanland contribuyó con una única pero genial pieza, la "Funky’s Fugue", también llamado tema de Funky Kong.

Y si el primero fue bueno, en Donkey Kong Country 2: Diddy’s Kong Quest la música fue elevada al cuadrado, desde que se inicia con el carismático "K. Rool Returns" hasta que salen las letras finales y suena "Rescued" (o "Re-Skewed" en el remix, la despedida de David Wise en Rare). Entre medias, una colección de temas que se considera una de las cimas de los británicos y de las BSO de videojuegos, coronada por "Forest Interlude", "Mining Melancholy" y "Stickerbrush Symphony". En Donkey Kong Country 3: Dixie Kong’s Double Trouble! , que volvió a contar con Eveline, se cerró la trilogía con un nivel bien alto.

La siguiente creación importante de Rare fue Killer Instinct Classic, que supondría el primer trabajo reconocido de Robin Beanland, encargado también de la secuela y la edición Gold. En esa primera parte también contaría con la ayuda de Graeme Norgate, su nuevo compañero. La música fue una potente combinación de rock y electrónica recogida en el CD Killer Cuts.

Tras estas incursiones en Super Nintendo y la fantástica subsaga Donkey Kong Land en Game Boy, Rare pasaría a trabajar para Nintendo 64 iniciando la consolidación de su edad dorada. La primera gran obra juntaría a los tres compositores de renombre en esta etapa: Robin Beanland, Grame Norgate y el más tardío en unirse: Grant Kirkhope. La misión fue Goldeneye 007, el FPS que revolucionó el género, acabado con unas partituras de acción basadas en los cortes de John Barry, Monty Norman y otros músicos de las películas.

Por el camino llegaría Jet Force Gemini –muy destacable, con grandes pistas como "Water Ruins"- de la alianza entre Beanland, Norgate y Alistair Lindsay, a la par que el otro gran shooter de la consola, Perfect Dark, contaría para su banda sonora con Kirkhope, el propio Norgate y un tema de David Clynick. Se sucedía un buen proyecto tras otro.

Los juegos que terminaron de consagrar a Grant Kirkhope fueron dos de aventuras y plataformas muy queridos dentro del catálogo de Nintendo 64: Banjo-Kazooie y su secuela Banjo-Tooie, con un detalle sonoro y musical a la altura de la sobresaliente experiencia jugable, vestidos por el bluegrass e influencias irlandesas y caribeñas. "Treasure Trove Cave" o el introductorio "Banjo’s Theme" dan claras muestras de ello.

En la actualidad, algunos ex-miembros de Rare bajo el nombre Playtonic Games preparan una secuela espiritual titulada Yooka-Laylee que contará con Grant Kirkhope y David Wise para confeccionar sus notas musicales.

Kirkhope también trabajó en Donkey Kong 64 y Donkey Kong Land 2. Beanland por su parte dejó la obra final de Rare para los 64-bits con el escatológico Conker’s Bad Fur Day, y Norgate se marchó para unirse a Free Radical Design, creadores de los TimeSplitters.

El éxodo. Nace una nueva Rare

Tras un genial Starfox Adventures para Game Cube con la banda sonora de un ya poco prolífico David Wise, el incremento en los valores de producción obliga a Nintendo a retirar su abastecimiento económico, provocando que Rare tuviese que buscar una nueva alianza. En 2002 Microsoft adquiere el estudio británico, que pasa a formar parte de sus filas.

Quitando algunos tempranos juegos portátiles, empezarían a hacer juegos en exclusiva para Xbox como Grabbed by the Ghoulies, Banjo-Kazooie: Nuts & Bolts o los Viva Piñata, en su mayoría con música de Grant Kirkhope. Sin embargo el estudio se estaba diluyendo poco a poco, buena parte de los empleados de la vieja Rare se empezaron a marchar y los sustituyeron. Wise y Kirkhope no aguantaron mucho más, en 2008 dejaron la que había sido su compañía madre, en especial para David Wise, que estuvo más de 20 años.


Este tema de Viva Piñata: Trouble in Paradise fue la emotiva despedida de Grant Kirkhope.

El único miembro que queda es Robin Beanland, que ha seguido componiendo incluso durante los oscuros encargos al servicio de Kinect. Actualmente prepara Sea of Thieves, pero de manera incomprensible no ha trabajado en el resurgir de Killer Instinct que siempre ha sido su principal saga.

Por último, solo me queda recomendar las geniales ediciones en vinilo que ha lanzado iam8bit de las BSO de Battletoads, Banjo-Kazooie y Perfect Dark. Son ediciones algo limitadas, pero alguna de ellas todavía se puede conseguir. Y por supuesto, si queréis revivir la gloria de aquellas míticas composiciones, el reciente recopilatorio Rare Replay para Xbox One incluye la mayor parte de los juegos que se comentan en este artículo.

¡Pasad una buena semana!

Colaborador
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