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Watchmen 1x05: Y se hizo la luz - Resumen y análisis

Looking Glass sabe qué es lo que pasó el 2 de noviembre de 1985, las pastillas de William Reeves se llaman Nostalgia y, definitivamente, Ozymandias está en las nubes.
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Queda un minuto para la medianoche. Queda un minuto para que se produzca el final de Watchmen, que ya ha superado el ecuador de su primera y, de momento, única temporada. Cuatro escasos episodios nos separan del final, y mientras tanto las manecillas del reloj siguen avanzando lenta pero inexorablemente hacia esa medianoche temida, ese final del mundo tal y como lo conocemos. Little Fear of Lightning parece el principio del fin, la caída libre que se produce cuando alcanzas el cenit y es el momento de resolver, de entender, de comprender qué está sucediendo en esta historia extraída de la mente de Damon Lindelof.

Queda un minuto para la medianoche

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Dirigido por Steph Green y escrito por el propio Lindelof y Dave Gibbons, dibujante de la novela gráfica original, Little Fear of Lightning nos ha hecho encogernos de miedo, aplaudir a los más nostálgicos y sentirnos frustrados ante un mundo en el que la verdad tiene muchas capas, muchas máscaras. En este episodio, nos llevan de la mano a conocer la dolorosa pero anhelada verdad: algo que nos hará libres, pero que también entraña peligro. La información es poder, y en las manos equivocadas puede significar una condena. Pero nadie dijo que el mundo de Watchmen fuera justo. Y, si os lo dijeron, os mintieron. Una vez más.

Espejito, espejito

Es el momento de conocer al hombre que hay debajo de la máscara. Mucho se habla del lado humano de los superhéroes, pero lo cierto es que en el caso del detective Wade Tillman, también conocido como Looking Glass, esa humanidad la refleja incluso en el extraño material de su máscara. La historia de Wade Tillman es la misma que comparten muchos otros estadounidenses que presenciaron el ataque del 2 de noviembre de 1985: un calamar gigante, una abominación, se materializó en pleno corazón de Nueva York. La explosión de tal teletransporte sesgó la vida de millones de personas, pero las secuelas quedaron marcadas en las vidas de otros tantos millones y millones de personas. En ese momento, Wade no era más que un niño. Un niño que vio muy de cerca el rostro de la muerte a una edad demasiado temprana para comprender lo que está sucediendo.

Pero, a pesar del miedo, a pesar de que Wade Tillman vive calculando en una libreta cuánto tiempo tarda en llegar a su búnker corriendo desde su casa, nuestro detective lanza una reflexión que nos hace pensar, cuanto menos: "Si el calamar no hubiera aparecido, estaríamos reducidos a cenizas. Nos unió ante una amenaza común", podemos escucharle cuando se reúne con su grupo de apoyo. Es triste, ¿verdad? Que el ser humano requiera de una catástrofe como la que maquinó Adrian Veidt para que se deje de matar entre sí. Pero, como siempre decimos, funcionó: la guerra nuclear que estaba a punto de librar la Unión Soviética contra Estados Unidos se esfumó. Es triste, pero funcionó.

Los problemas para Wade no han acabado aquí: ya con su exmujer nos queda claro que su vida ha ido en picado, incapaz de superar sus propios miedos. ¿El material de su máscara? Es un material llamado reflectatine, que ofrece la compañía EDS (Extra-Dimensional Security), encargada también de esos aparatos que sirven para avisar de si se produce una nueva lluvia de calamares. ¿Recordáis eso de ponerse papel de aluminio en la cabeza por si vienen los extraterrestres? Pues eso es el material reflectatine. No sirve para nada. Es justo ese papel de aluminio que nos poníamos en la cabeza para jugar… pero a Wade le sirve para ocultarse, esconder esos ojos verdes tristes y sentir que lleva consigo un lugar seguro en ese mundo que tanto le aterra. De hecho, podemos ver que Wade no usa reflectatine sólo en su máscara cuando es Looking Glass: incluso utiliza gorras forradas con el mismo material, para controlar su ansiedad tal y como observa su exmujer, Cynthia Tillman (Eileen Grubba). Cynthia, que se ha encargado de analizar las pastillas de William Reeves. ¿Y sabéis de qué se tratan? De Nostalgia. Son pastillas fabricadas por Trieu Enterprises y son cápsulas que contienen recuerdos. En este caso, serían recuerdos de William Reeves, abuelo de Angela Abar. Pero Cynthia nos hace ver algo más: son pastillas que parecen ilegales, peligrosas. De hecho, los efectos secundarios de las pastillas son, cuanto menos, irrisorios:

Reflectatine, el papel de aluminio de Watchmen

Lo que no sabe Wade es que se está metiendo en la boca del lobo por ayudar a Angela Abar… y, como le ha pasado toda su vida, sin ser consciente de ello. Es entonces cuando aparece un nuevo rostro en sus sesiones con el grupo de apoyo. Y cuando aparece alguien nuevo sin aparente explicación, es el momento de desconfiar. Este personaje es Renee (Paula Malcomson), y parece que consigue llamar la atención de nuestro Wade. Tanto es así que acaban yendo juntos a tomar cerveza. Lo que en un principio puede parecer un gesto casi inocente y sin maldad ninguna, pronto acaba convirtiéndose en algo muy distinto: cuando llegan a recoger a Renee, lo hacen en una cierta camioneta azul que nos debería de sonar del primer episodio. ¿Os acordáis del miembro de la Séptima Caballería que disparó contra el agente Charlie Sutton? Pues esta es su misma camioneta… y la lechuga que se cae a la carretera, a propósito para que Wade la vea, nos lo termina de confirmar. En el camión ese no se oculta sólo un montón de lechugas: también un maletín con el símbolo inconfundible de Trieu Enterprises.

Siguiendo las órdenes dadas por Laurie Blake, que ahora está al mando de la policía de Tulsa, Looking Glass se pone en camino y decide perseguir la camioneta. Entonces, es el momento de la revelación: los agentes estaban buscando la iglesia en la que la Séptima Caballería grabó ese mensaje de amenaza. Pues nunca la iban a encontrar porque la susodicha iglesia no es más que un plató de televisión. Una farsa, de nuevo. Para colmo, descubrimos que la Séptima Caballería está trabajando en una ventana de teleportación CX-924, uno como el que, según se destila de las palabras de Wade, se utilizó para teletransportar al calamar gigante el 2 de noviembre de 1985 a Nueva York.

Un pacto squid pro quo

"Vas a abrir un portal en Tulsa", dice Wade. "Vas a lanzar otro calamar encima de nosotros". Bufa su interlocutor. "Oh, vamos. ¿Qué habría de original en ello?", pregunta el senador Joe Keane. Sí. Tal y como descubrimos gracias a las cartas del episodio anterior, Keene está metido hasta las cejas con la Séptima Caballería. Y el jefe de policía, Judd Crawford, también. "Ambos manejábamos nuestros propios comandos", explica Keene. "Para mantener la paz". Una paz que Angela Abar amenaza con destruir porque está ocultando a William Reeves, que mató a Crawford supuestamente. Así que Keene le ofrece a Wade una propuesta. Ser libre y descubrir la verdad del 2 de noviembre de 1985 a cambio de apartar a Angela de en medio durante dos días*. Está claro que Wade Tillman, también conocido como Looking Glass, no tiene mucho margen de decisión… así que se sienta a ver el disco que Keene asegura que vio una vez que entró a formar parte del gobierno de los Estados Unidos.

Y se hizo la luz. El contenido del CD es una grabación de Adrian Veidt con fecha del 1 de noviembre de 1985, 24 horas antes de que ponga marcha en plan; 24 horas antes de que siembre el terror con el lanzamiento de su calamar gigante. Es un mensaje dirigido al que es actual presidente de los Estados Unidos, Robert Redford, que ha estado sentado en el Despacho Oval durante los últimos 30 años. El mensaje de Ozymandias, del hombre más listo del mundo, no deja lugar a dudas: los calamares no vienen de ninguna dimensión extraterrestre. Al contrario, representan el terror "y yo soy su arquitecto", expresa Veidt. Todo es una farsa. Todo ha estado planificado desde el momento en el que apretó el interruptor y lanzó al calamar. Incluso la elección del presidente Redford fue orquestado por Veidt. El terror une a las personas, les salva de su extinción. Ese es el legado de Ozymandias: un mundo sometido a extraños eventos "transdimensionales" para recordar, para recordar lo que sucedió el 2 de noviembre de 1985. Porque esa es la realidad: los pequeños calamares no vienen de ninguna parte. No vienen de ninguna otra dimensión, ni son extraterrestres. Es todo un montaje, una farsa. Fueron creados biológicamente por Adrian Veidt para mantener al mundo con las manos unidas frente al miedo, el miedo a lo desconocido. El miedo a que se repita el 2 de noviembre de 1985.

El legado de Ozymandias, un mundo unido por el miedo

Wade abandona el lugar, intenta seguir con su vida, pero sabe mucho. Sabe, en otras palabras, secretos gubernamentales. Looking Glass es un cabo suelto que ha servido para que Laurie Blake espose al fin a Angela Abar, después de que ésta confiese al micrófono que hay escondido en el cactus de la mesa de Wade que su abuelo dice haber sido el asesino de Judd, y que ella lo ha encubierto. Mientras se llevan detenida a Angela Abar, también conocida como Sister Night, en un arranque de nervios decide tomarse las pastillas de William Reeves. Nostalgia. Estamos seguros de que en el próximo capítulo conoceremos más detalles del abuelo de Angela. Looking Glass ha hecho lo que le habían pedido: que Angela Abar esté fuera de juego durante esos dos días que pedía Keene. Pero Wade ha tenido acceso a información más que privilegiada. Una información que podría poner en peligro la seguridad nacional. "Vas a matarme", le dijo Wade a Keene antes de ver siquiera el disco. Looking Glass sabe distinguir una mentira, de una verdad. El detective Wade Tillman sabe que aquella investigación en el lugar de la Séptima Caballería ha sido su sentencia de muerte. Al final del capítulo, se escucha un derrape. Se abren las puertas de un furgón. Varios miembros de la Séptima Caballería salen del vehículo. Portan armas con ellos, y se dirigen a casa de Looking Glass. Que se haya hecho la luz en la vida de Wade sólo puede significar que su vida corre peligro. Esperamos que, esta vez, pueda hacer en menos tiempo la carrera hasta su búnker.

Un extra: en esta página extraída de la novela gráfica Watchmen podéis ver a los científicos y artistas trabajando en el diseño del calamar gigante.

*Recordemos que, en el capítulo anterior, Lady Trieu y el propio William Reeves estaban hablando de que "algo" sucedería en tres días. Y sea lo que sea que tiene que suceder, parece que la Séptima Caballería y quien sea que está detrás de la organización – que cada vez todo apunta más a Lady Trieu - quiere a Angela quitada de en medio.

Man on the Moon

Ozymandias es el otro pilar de este episodio quinto. Adrian Veidt sigue entretejiendo, con un filo hilo y con los recursos limitados que tiene a su alcance, su escapatoria. Ya nos quedó claro en el episodio anterior que el hombre más listo del mundo no está en ese lugar paradisíaco por gusto: alguien lo ha llevado a esa cárcel, y ahora su misión es conseguir salir de ahí. Con ayuda de todo un ejército de Ms. Crookshanks y Mr. Phillips, Veidt consigue calcular cuál es la altura, fuerza y arco precisos que tiene que trazar esa rudimentaria catapulta que ha construido. Armado con su traje espacial y una rosa, el hombre más listo del mundo se lanza por los aires… para atravesar el cielo. Literalmente.

Su aterrizaje o, más bien, alunizaje, no puede dejarnos menos sorprendidos: ¿dónde está Adrian Veidt? Frente a él se encuentra el enorme Júpiter y, por una cuestión de cercanía y proximidad, se puede deducir que ha aterrizado en la superficie de una de las lunas que giran en torno al enorme planeta. Mi apuesta es por Ganímedes, la luna más grande de nuestro Sistema Solar, que evoca al rapto de Ganímedes por parte del dios Zeus. Después de todo, lo de Adrian Veidt parece más un rapto que otra cosa. Por las imágenes de la superficie del lugar, todo parece encajar si pensamos que se trata de esta luna. Así que eso nos da a entender que, desde luego, Adrian Veidt no está en la Tierra. Al menos, donde ha aterrizado, no es la Tierra en absoluto. Pero volvamos con el hombre más listo del mundo: con los cadáveres de sus sirvientes ha compuesto un mensaje. "Save Me D" (Sálvame, D). Sin embargo, no le da mucho tiempo a celebrar que ha conseguido componer ese mensaje y que un satélite lo grabe con su cámara: el Guardián del Juego, que rige las normas de esa cárcel paradisíaca, le hace volver tirando de la cuerda que tiene enganchada a su cuerpo.

El hombre más listo del mundo se lanza por los aires… para atravesar el cielo. Literalmente

Aquí se produce una interesante conversación entre ambos personajes: "Señor Adrian Veidt, por el poder que me ha sido concedido como el guardián de estas tierras, os pongo bajo arresto. Que Dios tenga piedad de vuestra alma", sentencia el Guardián del Juego. "¿Dios?", pregunta Ozymandias. "Vuestro Dios os ha abandonado. ¿Cómo no lo haría? ¡Sois patéticos!" Golpe en la cara. "El Señor Adrian Veidt está en lo cierto. Nuestro Dios nos ha dejado. Y es poco probable que regrese". ¿De qué Dios están hablando? Pues el único que ostenta un título como ese es Dr. Manhattan, a quien un día el científico Wally Weaver describió de la siguiente manera, después de que Jon Osterman sufriera el accidente: "God exists and he’s American" ("Dios existe, y es americano"). Así que esto más nos hace inclinarnos ante el hecho de que es Dr. Manhattan quien ha encerrado en ese lugar a Adrian Veidt, en pleno espacio. Algo que no le costaría en absoluto hacer dadas sus capacidades.

Pero, antes de terminar, volvamos al mensaje que escribió Veidt en esa luna que podría ser Ganímedes, la luna más grande del Sistema Solar: Sálvame, D. ¿Esa "D" a quién puede referirse? Si bien podría ser una "D" de Dr. Manhattan, lo cierto es que hay otra teoría muy interesante que ronda ya por las redes y que gustará a los más nostálgicos:

Esa "D" puede hacer referencia a Dan Dreiberg, también conocido como Búho Nocturno II. En el diseño del dildo que Laurie porta en su maletín, Dreiberg firmó el boceto como "D". Además, podemos rizar mucho más el rizo: Dan Dreiberg es el responsable de una compañía llamada MerlinCorp – sí, como el mago Merlín -. Es por eso que me atrevería a pensar que el satélite que ha captado el mensaje de Veidt es uno perteneciente a la compañía de Dan. Si es así, sólo el siguiente capítulo lo dirá. De momento, Adrian Veidt está bajo arresto. Otra vez.

Referencias, detalles

Es el momento de pasar a las referencias, esos guiños o detalles que también merece la pena mencionar no sólo porque son curiosos, sino porque pueden aportar más fondo a la historia que Damon Lindelof nos va entretejiendo con cada episodio. Empecemos:

  • Pale Horse, de Steven Spielberg
  • Ya hemos dicho que el universo de Watchmen nos muestra a un Estados Unidos alternativo, en el que la historia no se corresponde del todo con nuestra realidad. No sólo Robert Redford es el presidente, sino que EE.UU. ganó la guerra de Vietnam gracias a Dr. Manhattan. Steven Spielberg cuenta entre su filmografía con grandes películas bélicas, como pueden ser Salvar al soldado Ryan o 1941, que tienen la Segunda Guerra Mundial como telón de fondo. Sin embargo, en el mundo de Watchmen, nuestro querido director se dedicó a hacer otras películas como Pale Horse, que cita Renee cuando se está tomando esas cervezas con Looking Glass.

    Pale Horse o Marine Medium Tiltrotor Squadron 561, que fue un escuadrón o unidad de entrenamiento que estuvo en su momento destacado en Vietnam.

  • Vándalos
  • Al principio del episodio, un joven Wade Tillman se cruza en el camino de unos rateros, que estaban escondidos en un callejón. Esa banda es la misma que se ocupó de acabar con la vida de Hollis Mason, también conocido por ser el primer Búho Nocturno.

  • Nostalgia y el Método Veidt
  • El nombre que llevan las pastillas de William Reeves no siempre fueron píldoras para la memoria: Nostalgia fue también un perfume que Adrian Veidt puso a la venta para manipular a la sociedad. El olor de esta fragancia estaba estudiado para hacer pensar a las personas en otros tiempos, tiempos mejores, tiempos de paz... en un mundo en guerra.

    Otro producto muy popular entre la sociedad de 1985 fue el libro El Método Veidt, un libro escrito por el propio Adrian Veidt. En pocas palabras, se puede describir como el típico libro de autoayuda donde el vigilante compartía con sus lectores sus trucos para cuidarse y para sacar al superhéroe que todos llevamos dentro:

  • Justicia Encapuchada y Capitán Metrópolis
  • Cuando Wade Tillman se sienta un rato a ver la tele, con esa lata de judías que nos hace pensar en Rorschach, empieza el programa American Hero Story. Esta serie cuenta las aventuras de los Minutemen, grupo de vigilantes que fundó, precisamente, Búho Nocturno. En la escena podemos ver a Justicia Encapuchada y a Capitán Metrópolis manteniendo relaciones. Los rumores afirmaban que ambos vigilantes fueron amantes en secreto, pero el experto agente Petey - el acompañante de Laurie Blake - ya nos advirtió en el episodio anterior que la serie está plagada de datos incorrectos e invenciones. Así que es posible que Justicia Encapuchada nunca tuviera ninguna relación con Capitán Metrópolis.

    Pero la pregunta de quién es Justicia Encapuchada continúa en el aire. Hacia el final del episodio, podemos escuchar a Panda conversar con Red Scare sobre American Hero Story, y pronuncian la siguiente frase: "Dr. Manhattan es Justicia Encapuchada". ¿Os acordáis de la teoría que señalaba que William Reeves podía ser Justicia Encapuchada? ¿Os acordáis de que William le dijo a Angela Abar "quizás soy Dr. Manhattan", cuando ella no creyó que hubiese sido capaz de ahorcar a Judd? Considero que esta es una forma muy sutil, narrativamente muy bien hilada, de llevar nuestros pensamientos hacia el hecho de que William es Justicia Encapuchada. Pero sólo los próximos episodios lo aclararán. Queda descubrir qué recuerdos son los que verá Angela Abar después de tomarse las pastillas.

  • I did it!
  • Parece que Ozymandias nunca, nunca cambiará: el personaje, después de componer ese mensaje de socorro en el espacio, exclama victorioso un "¡Lo conseguí!". Esa frase, y el gesto de sus brazos alzados hacia arriba, no es casualidad: es lo mismo que hizo cuando, el 2 de noviembre de 1985, consiguió poner en práctica su plan y hacer que la amenaza de la guerra nuclear desapareciera.

  • De piratas, de Navíos Negros y de cadáveres
  • Ese momento en el que Adrian Veidt apila concienzudamente los cadáveres de sus sirvientes para componer el mensaje de socorro, nos ha hecho pensar inevitablemente en Los Relatos del Navío Negro, una pequeña historia de piratas que hay en medio de la historia principal de Watchmen. En esta historia, el protagonista es el único superviviente de un naufragio y, para escapar de la isla en la que está atrapado, construye una barca con los cadáveres que han aparecido en la orilla. Para hacer algo así, poca humanidad ha de quedar en una persona... Lo que nos hace pensar que, si algo no tiene ya Ozymandias, es ni un atisbo de la misma.

    Hacia la caída libre

    Little Fear of Lightning supone el paso adelante en el ecuador de Watchmen, una serie que, al igual que la novela gráfica original, sabe llevar al espectador de la mano a través de un camino lleno de incertidumbre, dudas y teorías a cuál más dispar. Desde el primer día se supo que Watchmen iba a ser una de esas series donde, junto a tus amigos, te dedicas a conspirar y a debatir sobre lo que está por llegar en los próximos episodios. Una serie, libro o película que haga pensar, es un producto bien hecho, y Damon Lindelof sigue demostrando con cada golpe de diálogo que ha sabido cuidar al milímetro la memoria, el legado y el cariño que suscita un trabajo como fue el de Watchmen.

    Después de ver este quinto episodio he sentido lo mismo que con el episodio piloto: tres páginas de apuntes más tarde, he podido concluir que ya está todo preparado, que lo único que nos queda es abrochar bien el cinturón de seguridad para permitir que Damon Lindelof siga descorriendo lo que se oculta detrás del telón... porque vienen curvas. Lo que también ha despertado en mí este episodio es verdadera lástima por aquellos espectadores que están viendo la serie sin haber leído la novela gráfica. Si bien es cierto que se puede entender con facilidad el hilo narrativo - tranquilos, estamos todos igual de perdidos -, es una pena que no puedan haber aplaudido cuando Lindelof nos ha mostrado al calamar gigante en pleno corazón de Nueva York, que no sepan cuán trascendente es que Looking Glass haya visto ese vídeo de Adrian Veidt, que desconozcan que la madre de Laurie Blake se llamaba Sally Júpiter y que por eso, a lo mejor, Dr. Manhattan tiene justo allí enfrente encerrado a Ozymandias.

    Abrochemos el cinturón de seguridad, y dejemos que Lindelof siga descorriendo el telón

    Como decíamos antes, este es el momento en el que la serie ha alcanzado su llegada al cenit. Este es ese momento en el que los grandes misterios de la trama van a ir desvelándose a toda velocidad, conforme el goteo de los episodios nos llegue. A estas alturas, donde la incertidumbre es tan grande como Júpiter, sólo nos queda dejar que nos sorprendan a la altura de las expectativas que despierta una producción de HBO. Aún falta mucha historia, muchos enigmas por resolver... y, por favor, que no le peguen un tiro a Looking Glass.

    Cristina M. Pérez
    Colaboradora
    hbo
    watchmen
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