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Watchmen 1x01: Es verano y nos hemos quedado sin hielo - Resumen y análisis

HBO despeja las hojas de otoño y arranca con su gran nueva producción, donde enmascarados, vigilantes y policías se ven las caras en una nueva historia a cargo de Damon Lindelof.
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El mundo es un lugar extraño, y el de Watchmen no iba a ser menos. Estamos en 2019, pero Damon Lindelof no ha querido olvidar. Olvidar significa permitir que algo deje de existir para siempre y hoy, más que nunca, es crucial que ciertas cuestiones se mantengan recientes y dolorosamente cerca de nuestra retina. El primer episodio de la nueva gran producción de HBO, Es verano, y nos hemos quedado sin hielo, comienza recordando.

Recordar, por su parte, significa mantener viva la memoria, y que no queden impunes actos tan atroces como la matanza de Tulsa en el año 1921: muertos y más de 800 heridos bañaron las calles de esta localidad de Oklahoma. Todos ellos negros; todos ellos sometidos bajo el yugo de la supremacía blanca y una ideología que queda esgrimida sin atisbo de bondad por el Ku Klux Klan. Padres, madres e hijos obligados a huir de sus hogares, después de que sus vidas y negocios hayan sido destruidos a golpe de bala.

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Es el año 2019 y un policía enmascarado ha sido abatido en Oklahoma

Lindelof no estaba dispuesto a permitir que Tulsa cayera en el olvido: "Usar Watchmen como mecanismo para exponer esta parte de la historia olvidada me hizo sentir bien", sostiene el creador de la serie. "El género de superhéroes siempre parece tener lugar en Nueva York, Gotham City o Metrópolis. Y Gotham City y Metrópolis son solo paradigmas de Nueva York. Entonces pensé: ¿cómo se vería un programa de superhéroes en Oklahoma?"

Un niño consigue escapar; un niño que, años más tarde, cuando la pesadilla se aproxime para llamar a la puerta una vez más... vigilará a los demás. Pero ya no es 1921. Es el año 2019 y un policía enmascarado ha sido abatido en Oklahoma. Un momento. ¿Esto no iba de superhéroes, con capas y poderes, luchando contra los malos? No. Esto es Watchmen, y este es el mundo real.

Todo sigue igual, todo ha cambiado

Para comprender Watchmen de la mano de Damon Lindelof, es necesario echar una mirada más al pasado. En este caso, a la novela gráfica creada por Alan Moore y el artista Dave Gibbons en el año 1986. La producción de HBO se basa en este mismo universo, quedando completamente al margen de la propuesta que Zack Snyder llevó a la gran pantalla en el 2009. La serie de Lindelof embarca a los espectadores 30 años después de los acontecimientos del material original, apostando por una historia original que se sostiene sobre los 12 tomos de la novela a modo de pilares inquebrantables.

¿Qué sucedió antes? La novela gráfica de Watchmen nos brinda un ochentero Estados Unidos alternativo a través de sus páginas; un Estados Unidos que salió victorioso de la guerra de Vietnam y que nunca presenció el caso Watergate, que salpicó y condenó la presidencia de Richard Nixon. A nivel internacional, se detalla a los lectores un contexto geopolítico tenso, peligroso y amenazante entre Estados Unidos y la Unión Soviética, dos bloques que caminan sin pausa hacia una Tercera Guerra Mundial presidida por un conflicto nuclear. Esta crítica situación advierte de la destrucción del mundo, a medida que el Reloj del Juicio Final avanza sus manecillas hacia la medianoche: la humanidad está cada vez más cerca de su propia desaparición.

El Reloj del Juicio Final avanza sus manecillas hacia la medianoche

En medio de este caos político aparentemente imparable, encontramos a nuestros protagonistas originales; vigilantes que, con rostros enmascarados y luciendo nombres y vestuarios a cuál más llamativo, tratan de erradicar el mal en las calles neoyorquinas. Laurie Juspeczyk / Espectro de Seda II, Dan Dreiberg / Búho Nocturno II, Edward Morgan Blake / Comediante, Adrian Veidt / Ozymandias o Walter Kovacs / Rorschach junto a Jon Osterman / Dr. Manhattan, se disponían a golpear, arrinconar y encarcelar la ponzoña de la sociedad. Sin embargo, hubo uno de ellos que comprendió dónde radicaba el verdadero dilema; el origen real de la maldad no estaba en un ladrón o en una banda de narcotraficantes. No. Ozymandias comprendió que todas esas proezas contra el crimen daban igual si, finalmente, tenía lugar la mencionada Tercera Guerra Mundial. Con el objetivo de zanjar de una estocada la cuestión, el conocido como el hombre más inteligente del mundo comenzó a elaborar su plan, su obra maestra, la mayor representación de que el fin justifica los medios.

Los métodos de Ozymandias no fueron los más heroicos. Pero es que Watchmen no pretende ensalzar la figura del héroe: sino corromperla, mostrar su lado más humano, desenmascararlo y arrancarle la capa a trizas para que se vea su verdadero rostro. Así que lo que hizo Adrian Veidt fue, básicamente, reírse de los lectores al final de la historia de Moore. Hay que señalar que este punto de la trama difiere entre la novela gráfica y la película de Zack Snyder, y la producción de HBO queda regida por la historia de Moore y Gibbons. En la obra original, Ozymandias creó un monstruo lo suficientemente aterrador como para que cualquier mente humana fuera sometida al terror; una criatura como recién salida de una pesadilla: una especie de calamar mutado, una bomba de ingeniería genética, expuesto al mundo como si fuera el ataque de una fuerza alienígenta. Ozymandias teletransportó a la criatura al corazón de Nueva York mediante una réplica de los poderes de Dr. Manhattan, y la hizo estallar en ese instante sesgando la vida de millones de personas… para salvar a billones. Este evento tuvo lugar el 19 de octubre de 1985, y se conoce en la producción de HBO como el D.I.E. (Dimensional Incursion Event, por sus siglas en inglés).

El 19 de octubre de 1985 tiene lugar el D.I.E. (Dimensional Incursion Event), día en el que Ozymandias mató a millones de personas

Ozymandias contó su chiste final en forma de calamar alienígena y consiguió que Estados Unidos y la Unión Soviética se dieran la mano… para sellar así la paz en prevención de otro posible ataque venido del espacio exterior. ¿Salvó Ozymandias el mundo? La respuesta es que, en esos convulsos años 80, su plan sirvió. Pero ni siquiera Adrian Veidt pudo arrancar de cuajo el mal que gobierna en el mundo: los supremacistas, la tenencia de armas, la violencia callejera y las injusticias sociales siguen pululando en las vidas de las personas. ¿Hace falta otro calamar gigante para calmar los ánimos? De momento, lo que necesitamos es hielo.

Es verano en Tulsa

Tulsa en 2019 es un lugar muy diferente: la población negra está perfectamente integrada, tal y como queda patente para la audiencia gracias a las elecciones de la directora del episodio Nicole Kassell y el guionista Damon Lindelof. En medio de este contexto aparentemente idílico, sin embargo, encontramos las mezquinas grietas a través de las que se cuela la ponzoña de los años 80… y de la década de 1910: la supremacía ha regresado a las calles de esta población, pero con un rostro diferente; con una máscara distinta.

La supremacía, el radicalismo y la violencia armada quedan encarnadas en la Séptima Caballería. Se trata de un grupo de fanáticos que, tomando el Diario de Rorschach de los años 80 como si de una Biblia se tratara, deciden aplicar el pensamiento absolutista de este vigilante como método para cambiar un mundo que no les gusta. Para ellos, sólo existe el bien o el mal, y no hay lugar para la escala de grises que conforma la realidad. Este grupo amenaza con matar agentes de policía en caso de que no les permitan alcanzar "su misión". Y cumplen con su palabra al disparar al agente Charlie Sutton (Charles Brice), a quien vemos deteniendo el vehículo de uno de los miembros de esta agrupación al principio del episodio.

La supremacía blanca tiene ahora otro rostro; usa una máscara de Rorschach

Watchmen arranca su primera temporada dejándonos claras dos cuestiones fundamentales: la policía también necesita ocultar su rostro para evitar las posibles consecuencias que conlleva el ser reconocido, al tiempo que no pueden, por cuestiones de seguridad, revelar que trabajan como agentes; por otro lado, las armas de fuego requieren de un permiso especial para ser usadas... un permiso que casi acaba con la vida del agente Sutton, que termina en el hospital gravemente herido de bala.

Es en este momento cuando llega ella: Sister Night. La hermana de la noche. Angela Abar, vietnamita. La ganadora de un Oscar Regina King, que ya trabajó con Lindelof en The Leftovers. Angela Abar no está dispuesta a dejar impune el ataque de la Séptima Caballería contra el agente Setton, así que empieza a buscar supremacistas blancos, dejándose llevar por su inigualable olfato. "Huelen como la lejía", esgrime Abar, que no tarda en encontrar a un sospechoso.

La policía no puede decir que son agentes del orden, así que Angela Abar finge haberse retirado del cuerpo y ser panadera

Aunque afirma ser panadera en una clase llena de niños, lo cierto es que esta es sólo una coartada para ocultar que de verdad es una agente de la ley. Utilizando su falsa panadería a modo de Batcueva, nuestra protagonista se dedica realmente a la lucha contra el crimen adoptando el pseudónimo Sister Night y un atuendo similar al de una monja. Su marido, Cal Abar (Yahya Abdul-Mateen II), asiste con preocupación cada vez que su mujer tiene que lanzarse a combatir el mal de esta forma. Y sus hijas - que parecen ser adoptadas -, tampoco rechistan cada vez que su madre tiene que ir "a la panadería".

Aquí entra en juego la figura del Jefe de Policía de Tulsa Judd Crawford (Don Johnson): ante el regreso de la Séptima Caballería y sus amenazas, Judd decide aprobar la aplicación del Artículo 4, una norma que permite a los miembros del cuerpo portar armas de fuego ya que la mayoría de los agentes consideran que su vida se encuentra en riesgo inmediato y directo. Judd da luz verde a este acta, pese a que "será su funeral". Y vaya que si lo será.

Judd Crawford decide aplicar el Artículo 4, que permite a los policías volver a utilizar armas de fuego

Mientras tanto, otro vigilante que trabaja en la policía, Looking Glass (Tim Blake Nelson), somete a un interrogatorio digno de psicotécnico al sospechoso que Abar encontró. Después de que el tipo se niegue a colaborar, pese a que Looking Glass ha detectado claros signos de simpatía hacia la supremacía blanca y Rorschach, será el turno de Sister Night formular las preguntas de un modo distinto: a golpe de rosario, nuestra protagonista consigue averiguar que la Séptima Caballería se encuentra operando desde un rancho vacuno.

Looking Glass, el agente vigilante que somete a los sospechosos a unos duros interrogatorios

Hay que señalar que una de las preguntas que Abar le lanza al sospechoso es: "¿Dónde está él?" No sabemos si se refiere a Adrian Veidt - al que se le ha declarado oficialmente muerte después de 7 años desaparecido - o si Abar está preguntando por el propio Rorschach. Según los documentos de la producción, Veidt Declared Dead, se desconoce el paradero de este vigilante, aunque sabemos que Walter Kovacs encontró su final a manos de Dr. Manhattan en Karnak, la base del Ártico de Ozymandias, en el año 85. Sin embargo, será interesante si la policía no lo ha dado por muerto y consideran que es realmente Rorschach el que está detrás de la Séptima Caballería.

Después de descubrir que los supremacistas tienen uno de sus centros de operaciones en el mencionado rancho de ganado, Angela Abar no tardará en ponerse manos a la obra y, junto a otros vigilantes que también forman parte del cuerpo, estará dispuesta a desarticular la banda de la Séptima Caballería. A su lado encontramos a personajes como el impenetrable Looking Glass (Tim Blake Nelson), Red Scare (Andrew Howard) y Pirate Jenny (Jessica Camacho), que tampoco querrán perderse la fiesta y colaborarán en la investigación.

La Séptima Caballería está haciéndose con baterías de litio sintético extraídas de relojes

La sorpresa llega cuando, al llegar al rancho, los espectadores descubrimos que estos supremacistas se están dedicando a una tarea cuanto menos llamativa: están despiezando relojes para arrancarles las baterías de litio. Sin embargo, antes de que podamos cuestionarnos nada, la refriega no tarda en tener lugar cuando nuestros agentes llegan a la zona señalada. En este momento, se produce un nostálgico momento para los lectores de la novela gráfica - y también para los fans de la película de Snyder -, ya que Judd y Pirate Jenny se ponen a los mandos de la nave Archie o Arquímedes - sí, como el nombre del búho de Merlín el Encantador -. Se trata de un vehículo que fue utilizado por Dan Dreiberg / Búho Nocturno II durante sus correrías en los años 80 para dar caza a los criminales.

Lluvias veraniegas

Ah. Además de una guerra abierta entre la policía y la Séptima Caballería, Tulsa también sufre de intermitentes lluvias de... calamares. Viscosos, gelatinosos y pequeños, caen cual torrente del monzón durante unos instantes sobre coches, viviendas y personas. Para algunos puede resultar cómico, extravagante y extraño; otros, en cambio, consideramos este elemento como una nueva invitación para hacer memoria: recuerda lo que sucedió en 1985, y no dejes que el mundo vuelva a verse abocado a su propia extinción.

Dejando a un lado la cuestión romántica del asunto, lo cierto es que los habitantes de Tulsa parecen bastante habituados a este fenómeno cefalópodo: en las calles de la ciudad suena una alarma que advierte a los ciudadanos de tomar precauciones y, una vez que termina esta singular lluvia... todo vuelve a la normalidad. Como si nada hubiera sucedido. De hecho, el gobierno de Robert Redford - que lleva 30 años en la presidencia - destina incluso un servicio de limpieza comunitario para limpiar las calles... y que los calamares pasen a ser, una vez más, un recuerdo.

No es oro todo lo que reluce

Hay que tener clara una cosa: en Watchmen, no todo es blanco o negro, a pesar de que así concebía Rorschach el mundo. No es un universo donde existen buenos muy buenos y malos muy malos. Es por eso que Nicole Kassell y Damon Lindelof deciden hacer un alto en esta guerra abierta entre la policía y la Séptima Caballería... para llevarnos lejos. Nos alejamos de Tulsa para sumergirnos en la campiña inglesa. Allí, en un solitario castillo, habita cierto personaje que será de gran relevancia para la historia.

Acompañado por Mr. Phillips (Tom Mison) y Ms. Crookshanks (Sara Vickers) encontramos al Hombre Rubio (Jeremy Irons). Todas las referencias, suposiciones, teorías y pensamientos relacionados con la producción de HBO apuntan a que este hombre rubio no es sino Adrian Veidt / Ozymandias, a pesar de que Damon Lindelof todavía no lo ha confirmado. Hemos de incidir en que este personaje de la obra original, tan clave en la novela gráfica, lleva 7 años desaparecido y que ha sido declarado oficialmente muerto en la serie de HBO. Eso, al menos, es lo que se puede leer en el titular del periódico The Tulsa Sun. Podéis leer la noticia completa aquí.

Adrian Veidt / Ozymandias lleva 7 años desaparecido, y ha sido declarado oficialmente muerto

No sabemos si Ozymandias vive, muere, es Jeremy Irons o si está preparando otro calamar gigante en una de las torres de este castillo de Gales. Lo que está claro es que el Hombre Rubio disfruta de las delicias que le brinda su indudable fortuna. Mimado y cuidado por Mr. Phillips y Ms. Crookshanks, este curioso personaje afirma estar trabajando en algo. Lejos de resultar una cuestión biológica relacionada con calamares, el Hombre Rubio está escribiendo una obra de teatro. Dicha pieza literaria lleva el título The Watchmaker's Son.

El título de la obra de teatro, "una tragedia en cinco actos", podría hacer referencia a Jon Osterman / Dr. Manhattan. De niño, Osterman se ocupaba de aprender la profesión de su padre, relojero, una labor que le llevó a interesarse por el mecanismo del tiempo... a niveles más bien subatómicos. Acabó convirtiéndose en físico nuclear, antes de sufrir el accidente que le convertiría en Dr. Manhattan en las instalaciones de Gila Flats, en 1959. La única mención directa que encontramos en este episodio a Dr. Manhattan la encontramos después de que Judd acuda a ver a la mujer del agente Sutton: en ese momento, el telediario muestra en directo las imágenes de Dr. Manhattan destruyendo su palacio en Marte, planeta al que ya viajó en su momento.

El Hombre Rubio está escribiendo The Watchmaker's Son, una obra de teatro que podría aludir a Dr. Manhattan

Pero regresando a la Tierra, cuando los espectadores nos internamos en este castillo el Hombre Rubio se dispone a celebrar su aniversario. Mr. Phillips - que nos hace dudar si es siquiera humano al ofrecerle una herradura para partir la tarta - le regala a su señor un reloj de bolsillo que él mismo ha compuesto. "Las piezas eran muy intrincadas, señor, pero me esforcé por hacer que funcionara", afirma el mayordomo. Dicho reloj parece que ha sido diseñado a partir de unos bocetos que el propio Hombre Rubio desechó. Al tenerlo en sus manos, por un momento pensamos que estaba a punto de echarse a llorar... así que la carga que encierra este pequeño objeto es más que importante.

Sin duda, el Hombre Rubio trama algo más que la puesta en escena de una obra de teatro; hay algo mucho más trascendente que subyace al enfrentamiento entre la policía y la Séptima Caballería. Watchmen no se limita a presentar una guerra maniqueísta de buenos o malos, Lindelof lo sabe como buen fan de la novela gráfica, así que esperamos que haya una gran conspiración sosteniendo este escenario. Por otro lado, estos Rorschachs parecían especialmente recelosos de que los agentes descubrieran las baterías de litio: incluso llegan a consumir una pastilla venenosa para morir antes de que puedan atraparlos. Si el Hombre Rubio está, finalmente, detrás de este grupo radical... sólo la historia de los próximos capítulos nos lo dirá.

El niño que sobrevivió

Con un incesante tic-tac de fondo, la narrativa lleva a los espectadores a la recta final de la historia de este primer episodio. Tras la batalla contra la Séptima Caballería, Angela y Judd mantienen una conversación sobre el posible uso que estos fanáticos quieren darle a las baterías de litio. "Había como doscientas", le explica Abar al jefe de la policía. Judd se muestra sorprendido: "¿No se compran en cualquier tienda?" Sin embargo, Angela tiene una mala noticia: "Son de las viejas, de litio sintético. Son de las que enfermaban a las personas". A continuación, el jefe de la policía concluye: "La Caballería hará una bomba de cáncer".

De nuevo, permanecemos a la espera de descubrir qué trama la Caballería exactamente. Pero la vida sigue. Nos encontramos en el hogar de Judd y Jane Crawford (Frances Fisher). Mientras suena de fondo la presentación del programa televisivo American Hero Story - que presenta a los diferentes miembros de los Minutemen -, Judd recibe una llamada telefónica. Supuestamente tiene que ir a ver al agente Sutton al hospital y, aunque Jane le pide que vaya con uno de los policías en el coche, Judd misteriosamente le miente y, al final, le vemos conduciendo solo el vehículo. ¿Recordáis que Judd dijo que la autorización de las armas de fuego a los policías sería su funeral? Pues no se equivocaba.

"Sé quién eres, así que no te pongas la maldita máscara"

Es de noche, Angela Abar recibe una llamada misteriosa de una voz que afirma conocer a su padre, Marcus Abar. "Sé quién eres, así que no te pongas la maldita máscara", escuchamos que dice la voz al tiempo que le pide a nuestra protagonista acudir al roble que hay en Rowland Hill. Es el momento de descubrir el pastel: han asesinado supuestamente a Judd, que cuelga ahorcado de las ramas del susodicho roble. A su lado, encontramos a un curioso personaje en silla de ruedas: es el niño que sobrevivió a la matanza de Tulsa en 1921, y que se quedó al cuidado de otra bebé que igualmente consiguió huir de la carnicería. En cierto momento al principio del episodio, cuando Angela se dispone a ir a su "panadería", vemos a este mismo personaje sosteniendo el periódico cuyo titular da por muerto a Veidt. "¿Crees que sería capaz de cargar con 90 kilos?", le preguntaba entonces el anciano. "Seguro que sí", respondió Angela. Bien: esos 90 kilos parece que eran Judd.

El episodio termina aquí, dejando a los espectadores boquiabiertos después de ver cómo acaba de morir un personaje que creíamos que tendríamos más tiempo con nosotros. Es el momento de esperar a las respuestas en el próximo episodio donde, con suerte, tendremos más información de lo que pretende este anciano, el Hombre Rubio y la Caballería. Angela Abar, es mejor que vayas preparando tu rosario.

Detalles que, quizá, no habéis visto

Hay ciertos guiños y referencias tanto a la novela gráfica como a la película de Zack Snyder que hemos considerado dignos de mención. Algunos de ellos, aunque pueden ser meras elecciones creativas a modo de homenaje, también podrían aportar algo de información a la trama que nos ayude a desenroscar este lío que Lindelof nos ha expuesto con Es verano y nos hemos quedado sin hielo.

Código de Angela Abar

Hemos dicho que Angela Abar utiliza su panadería a modo de coartada para ocultar su verdadera profesión: ser una vigilante adoptando el atuendo de Sister Night. En el momento en el que la protagonista introduce el código de acceso a su lugar secreto, encontramos que teclea el siguiente número: 1985.

Ese número no es casualidad: 1985 es el año en el que se produjo el D.I.E. a manos de Ozymandias, provocando que su calamar mutado genéticamente arrasara con gran parte de la población.

Pastilla de veneno

Es curioso que la Séptima Caballería haya empleado pastillas de veneno para suicidarse y que, de esta manera, los agentes de policía no puedan interrogarlos. El momento en el que Angela Abar se lanza sobre uno de estos Rorschach y le pide que no muerda la pastilla, nos recuerda tanto a la novela gráfica como a la película de Zack Snyder. Os dejamos a continuación los tres momentos para que comparéis:

Watchmen (HBO)

Watchmen (2009)

Watchmen (1986)

Decimos que es curioso que hayan elegido este método porque, en la obra original, el supuesto asesino de Adrian Veidt fue quien se traga esta pastilla depositada en su boca por el propio Veidt. ¿Habrán llegado estas nuevas pastillas venenosas también de parte de Ozymandias?

Los métodos interrogatorios de Angela Abar

Cuando Sister Night se dispone a someter al supremacista sospechoso a ciertas cuestiones, vemos cómo se encierra en una especie de baño industrial con él. Esta escena nos recuerda a ese momento en la película de Snyder y de la novela gráfica en el que Rorschach, tras el motín de la cárcel donde estaba apresado, acorrala en el baño a uno de los criminales que le quería dar muerte. Mientras Rorschach se enzarzaba a golpes, Búho Nocturno II y Espectro de Seda II esperaban en el pasillo con cara de hastío; en la serie de HBO, son Looking Glass y Red Scare los que aguardan a que Sister Night termine con su brutal procedimiento.

Watchmen (HBO)

Watchmen (2009)

Watchmen (1986)

The End is... Bright?

Durante la novela gráfica de Moore y Gibbons, Walter Kovacs se pasea por las calles de Nueva York sosteniendo un cartel que reza: "El Fin está cerca" (The End is Nigh, en inglés). El primer episodio parece que ha querido hacer un pequeño guiño a ese famoso cartel, mostrando a un tipo que sostiene un cartel que reza: "The future is bright" (El futuro es brillante).

Dollar Bill y la Séptima Caballería

Cuando Angela Abar se cuela en el rancho de la Séptima Caballería, los espectadores podemos echar un vistazo a un cartel digno de mención: un Dollar Bill negro, miembro de los Minutemen, aparece sosteniendo a otro hombre negro por el cuello. Es propaganda del Banco Nacional, cuyo eslogan reza: "Tu dinero está seguro con nosotros". Parece que la Séptima Caballería estaría apoyándose en imaginería de los años 40, cuando estaban en activo este grupo de vigilantes.

La cuestión del cáncer

Adrian Veidt intenta en la novela gráfica y en la película de Zack Snyder socavar la reputación de Dr. Manhattan alentando a las masas a pensar que su presencia provoca cáncer, y así generar una oleada de terror. Su antigua novia, Janey Slater, su compañero de trabajo Wally Weaver o el criminal Moloch, son algunos de las supuestas víctimas del cáncer que provoca Manhattan... aunque todo es, en realidad, un ardid de Ozymandias.

El hecho de que el primer episodio de la temporada haga alusión precisamente a esta enfermedad, mediante las baterías de litio que está obteniendo la Séptima Caballería, parece invitar al espectador a no olvidar lo que sucedió en los años 80.

Unforgettable

Los fans de la película de Zack Snyder recordarán a la perfección la canción Unforgettable, pieza de Nat King Cole que suena cuando el Comediante (Jeffrey Dean Morgan) recibe la fatal visita de Ozymandias (Matthew Goode). Damon Lindelof ha querido que este tema vuelva a sonar para preceder la muerte de otro personaje: Judd.

Watchmen (HBO)

Watchmen (2009)

Además, las similitudes con la muerte del Comediante no acaban aquí: del cuerpo ahorcado de Judd se desprende su insignia de jefe de la policía... y, sobre ella, cae una gota de sangre de una forma muy singular. ¿Os recuerda a algo?

Watchmen (HBO)

Watchmen (2009)

Watchmen (1986)

Conclusiones: algunos calamares después

Si algo ha quedado claro con Es verano y nos hemos quedado sin hielo es que Nicole Kassell y Damon Lindelof querían impresionar. Tanto lectores de la novela gráfica original como aquellos espectadores ajenos por completo a la obra de Moore y Gibbons, han quedado sorprendidos ante la propuesta de HBO. Es una historia que engancha, con total independencia de si estás familiarizado o no con el universo. Al mismo tiempo, no se olvida de los fans e introduce guiños, giros y diálogos que hacen que los seguidores de Watchmen suspiremos con nostalgia.

Este episodio piloto disfruta de ritmo y tiene sus tiempos marcados como las manecillas de un reloj. Sabe en qué momento es necesario implementar la adrenalina en la narración y cuándo no; el humor sutil y característico de la novela gráfica se destila de los nuevos personajes, cargados con una personalidad que enamora y que atrae. Angela Abar se alza como la encargada de abanderar una lucha que Estados Unidos grita para que tenga fin: los supremacistas blancos tienen los días contados con la llegada de Sister Night. Una protagonista que sería positivo ver en otras producciones; capaz de conciliar su vida familiar con su trabajo, Abar nos muestra su lado tenaz y hogareño; es dura como un roble, pero también nos ofrece su faceta más amable durante las escenas familiares. Es un personaje con la complejidad suficiente como para, al menos, llamar la atención hasta de los más recelosos. ¿El motivo? Porque es humana.

Una historia que engancha, con total independencia de si estás familiarizado o no con el universo Watchmen; con total independencia de si te gustan los superhéroes o no

Lo que queda patente es que Damon Lindelof no engaña a nadie cuando afirma que es fan de Watchmen, y que esta serie es un "fan fic muy caro" que a cualquier admirador del trabajo de Moore le gustaría haber llevado a la pequeña pantalla. Estamos hablando de una producción que se presenta para conmemorar más de 30 años de la publicación de los 12 tomos originales; con mimo y un cuidado meticuloso, Lindelof ha vuelto a sumergirnos en este Estados Unidos alternativo, donde vigilantes enmascarados y policías ahora trabajan juntos para combatir el mal. Al margen de cualquier otra producción dedicada al género de superhéroes, esta serie respira humanidad, problemas cotidianos, sentimientos y emociones personales; es fácil empatizar con sus personajes porque no son entes poderosos ni kryptonianos invencibles: son, simplemente, seres humanos tratando de sobrevivir en un mundo real que es más cruel que cualquier otro súper villano salido de la imaginación de un escritor. Así que, incluso espectadores que no gusten de las fantasías de Marvel o de la propia DC Comics, pueden encontrar en Watchmen un producto interesante.

Watchmen es un universo que cocina sus historias a fuego lento

Es pronto. Es muy pronto para divagar sobre la calidad de la historia que ha confeccionado Lindelof; este primer episodio invita a lectores, espectadores y recién llegados a teorizar, a pensar por ellos mismos. Son pocas las producciones que dejan tanto lugar a la imaginación, que revuelven la mente de la audiencia y los anima a hacer uso de sus cerebros si quieren averiguar qué está pasando y adelantarse a los acontecimientos. Sabes que una historia es buena cuando te preguntas: "¿Qué sucederá a continuación?" En la novela original, Moore reserva las verdaderas intenciones de Ozymandias hasta el tomo 11 de 12, momento en el que revela cuál es la gran conspiración. Watchmen es un universo que cocina sus historias a fuego lento, que no desvela todas sus cartas hasta el final de la partida. Así que, de momento, lo único que nos queda por hacer es permitir que el tiempo corra...

Cristina M. Pérez
Colaboradora
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