La nueva adaptación de Resident Evil, dirigida por Zach Cregger, aún tiene varios meses por delante antes de su estreno en cines, pero el proyecto sigue generando titulares. Más allá de las discusiones sobre su fidelidad al legado de los videojuegos de Capcom, el cineasta ha compartido una anécdota de producción impactante que demuestra lo cerca que estuvo el rodaje de la tragedia.
Austin Abrams, protagonista del filme, estuvo a punto de sufrir un accidente potencialmente mortal durante el rodaje de una de las escenas más impactantes que se pueden ver en el primer tráiler. El director de Barbarian y Weapons estrenará esta nueva visión de la saga el 18 de septiembre de 2026, con el citado Abrams como estrella principal. Y promete arrasar en taquilla.
Una lluvia de zombis estuvo a punto de convertirse en una tragedia
Lejos de adaptar de forma directa la historia de los videojuegos, Cregger ha optado por desarrollar un relato completamente original ambientado durante el desastre biológico de Raccoon City. El protagonista será Bryan, un mensajero que debe entregar un paquete en un hospital justo cuando estalla el brote zombi. Atrapado entre criaturas infectadas y sin posibilidad de escapar, deberá abrirse paso para sobrevivir.
Durante una sesión de preguntas y respuestas recogida por IGN, Cregger explicó que una de las escenas más espectaculares del avance, en la que decenas de zombis parecen precipitarse desde los tejados mientras Bryan corre por una calle nevada de Raccoon City, se rodó utilizando efectos prácticos en lugar de imágenes generadas por ordenador.
Para recrear el impacto de los cuerpos, el equipo fabricó enormes bolsas repletas de sangre artificial con un peso cercano a los 68 kilos. Suspendidas mediante grúas, eran soltadas desde varios metros de altura para estallar al golpear el suelo. El problema llegó cuando una de ellas cayó peligrosamente cerca de Austin Abrams. "Se libró por los pelos", reconoció Cregger, asegurando que, si el actor hubiera dado un único paso en otra dirección, el golpe podría haber tenido consecuencias fatales.
El incidente vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre el uso de efectos prácticos frente al CGI. Cada vez son más los directores que recuperan técnicas tradicionales para conseguir escenas con mayor peso físico, mejores reacciones por parte de los actores y una sensación de realismo difícil de igualar mediante efectos digitales. Desgraciadamente, con casos como este, se nos recuerda que, a veces, el compromiso con la autenticidad también implica asumir riesgos mucho mayores durante el rodaje. Objetos suspendidos, explosiones controladas o estructuras de gran tamaño requieren una coordinación milimétrica para garantizar la seguridad de todo el equipo.
Por suerte, el percance no pasó de un enorme susto y la secuencia pudo completarse sin heridos. La espectacular lluvia de zombis acabó formando parte del tráiler tal y como había imaginado Cregger, aunque la historia sirve para recordar que detrás de apenas unos segundos de metraje suelen esconderse semanas de preparación y maniobras extremadamente complejas. En el cine de terror, donde los efectos prácticos siguen siendo una de las mejores armas para provocar una sensación de horror auténtico, esa búsqueda del realismo continúa teniendo un precio muy elevado.















