Croacia se prepara para una renovación completa de su sistema de peajes, que se implementará antes de que finalice el verano de 2026, según informa Auto Motor und Sport. Esta transformación eliminará las barreras físicas actuales y dará paso a un modelo de flujo libre, previsto para el próximo otoño.
Con este nuevo sistema, los conductores podrán circular por las autopistas sin necesidad de detenerse. La identificación de los vehículos se realizará mediante cámaras y sensores ubicados en portales específicos, que reconocerán automáticamente las matrículas y generarán la facturación de las tarifas sin intervención humana.
Ya está en marcha: el país europeo que revoluciona el pago de peajes y altera la circulación en la UE
La principal finalidad de esta medida es aliviar los atascos que se producen en las rutas hacia la costa del Adriático, especialmente durante las vacaciones, cuando las congestiones han sido más frecuentes en los últimos años. El proyecto, a cargo de las empresas SkyToll y TollNet con apoyo financiero de la Unión Europea, busca mejorar la fluidez del tráfico, reducir los tiempos de espera y aumentar la capacidad de las autopistas.
La tecnología también busca minimizar los riesgos de accidentes. Para turismos y motocicletas de hasta 3,5 toneladas, el registro digital permitirá el pago automático sin intervención del conductor. Los vehículos pesados, sin embargo, seguirán utilizando puntos de control específicos. De este modo, Croacia mantendrá un sistema de peaje basado en la distancia recorrida, a diferencia de otros países que utilizan modelos de pago mediante viñetas.
En España, los peajes se gestionan principalmente a través de cabinas físicas y, en algunos tramos, mediante el telepeaje automático (VIA-T), que permite pagar sin detenerse. La transición croata hacia un flujo completamente libre podría ser un indicio de la dirección que tomarán nuestras autopistas en el futuro, especialmente en zonas turísticas o congestionadas.Para los conductores españoles, esto podría significar una reducción de atascos en verano y viajes más cómodos. Sin embargo, también plantea desafíos en cuanto a la facturación automática y el control de matrículas, especialmente para los vehículos extranjeros que circulan por nuestras carreteras.















